9 maneras en que mi embarazo fue como tu misión

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Dos parejas de Santos de los Últimos Días se reúnen una tarde. La película de Netflix termina, toman helados y comen brownies. Luego, los hermanos comienzan a contar historias de su misión mientras que las hermanas comparan sus embarazos. Si todavía no estás en esta etapa de la vida, te advierto, llegará.

Por supuesto, las hermanas también tienen grandes aventuras de la misión. Pero, las historias de maternidad tienden a superar esos tiempos maravillosos.

A continuación, mencionaremos algunas cosas que la mayoría de embarazos tienen en común con la experiencia clásica de la misión:

1. Contar y volver a contar

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Estos relatos nunca pasan de moda. Nos encanta unirnos a los demás con la singularidad de estas historias y las muchas sorpresas que experimentamos. Un misionero en Noruega se resbaló por una terraza cubierta de hielo y terminó en la carbonera de una casa en la que estaba repartiendo folletos. Pero, una amiga de mi mamá dio a luz en un taxi, en el jardín y el ascensor de un hospital.

2. Necesitamos apoyo

Ni los misioneros ni las futuras madres pueden lograrlo sin ayuda. Los ánimos son bien recibidos y si no los tenemos, podemos desesperarnos. ¡Oiga misionero! Oramos por usted. ¡Oiga futura madre! Te ves hermosa hoy.

3. Este no es el mismo cuerpo con el que empecé

La misión puede tener cierto efecto en tu cuerpo. Puedes tener un desarreglo intestinal y perder 20 kilos o comer demasiado chocolate holandés y subir 20 kilos. Subí 35 kilos en cada embarazo y perdí 13 cuando di a luz. Ni siquiera puedo volver a contar cuántas veces mencioné eso.

4. Restricciones, restricciones, restricciones

Así que tenías que levantarte a las 6:30 a.m., caminar todo el día y lidiar con algunas ampollas. Al menos todavía podías ver tus pies. Las futuras madres pueden despedirse de ese lujo.

5. Esto también pasará

Tu misión terminó y no querías volver a casa. Agradeiste el día en que el bebé finalmente llegó. Sí, una semana después y a las 10:30 p.m. en nochebuena – pero, vino.

6. Nada más puede igualar el crecimiento que experimentas

Los misioneros regresan a casa después de haber crecido de muchas maneras. Incluso, una misión aparentemente “infructuosa” se puede considerar una experiencia de crecimiento. Por supuesto, nada se puede igualar a tener hijos. Es el paso más grande posible para comprender y vivir la caridad y el sacrificio a la manera de Cristo.

7. Expectativas

No quería revelar esto en el encabezado. Quise decir “por lo general tienen expectativas poco realistas de sus compañeros”, dijo Nuff.

8. Hay un libro sobre eso

Los misioneros y las embarazadas tienden a enfocar su elección de material de lectura según la tarea en cuestión. “Predicad mi Evangelio” vs. “Qué esperar cuando estás embarazada”.

9. Reiniciar, repetir

No importa lo difícil que haya sido, tan pronto como termine, comenzamos a hablar acerca de volver a empezar. Las misiones mayores son muy divertidas. Joey necesita un hermanito.

¿Tienes algunas historias acerca de tu misión o tu embarazo que te encante volver a contar? Compártelas en los comentarios.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Gale Boyd y David Snell y fue publicado en thirdhour.org con el título “9 Ways My Pregnancy Was Like Your Mission”.

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