Opinión: La religión no es un pasatiempo y los gobiernos no deberían tratarla como tal

la religión

Para la gran mayoría, la religión no es un pasatiempo, no son una serie de acciones rutinarias de cada domingo o creencias que se viven a puertas cerradas. Es parte de quiénes son, es la esencia de su persona.

Esos fueron algunos de los puntos que surgieron del Informe Anual sobre la Libertad Religiosa de este año, publicado el martes por la Fundación Becket para la Libertad Religiosa.

El informe, una encuesta anual realizada en Estados Unidos, debería servir como guía para las personas en cargos gubernamentales dentro del mismo país en su toma de decisiones, desde decisiones de zonificación hasta estrategias para combatir la pandemia. 

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Dado que la religión es muy importante, se deduce que los gobiernos deben tratar a las iglesias, sinagogas y otras casas de culto de la misma manera que a otros servicios esenciales. Forzar su cierre durante una pandemia, por ejemplo, podría tener un efecto perjudicial en el bienestar espiritual de la nación.

En ese sentido, la encuesta encontró que alrededor del 79% de los encuestados cree que la reapertura de lugares de culto deben tratarse al menos con la misma prioridad que la reapertura de establecimientos de negocios. Sin embargo, en algunos estados, esta equivalencia no se vio reflejada en las políticas públicas cuando la pandemia comenzó a desarrollarse.

Las iglesias han demandado a los gobiernos en diferentes estados, alegando que se estaban infringiendo sus derechos de la Primera Enmienda al libre ejercicio de la religión. Como mínimo, argumentaron muchos, las iglesias deberían ser tratadas de la misma forma que otras actividades esenciales.

El informe Beckett proporciona datos que sugieren que los gobiernos deberían rendir cuentas de manera detallada y sincera una vez que la pandemia haya finalizado. Quizás nuevas leyes y ordenanzas deban ser creadas para proteger con más eficacia a las iglesias durante futuras emergencias nacionales.

No obstante, las restricciones gubernamentales a raíz del COVID-19 no han mitigado la adoración de las personas. Muchas religiones se están congregando de manera virtual. Otras utilizan espacios al aire libre o realizan sus servicios como en autocine.

Una encuesta de Pew en marzo encontró que el 55% de los estadounidenses dijeron que estaban orando por el fin de la pandemia, una cifra que creemos ha aumentado desde entonces.

Las personas en Estados Unidos, por tradición, han otorgado un gran valor a la libertad religiosa y la observancia de la religión, y este indicador es una evidencia positiva de que aquel sentimiento sigue perenne entre todos los grupos de edades. 

A pesar de lo informado por otras fuentes, que los más jóvenes se están alejando de la religión, el estudio encontró que la idea de que la religión juega un papel especial durante la pandemia se compartió más entre la Generación Z y las personas mayores de 65 años.

Quizás lo más importante es que el 60% de los encuestados en el estudio Becket dijo que la religión es una parte fundamental de las identidades de muchos y que por ende, las leyes deberían proteger a las personas en consecuencia.

ir a la Iglesia

“Las personas de la Generación Z encuestada, que en las encuestas tienden a ser menos religiosos y menos expuestos a la pandemia, fueron mucho más propensos que el promedio a decir que la fe y la religión han sido extremadamente o muy importantes… [y] presentan más probabilidades que el promedio de decir que el gobierno ha tratado injustamente a las congregaciones religiosas”, se reportó en el estudio.

A pesar de las críticas de muchos de los encuestados sobre la forma en que las religiones han afrontado los problemas de injusticia racial, el Informe de la fundación Becket define claramente a una nación que, a pesar de los avances hacia el secularismo en muchas áreas, sigue siendo profundamente espiritual y religiosa.

Estos sentimientos sobrepasan todas las tendencias políticas. Con respecto al informe al año pasado, hubo cierto crecimiento hacia un mayor apoyo a la libertad religiosa entre los republicanos que entre los demócratas. Sin embargo, el apoyo a la libertad religiosa sigue siendo fuertemente bipartidista.

escrituras

El informe Becket puede servir de guía para los responsables de la realización de políticas públicas, los candidatos y toda persona en posiciones de liderazgo. Las personas han demostrado durante mucho tiempo que el pluralismo y la protección de la libertad religiosa fomentan la fe sincera y permiten que florezca el despertar espiritual.

Esta es una parte fundamental de la fuerza de un país. Marcan una gran diferencia con las naciones que coaccionan a sus habitantes a creer en un dogma religioso particular o que desalientan la adoración religiosa por completo. 

El espíritu de la libertad religiosa debe preservarse en todos los niveles de gobierno.

Fuente: deseret.com

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