¿Por qué si Dios nos ama permite que muramos?

La muerte es un evento que trae angustia, dolor, temor y tristeza.

Estos sentimientos son comunes, especialmente cuando se pierde a un ser querido.

Nos lamentamos a causa de la muerte. Sin embargo, en el evangelio de Jesucristo, aprendemos que aunque la muerte es inevitable, es una parte crucial del plan de Dios, conocido también como el Plan de Salvación.

Lloramos por la separación temporal, pero también esperamos un feliz reencuentro con nuestros seres queridos algún día.

muerte

También te puede interesar: El mundo de los espíritus: un lugar entre la muerte y la resurrección

Nuestras vidas no comienzan con el nacimiento ni terminan con la muerte.

Antes de venir a la Tierra, nuestro espíritu vivía con nuestro Padre Celestial. Luego, vinimos a la Tierra, obtuvimos un cuerpo físico y se nos dio la libertad de tomar nuestras propias decisiones. Después, viene la muerte, sobre la cual Eclesiastés dice:

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora: Tiempo de nacer y tiempo de morir”.

Este pasaje de las Escrituras nos ayuda a comprender que la muerte no es una tragedia que ocurre sin ningún propósito.

La muerte es un pasaje por el que todos tenemos que pasar para regresar a nuestro Padre Celestial. Nadie está exento, ni siquiera Jesucristo, el Hijo del Dios Viviente.

mundo de los espíritus

Entonces, ¿a dónde vamos después de la muerte? En el Libro de Mormón, en Alma precisamente, aprendemos que “los espíritus de todos los hombres, en cuanto se separan de este cuerpo mortal… sean buenos o malos, son llevados de regreso a ese Dios que les dio la vida” y “que los espíritus de los que son justos serán recibidos en un estado de felicidad que se llama paraíso”.

Durante este estado, permanecemos como espíritus. Este estado es el espacio entre la muerte y la resurrección.

pruebas

La resurrección es el momento en que nuestros espíritus y cuerpos se reunirán y nunca más se separarán.

La resurrección es cuando el cuerpo y el espíritu “serán restablecidos a su propia y perfecta forma”.

Es un regalo que todos recibimos gracias a Cristo, que entregó su vida y venció la muerte para que todos los hombres pudieran vivir.

Así como Jesús resucitó de entre los muertos, así lo haremos nosotros durante la resurrección.

Después de la resurrección vendrá nuestro juicio, un tiempo en el que seremos juzgados por nuestras obras aquí en la Tierra. Este juicio determinará dónde moraremos en Su Reino.

Saber que la vida no termina con la muerte, nos da la perspectiva eterna de que nuestros espíritus viven y que hay vida más allá de nuestro viaje aquí en la Tierra.

Cuando llegamos a comprender el Plan de Salvación del Padre Celestial, nos volvemos uno con la visión del salmista:

“Estimada ante los ojos de Jehová es la muerte de sus santos”.

La muerte es “estimada” porque nuestro Padre Celestial se complace en recibir a Sus hijos en casa.

Asimismo, nos reconforta saber que nuestra separación de nuestros seres queridos debido a la muerte es temporal. Ya que cuando nos sellamos como familia en el templo mediante la debida autoridad, nuestras familias pueden estar juntas para siempre.

Aprende más sobre el Plan de Salvación.

¿Qué es el sellamiento en el templo?

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Chona Galletes y fue publicado en faith.ph con el título “Death is not the end, but crucial to the Plan of Salvation”.

| Para meditar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *