Cuando aceptamos un llamamiento en la Iglesia de Jesucristo, solemos pensar en experiencias espirituales, en momentos donde sentiremos la guía del Señor y en la satisfacción de servirle. Y aunque todo eso es cierto, hay otra realidad del servicio en la Iglesia que muchas veces no consideramos: servir también trae oposición.

A veces esa oposición puede manifestarse en forma de cansancio, críticas, malentendidos o incluso de sentimientos de insuficiencia. Sea cual sea el caso, hay quienes aceptan un llamamiento y, poco después, comienzan a cuestionarse si realmente son la persona adecuada por no saber cómo manejar la oposición.

Otros sienten que sus esfuerzos simplemente pasan desapercibidos. Estas situaciones han llevado a muchos a preguntarse: ¿Por qué tienen que experimentar oposición quienes solo sirven al Señor? ¿Y cómo seguir sirviendo a pesar de la oposición?

La verdad de la oposición

La oposición a veces aparece cuando intentamos avanzar en la dirección correcta. Imagen: masfe.org

Quizá al principio parezca algo injusto recibir oposición por hacer el bien. Sin embargo, las Escrituras enseñan que, en muchas ocasiones, la oposición aparece porque estamos intentando avanzar en la dirección correcta.

El profeta Lehi, por ejemplo, enseñó a su hijo Jacob que:

«Es preciso que haya una oposición en todas las cosas».

Ese principio también se aplica al servicio en la Iglesia de Jesucristo. Cada vez que procuramos hacer algo que ayude a edificar el reino de Dios, no debería sorprendernos encontrar desafíos en el camino. De hecho, ese patrón aparece una y otra vez en las Escrituras.

Hasta los mayores profetas de la antigüedad enfrentaron oposición. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Otros ejemplos de esto son el profeta Moisés quien recibió dirección divina para liberar a Israel, pero inmediatamente enfrentó resistencia. Nefi recibió inspiración para obtener las planchas de bronce, pero tuvo que enfrentar muchos obstáculos antes de lograrlo. Alma y Amulek predicaron con poder y autoridad, pero fueron perseguidos por ello.

Incluso el mismo Salvador, después de recibir la confirmación pública de Su misión luego de bautizarse, fue llevado al desierto para ser tentado. La secuencia parece repetirse constantemente: revelación, acción y oposición.

Si ellos, hombres tan fieles que eligieron servir a Dios, enfrentaron grandes series de pruebas, ¿por qué deberíamos ser la excepción?

Las formas de oposición que pocos esperan

Satanás suele aprovechar la oposición para poner en tu mente que no estás preparado para servir a Dios. Imagen: Canva

En estos tiempos, la oposición aparece de maneras diferentes que en las Escrituras. Hay quienes enfrentan la oposición del desánimo cuando sienten que sus esfuerzos no producen los resultados esperados. Otros experimentan frustración por sentir que su servicio «no valen la pena».

Algunos luchan contra la comparación constante al ver que otros parecen tener más habilidades o más experiencia. También existe la oposición que surge cuando cometemos errores ya que nadie está lo suficientemente capacitado para desempeñarse perfecto en un llamamiento.

Pero quizás una de las formas más difíciles de oposición ocurre cuando sentimos que no somos comprendidos. Muchos miembros sirven mientras atraviesan desafíos personales que nadie conoce, y sienten la carga de tener que comprender a otros cuando en realidad, ellos necesitan comprensión.

En esos momentos, Satanás suele aprovechar esa oposición para poner en tu mente que no estás preparado para servir a Dios.

El Señor no llama a personas perfectas

Cristo no llamó personas perfectas como Sus apóstoles. Imagen: VeniraCristo

Puedes vencer esa tentación recordando que una de las grandes enseñanzas del evangelio es que Dios trabaja con personas imperfectas para llevar adelante una obra perfecta.

Por ejemplo, Cristo llamó pescadores como Sus apóstoles. ¿Eran personas sabias o de gran conocimiento espiritual? No exactamente. Sin embargo, aún así fueron escogidos. Esto nos recuerda algo que el presidente Thomas S. Monson enseñó cuando dijo:

«A quien el Señor llama, el Señor prepara».

Él no dijo que el Señor llama únicamente a quienes ya están capacitados ni tampoco a quienes tienen todas las respuestas. La preparación muchas veces ocurre después del llamamiento, y ese proceso normalmente incluye aprendizaje, crecimiento, errores y corrección.

Cuando el Señor nos invita a servirle, lo hace porque ve nuestro potencial. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Pedro negó al Salvador, Alma hijo luchó contra la Iglesia antes de convertirse, Pablo persiguió a los cristianos antes de convertirse en uno de los mayores misioneros de la historia. Ninguno de ellos comenzó siendo la mejor versión de sí mismos, pero llegaron a serlo solo al enfrentarse a la oposición.

Lo mismo ocurre con nosotros porque cuando el Señor nos invita a servirle, lo hace porque ve algo que todavía nosotros no alcanzamos a ver.

Qué hacer cuando la oposición aparece

Las dificultades no invalidan la inspiración que Dios te puede dar. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Si hora mismo te encuentras luchando por servir lo mejor que puedes en medio de la oposición, lo mejor que puedes hacer es recordar que las dificultades no invalidan la inspiración.

El hecho de que un llamamiento sea desafiante no significa que haya sido un error ni que el Señor nos haya abandonado. En cuanto a esto, el élder Jeffrey R. Holland enseñó:

«No te des por vencido. Sigue caminando. Sigue tratando. Habrá ayuda y felicidad más adelante».

Cuando sirves al Señor y a Sus hijos con amor, toda oposición vale la pena. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Otra cosa que también puede ayudar es recordar la razón de tu servicio a Dios. Si lo haces solo para recibir reconocimiento o resultados inmediatos, tarde o temprano sentirás frustración. Pero cuando recuerdas que sirves al Señor y a Sus hijos, sientes que toda oposición vale la pena.

Otra clave importante es recordar que si sientes que no puedes sostenerte en medio de la oposición, puedes pedir ayuda ya sea dentro de los consejos de barrio, las organizaciones de la Iglesia, los compañeros ministrantes y otros líderes.

Finalmente, debemos aprender a tener paciencia con nosotros mismos, porque créeme, el Señor jamás nos exigirá más de lo que nuestras fuerzas puedan dar.

La oposición es una señal de crecimiento

mujer orando
Cristo estará contigo en medio de la oposición. Imagen: Canva

Si escoges seguir sirviendo con buen ánimo a pesar de la oposición, un día mirarás atrás y verás cómo esas experiencias terminaron acercándote más al Salvador. Por eso, cuando la oposición aparezca en medio de tu servicio, quizá la mejor pregunta que debas hacerte sea: ¿Qué está intentando enseñarme el Señor a través de esta experiencia?

Como vimos gracias a las Escrituras, la oposición no siempre es evidencia de que algo está mal, sino que, en muchas ocasiones, es evidencia de que el Señor está obrando en nuestra vida.

El Salvador nunca prometió que servir en Su reino sería fácil, pero lo que sí prometió fue Su compañía, Su paz y Su ayuda.

«He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:20).

Él estará contigo en medio de la oposición, porque Él también la experimentó y aún así cumplió Su misión. No te dejes desanimar por la oposición. Sigue sirviéndole y Él te ayudará a vencerlo.

Fuente: Leading Saints

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