Como dijo una vez el Élder Dieter F. Uchtdorf: “Ahora es el mejor momento para empezar a ser la persona que queremos llegar a ser”.

Pero, si eres como yo, tienes la intención de comenzar ahora,  pero normalmente terminas atrapado entre el reino de quizás más tarde y nunca. El cambio es definitivamente difícil y es muy fácil perder la motivación.

A menudo nuestro corazón está en el lugar correcto, pero nuestras acciones no lo reflejan.

madre celestial

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Cuando tenemos una intención real, tenemos el poder de actuar. ¿Cómo podemos convertir una intención real en hábitos y acciones duraderas? Respuesta: “Acciones audaces”.  Generalmente, las “acciones audaces” son:

  • Cosas que dudamos en hacer, pero marcarán una diferencia inmediata
  • Acciones simples que reafirman nuestro libre albedrío y nos recuerdan que somos quienes elegimos a Dios
  • Un claro paso de sacrificio e intención

Estas acciones pueden ayudarnos a sentirnos más seguros y reavivan nuestras intenciones de seguir a Jesucristo.

A continuación, mencionaré algunas acciones que me ayudaron a tomar más control de mi vida, mi comportamiento y mi lado espiritual. Es importante encontrar el equilibrio en todas las cosas. Cualquiera que sea tu “acción audaz”, trata de no llegar a los extremos.

1. Elimina las aplicaciones de tu teléfono o cancela las suscripciones de transmisión en línea

redes sociales

Muchos profetas modernos han advertido sobre el uso imprudente de la tecnología. ¿Te cuesta leer tus escrituras, ir al templo y orar?  Lo he vivido. Luego, me di cuenta de que pasaba demasiado tiempo viendo películas en Internet, revisando mis redes sociales y jugando en mi teléfono.

Mi acción audaz con respecto a la tecnología fue eliminar todos los juegos y aplicaciones innecesarios de mi teléfono. También desactivé casi todas las notificaciones de mis cuentas de redes sociales.

Al principio fue muy difícil, pero ahora me siento más preparado para hacer cambios más grandes. He comenzado a limitar el tiempo que uso mi computadora en casa y cuánta televisión veo.

2. Llama a los hermanos a los que se te asignó a ministrar

Por una razón u otra, puedes haber pospuesto tus tareas de ministración. Además, puede ser difícil ponerte en contacto con los hermanos que debías ministrar, especialmente cuando en algún momento estableciste una comunicación, pero no fue constante.

Puedes sentirte avergonzado. Pero, llama por teléfono a los hermanos que debes ministrar con la intención de fijar una cita para que te reúnas con ellos, o como mejor les parezca.

¿Eres activo en la ministración? Ve y ayuda a aquellos a quienes ministras a completar sus tareas de ministración.

3. Solicita una asignación

llamamientos

Independientemente de tu llamamiento, comunícate con un líder de la iglesia y pregúntale si necesita ayuda. Podrías ofrecerte como voluntario para limpiar la capilla, cocinar, dar un mensaje o incluso pedir un llamamiento si no tienes uno.

Una vez fui uno de los muchos miembros nuevos de mi barrio. Fue difícil para el obispo conocer a todos.

Me encargué de concertar una cita para conocerlo y me preparé para hablar sobre mis talentos y los llamamientos que tuve. Humildemente solicité algo que hacer. Ayudé al obispo a saber que estaba disponible y listo para servir en cualquier capacidad que me necesitaran.

4. Comparte tu testimonio con un amigo o familiar

zona de amigos

Incluso si con frecuencia compartes tu testimonio los domingos de ayuno y testimonio o compartes tus creencias en línea, tómate un tiempo para comunicarte con un familiar o amigo y compartir tu testimonio en persona.

Esto se puede dar de la forma más natural en una sesión de estudio familiar de las Escrituras, pero también puedes pedir compartir tu testimonio a alguien de tu confianza.

Hazles saber que tienes el objetivo de compartir tu testimonio con mayor frecuencia y que necesitas su ayuda.

5. No tomes tu siesta de los domingos

inspiración

Personalmente, amo mis siestas de los domingos. A veces, tomar una siesta es muy importante como parte de mi rutina de cuidado personal. Sin embargo, en ocasiones, puedo vivir sin esto. La mayoría de las veces, tomar una siesta hace que sienta pereza y me paso todo el domingo sin hacer nada. Este tipo de relajación tiene su lugar.

En los días en que me concentro en hacer un poco de la obra del Señor en lugar de satisfacer mi deseo de relajarme, hago muchas cosas inspiradas. ¿Hay algo que hagas en el día de reposo que pueda impedir que consagres este tiempo a Dios? Si es posible, intenta quitarlo de tu rutina y usa tu tiempo de una manera más inspirada.

Estas acciones pequeñas pero audaces me han ayudado a hacerme cargo de mi conexión espiritual con Dios. Me convierto en alguien que actúa, en lugar de alguien sobre quien se actúa. ¿De qué maneras has hecho esto en tu propia vida?

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Aleah Ingram y fue publicado en ldsdaily.com con el título “5 Small, Bold Acts to Jump-Start Spiritual Change”.