Perdonar no siempre es sencillo, especialmente cuando alguien nos ha lastimado. Sin embargo, dejar de aferrarnos al resentimiento puede ayudarnos a cuidar nuestra salud emocional y física, además de mejorar nuestra relación con los demás.
Jesucristo enseñó a Sus discípulos la importancia de perdonar sin llevar la cuenta de las ofensas. Cuando Pedro le preguntó cuántas veces debía perdonar a su hermano, el Salvador respondió:
“No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (Mateo 18:22).
Esta enseñanza también ha despertado el interés de especialistas en psicología.
En un episodio del pódcast de “Church News”, Loren L. Toussaint, profesor de Psicología en Luther College y especialista en el estudio del perdón y la salud, explicó tres maneras en que perdonar puede contribuir a nuestro bienestar.
1. El perdón puede ayudarnos a reducir el estrés

Guardar enojo durante mucho tiempo puede mantenernos en un estado de tensión que afecta nuestro bienestar. Según Toussaint, el perdón puede ayudarnos a regular las respuestas de estrés que aparecen cuando alguien nos lastima.
Cuando seguimos aferrados a una ofensa del pasado, es posible que volvamos a experimentar las mismas emociones negativas una y otra vez. En cambio, aprender a perdonar puede ayudarnos a responder con más calma y a manejar mejor esas experiencias.
Esto no significa que debamos fingir que nada ocurrió o permitir que otras personas vuelvan a hacernos daño. Perdonar es una forma de dejar de alimentar el resentimiento y comenzar a recuperar nuestra paz interior.
2. Dejar de pensar constantemente en lo que nos lastimó

¿Alguna vez has repasado una conversación en tu mente una y otra vez, pensando en lo que debiste decir o en por qué alguien actuó de determinada manera? En psicología, este patrón se conoce como rumiación, volver repetidamente sobre pensamientos dolorosos sin lograr resolverlos.
Toussaint explica que el perdón puede ayudarnos a interrumpir ese ciclo de pensamientos, que puede afectar nuestra salud mental y dificultar que disfrutemos el presente.
Perdonar no significa olvidar automáticamente lo sucedido ni justificar las acciones de otra persona. Se trata de cambiar nuestra relación con ese recuerdo para que deje de ocupar tanto espacio en nuestra vida.
El Señor puede ayudarnos a encontrar paz mientras procesamos nuestras heridas. A veces, ese proceso requiere tiempo, oración y el apoyo de personas de confianza, pero no tenemos que seguir reviviendo el dolor para reconocer que lo que ocurrió estuvo mal.
3. Puede contribuir a una vida más plena

Los beneficios del perdón no se limitan al manejo del estrés o de los pensamientos negativos. Según Toussaint, también puede relacionarse con una mayor felicidad, una mejor calidad de vida y una forma más saludable de afrontar el dolor emocional.
Desde una perspectiva espiritual, el perdón es también una invitación a seguir el ejemplo de Jesucristo. Él nos enseñó a amar a los demás y a perdonar, incluso cuando hacerlo requiere un esfuerzo sincero.
Eso no significa que tengamos que reconciliarnos con todas las personas o restablecer una relación que nos hace daño. Podemos perdonar y, al mismo tiempo, establecer límites saludables. El perdón tampoco elimina automáticamente las consecuencias de una acción, pero puede ayudarnos a avanzar sin permitir que el resentimiento dirija nuestras decisiones.
El proceso puede ser diferente para cada persona. En algunos casos, será necesario buscar apoyo profesional para trabajar experiencias dolorosas. Lo importante es recordar que perdonar no es negar lo que sentimos, sino dar pasos para sanar.
Jesucristo puede ayudarnos a encontrar paz al perdonar

El perdón es una práctica que requiere paciencia y, en ocasiones, mucho valor. No siempre podremos cambiar lo que alguien hizo, pero sí podemos buscar la ayuda del Salvador para decidir cómo seguir adelante.
Al acercarnos a Jesucristo, podemos aprender a mirar nuestras heridas de otra manera y encontrar fortaleza para hacer lo que por nosotros mismos parece difícil.
Perdonar no cambia el pasado, pero puede ayudarnos a vivir el presente con más paz y a seguir el ejemplo de amor que Jesucristo nos dejó.
Fuente: Church News
