Antes de convertirse en jugador profesional de fútbol americano, Khyiris Tonga atravesó momentos difíciles que marcaron su vida. Hoy forma parte de los Kansas City Chiefs de la NFL, pero hay algo que considera más importante que su carrera deportiva: su fe en Dios.
El jugador compartió parte de su historia en un video publicado por su equipo el 16 de octubre, como parte de la serie Under the Helmet. Allí habló sobre su familia adoptiva, su conversión a la fe y los dos años que dedicó al servicio misional en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
La familia que lo acercó a Dios
Khyiris Tonga creció en Utah, Estados Unidos. Durante su adolescencia, él y su madre perdieron su vivienda, por lo que tuvo que quedarse temporalmente en casas de amigos.
En su último año de secundaria, George y Siu Tonga, los padres de uno de sus mejores amigos, decidieron adoptarlo. Ese gesto no solo le permitió encontrar un hogar, también lo acercó a Dios.

En el video, el deportista explicó que su familia adoptiva fue fundamental para desarrollar la fe que continúa guiando sus decisiones.
«Mi camino de fe comenzó con mi familia».
Tonga también recordó con cariño la manera en que sus padres adoptivos lo recibieron. A pesar de haber llegado a sus vidas cuando ya era adolescente, nunca lo hicieron sentir diferente de sus otros hijos. Para él, ese amor y aceptación siguen siendo algunos de los recuerdos más importantes de su juventud.
Una misión que nunca olvidó

Antes de llegar a la NFL, Tonga tomó una decisión que marcaría su futuro: servir como misionero de tiempo completo. Entre 2015 y 2017, prestó servicio en Wichita, Kansas, lejos de su familia y de las comodidades a las que estaba acostumbrado.
Aunque inicialmente no estaba entusiasmado con el lugar donde había sido llamado, con el tiempo desarrolló un cariño especial por la región y las personas que conoció.
En una entrevista anterior con The Purple Insider, reconoció que su misión fue una de las experiencias más exigentes de su vida, tanto espiritual como emocionalmente, debido a la distancia de sus seres queridos.

Sin embargo, también aseguró que llegó a disfrutar profundamente esa etapa. Ahora, casi diez años después, su carrera deportiva lo ha llevado nuevamente a la misma región donde alguna vez sirvió como misionero.
En 2026, Tonga se incorporó a los Kansas City Chiefs mediante un contrato de tres años. Para él, este regreso tiene un significado especial.
«Trato de ser una luz para todos los que me rodean».
El jugador expresó que volver a estar cerca del lugar donde sirvió entre 2015 y 2017 le produce una sensación difícil de describir. Nunca imaginó que el fútbol americano lo llevaría nuevamente a esa parte del país.
Su fe sigue presente dentro y fuera del campo

Tras completar su misión, Tonga continuó su preparación académica y deportiva en la Universidad Brigham Young (BYU), antes de iniciar su carrera profesional en la NFL. Actualmente, su perseverancia también ha llamado la atención dentro de los Chiefs.
El entrenador Andy Reid destacó su disposición para seguir esforzándose, incluso cuando el cansancio comienza a notarse. Durante un encuentro contra los Denver Broncos, Tonga asumió responsabilidades adicionales en el campo y continuó jugando pese al desgaste físico.
Esa determinación refleja una actitud que el propio deportista procura mantener ante las dificultades.
Al recordar su historia, desde los problemas familiares de su adolescencia hasta su llegada al fútbol profesional, Tonga compartió el consejo que le daría a su versión más joven:
«Sigue adelante. Es una maratón. Simplemente continúa».
Hoy, mientras cumple su sueño de jugar en la NFL, Khyiris Tonga continúa reconociendo la influencia de su familia, su fe y su servicio misional.
Su historia muestra que las experiencias que transforman una vida no siempre ocurren frente a miles de espectadores. Algunas comienzan con una familia que abre las puertas de su hogar y con la decisión de dedicar tiempo a servir a Dios.
Fuente: Deseret News
