Estar solo en Navidad: 9 consejos que te ayudarán a tener felicidad en estas fiestas

solo en Navidad

Si eres miembro de la Iglesia de Jesucristo y estás soltero, sabes lo difícil que puede ser pasar la época de Navidad, especialmente si vas a pasar gran parte de ella solo.

Debido al énfasis del Evangelio en la familia, los Santos de los Últimos Días solteros pueden ser particularmente vulnerables a los sentimientos de tristeza o dolor.

Como terapeuta, no es inusual que las personas que atiendo entren a mi oficina con problemas por lo que se supone que es la época más feliz del año. Mientras otros se reúnen en familias y transmiten buen ánimo, muchas personas que están solas solo esperan poder pasar el momento.

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Para quienes no están casados ​​y viven lejos de la familia, puede ser un momento difícil. También es difícil para quienes están divorciados y comparten la custodia de sus hijos.

Esto puede significar que los niños estén lejos por lo menos una reunión durante las fiestas, dejando a un padre o madre solo y convirtiendo esta época de diversión en algo que no ansían. 

Pero hay algunas formas de afrontar este tipo de experiencia y tal vez incluso disfrutar de pasar unas fiestas solo.

Muchas de estas sugerencias requerirán algo de previsión y planificación con el fin de crear comodidad y paz a fin de que estas fiestas se conviertan en días especiales incluso cuando estamos lejos de nuestros seres queridos.

1. Date un descanso de los pensamientos negativos

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Estar solo durante las fiestas puede dejarlo a uno vulnerable y con pensamientos negativos, especialmente para las personas que experimentan factores estresantes adicionales.

Para aquellos que han experimentado una batalla difícil por la custodia o están en medio de un divorcio contencioso, es importante que se alejen un poco de esos pensamientos e inquietudes. Esto puede ser difícil, especialmente si tus hijos pasan las fiestas con tu ex-cónyuge.

Una forma de evitar estos pensamientos de preocupación o ansiedad es activando un temporizador o alarma. Decide que te vas a preocupar por tus hijos o te sentirás mal por tu ex-cónyuge solo por un cierto período de tiempo y programa tu alarma.

Puedes dedicar este tiempo a escribir en un diario si eso te resulta más fácil. Cuando suene la alarma, deja esos pensamientos a un lado y concéntrate en otra cosa por el resto del día.

Cuando estos sentimientos de inquietud te ataquen, puedes decirte a sí mismo que te enfocarás en esas cosas durante tu próximo “tiempo de preocupación”.

2. Haz algo nuevo

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Si te encuentras solo, la época de Navidad puede ser el momento perfecto para probar cosas nuevas. Esto puede requerir una planificación anticipada, pero también puede ser espontáneo.

¿Hay algún parque que nunca hayas visitado pero que siempre quisiste visitar? ¿Quieres hacer énfasis en tu estudio de las Escrituras, la historia familiar o los discursos de la última Conferencia General? ¿Hay alguna comida que te gustaría probar?

Tal vez puedas mirar algunos videos de YouTube y conocer la mejor manera de usar la cámara de tu teléfono. Con videos instructivos y el Internet, es posible realizar casi cualquier actividad nueva, y las Escrituras siempre están disponibles para obtener nuevas ideas.

3. Encuentra formas de servir

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En 2011, el presidente M. Russell Ballard declaró: 

“El amor que describe el Salvador es un amor activo; no se manifiesta por medio de acciones grandiosas y heroicas, sino por medio de actos sencillos de bondad y de servicio”.

Durante la época de Navidad, con frecuencia centramos nuestros pensamientos en el servicio, y cuando estamos solos, nuestras circunstancias pueden permitirnos una mayor flexibilidad para actuar según nuestro deseo de servir a los demás.

¿Te es posible enviar tarjetas de Navidad a aquellos que no has visto en un tiempo? ¿Existe algún banco de alimentos o un refugio para personas sin hogar al que le vendría bien un par de manos extra?

¿Estás interesado en centrar tus esfuerzos en una familia que está pasando por necesidades? Tal vez puedas unirte con otra persona para que juntos puedan ayudar a alguien en específico.

El servicio puede ayudarnos a despojarnos del “hombre natural” (Mosíah 3:19) y a salir de nuestras propias dificultades. El servicio puede ser el bálsamo de Galaad que estamos buscando, ya que tiene el poder de acercarnos más a Cristo.

