Hay detalles de la Biblia que, cuando los conectas, hacen que ciertas profecías cobren una perspectiva mucho más interesante. Uno de ellos tiene que ver con el lugar donde Jesucristo ascendió al cielo y las profecías sobre Su segunda venida.

En el libro de Hechos se relata que, después de Su resurrección, Jesús estuvo con Sus discípulos en el monte de los Olivos. Desde allí ascendió al cielo.

Mientras los discípulos todavía miraban hacia arriba, dos ángeles les dijeron:

“Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre vosotros arriba al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. – Hechos 1:9–11 

La declaración es bastante directa: Jesucristo volverá nuevamente.

Pero hay otra profecía del Antiguo Testamento que llama especialmente la atención.

Una puerta cerrada durante siglos

Imagen: masfe.org

En Ezequiel 44 se describe una puerta oriental del templo que debía permanecer cerrada. El Señor explica la razón:

“El Señor, el Dios de Israel, entró por ella; por tanto, permanecerá cerrada”.

La puerta mencionada suele relacionarse con la Puerta Oriental de Jerusalén, también conocida como la Puerta Dorada.

Actualmente, esta puerta permanece cerrada y su entrada está bloqueada.

La puerta fue sellada durante el período otomano, después de que el sultán Suleimán el Magnífico ordenara reconstruir las murallas de Jerusalén en el siglo XVI.

Con el tiempo surgió la idea de que Suleimán pudo haberla cerrado precisamente por temor a las profecías mesiánicas relacionadas con esa entrada. Sin embargo, esa explicación forma parte de la tradición histórica y no está demostrada como la razón por la que la puerta fue sellada.

Lo que sí resulta interesante es que una puerta asociada durante siglos con profecías sobre la venida del Mesías continúa cerrada hasta nuestros días.

¿Y qué tiene que ver el monte de los Olivos?

Imagen: iSotck

Aquí aparece una de las profecías más llamativas.

Zacarías 14 describe un acontecimiento relacionado directamente con el monte de los Olivos:

“Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos”.

El mismo pasaje continúa describiendo cómo el monte se dividirá y formará un gran valle.

La profecía presenta una escena extraordinaria: el Mesías regresará y Sus pies se afirmarán sobre el monte de los Olivos.

Y esto conecta de manera interesante con el relato de Hechos.

Jesús ascendió desde el monte de los Olivos y los ángeles declararon que volvería de la misma manera en que Sus discípulos lo habían visto partir.

Zacarías, por su parte, profetizó que los pies del Señor se afirmarían nuevamente sobre ese monte.

¿El monte realmente podría dividirse?

Imagen: Pinterest

Esta parte requiere un poco de cuidado.

Zacarías describe que el monte de los Olivos se dividirá “por en medio”, creando un valle entre sus dos partes. El pasaje es claramente profético, pero la Biblia no explica exactamente cómo ocurrirá este acontecimiento ni permite determinar todos sus detalles físicos con anticipación.

El área de Jerusalén, además, se encuentra en una región con actividad tectónica relacionada con el sistema de fallas del mar Muerto. Por eso, a lo largo de los años se han realizado estudios geológicos sobre la actividad sísmica de la zona.

Pero una cosa es hablar de las características geológicas actuales y otra afirmar exactamente cómo se cumplirá una profecía futura.

La Escritura presenta el acontecimiento; los detalles de su cumplimiento pertenecen al futuro.

Una conexión que apunta a la Segunda Venida

Imagen: Ask Gramps

Cuando se juntan estos pasajes, aparece una secuencia bastante interesante.

Jesucristo estuvo en el monte de los Olivos después de Su resurrección. Desde allí ascendió al cielo, los ángeles enseñaron que volvería nuevamente. Y el profeta Zacarías habló de un día en que los pies del Señor se afirmarían sobre el monte de los Olivos.

Para los Santos de los Últimos Días, la Segunda Venida de Jesucristo no es simplemente una idea simbólica. Es una promesa real: Jesucristo volverá a la tierra y reinará como Rey.

Por eso, más allá de intentar imaginar exactamente cómo ocurrirá cada detalle de estas profecías, lo más importante es el mensaje de que Cristo regresará. Y esa promesa nos invita a prepararnos espiritualmente para recibirlo. Como enseñó el Salvador:

“Estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no penséis” . Mateo 24:44.

Quizá lo más impactante de estas profecías no sea imaginar cómo se abrirá una puerta o cómo cambiará una montaña, sino recordar que la promesa de la Segunda Venida de Jesucristo ha sido anunciada desde hace siglos y que, para quienes creen en Él, ese día será también el cumplimiento de una esperanza.

Fuente: LDS Daily 

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