4. Permítete sentirte triste

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A veces solo necesitamos ceder ante la tristeza de nuestra situación. Si te encuentras derramando lágrimas inesperadamente o tu corazón de repente se siente lleno de angustia, permítete sentir esas cosas.

Con demasiada frecuencia calificamos nuestras emociones como buenas o malas. Creemos que las emociones “buenas” son felicidad, placer, alegría, entusiasmo y satisfacción, mientras que las emociones “malas” son tristeza, llanto, decepción, ira o arrepentimiento.

La hermana Reyna I. Aburto ha dicho:

“Como nuestros Padres Celestiales y nuestro Salvador, tenemos un cuerpo físico y experimentamos emociones… Es normal sentirnos tristes o preocupados de vez en cuando”.

Para muchos, las fiestas pueden ser un tiempo donde pueden sentir tristeza o preocupación, y eso está bien. 

Si te encuentras lidiando con la tristeza u otras emociones consideradas negativas, permítete sentirlas. No intentes evitar las emociones “malas”; si queremos sanar nuestra tristeza, debemos sentirlas.

Si sientes que tu tristeza se está convirtiendo en depresión o va acompañada de una sensación de baja autoestima, desesperanza, confusión mental, fatiga o letargo, considera visitar  un profesional de la salud mental que pueda ayudarte a superar esos sentimientos.

5. Haz algo que te guste y que sea difícil de hacer con los demás

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¿Te gusta escuchar música que a tus hijos no les gusta? ¿Quieres darte la maratón de películas que no podías ver con tus hijos porque eran aburridas para ellos?

Haz estas cosas ahora. Encuentra las cosas que dijiste que harías algún día y hazlas hoy.

6. Escribe cartas para tus hijos

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Si estás divorciado y tus hijos pasan tiempo con tu ex-cónyuge, aprovecha la oportunidad para escribirles una carta.

Puedes dejarla en su cama para cuando regresen a casa. En esta carta puedes reafirmar tu amor por ellos, animarlos y, si es apropiado, compartir tu testimonio de Cristo.

Escribe esta carta sin esperar algo a cambio. Hazlo simplemente como un regalo de amor.

7. Engríete

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Muchas personas, incluidos los padres, piensan muy poco en participar en actividades que solo tienen por objeto entretenernos.

Para algunos, engreírse uno mismo puede significar almorzar con un amigo, comer algo que no tuvieron que cocinar, jugar videojuegos o pasar un día en el spa.

La experiencia es única para cada persona. Cuando nos sentimos bien cuidados, podemos sentirnos renovados y más capaces de abordar las cosas difíciles que se nos presentan.

Considera planificar con anticipación el tiempo que dedicarás a engreírte agregando estas actividades a tu calendario. Cuando hacemos un esfuerzo por planificar esto, es más probable que lo hagamos y eso puede recordarnos que tenemos algo bueno que esperar.

8. Haz tiempo para recordar a Jesucristo

Estatua del Christus. Imagen: La Iglesia de Jesucristo

El Salvador es el centro de nuestras fiestas y celebración. Fortalecer nuestra relación con Dios y nuestro Salvador es lo más importante que podemos hacer para navegar por cualquier momento difícil, pero especialmente en una temporada festiva en la que estamos solos.

El presidente James E. Faust declaró:

“Tener ese tipo de relación puede encender en nosotros la chispa de la divinidad. Nada puede hacer una mayor diferencia en nuestras vidas que llegar a conocer y comprender nuestra relación divina con Dios”. 

Puedes dedicar tiempo a escribir en un diario las formas en que puedes fomentar, profundizar o renovar tu conexión con el Señor.

Reflexiona sobre tu vida y piensa en todo lo que has logrado y cuánto has crecido a medida que pasaste tiempo desarrollando tu relación con Cristo. 

Anota también esas cosas para que estén disponibles para ti durante los momentos difíciles.

Puedes hacer algo más que sobrellevar las fiestas

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Lo más probable es que pasar las fiestas solo no sea parte del plan ideal. Eso no significa que nuestros días festivos tengan que ser algo que simplemente sobrellevamos.

Si estamos dispuestos a pensar en el futuro, apoyarnos en la dificultad y considerar un plan de acción, podemos crear conexiones más profundas con nosotros mismos, los demás y Jesucristo al cuidarnos y servir a otros, ayudándonos a crear días festivos que incluyan a nuestro Salvador.

Fuente: Lds Living

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