¿Sabes lo que es gracioso del vestirse con modestia? Es la cosa más difícil para empezar, pero luego se vuelve imposible detenerse.

Mi aventura con la modestia ha sucedido en etapas, impulsada por las preguntas que me preguntaba a mi misma. Estas preguntas vinieron de una batalla interna entre el deseo de encajar y ser vista como atractiva en el exterior, y con ganas de encontrar el amor y ser vista tan hermosa por lo que soy internamente.

Un momento clave dentro de esta jornada se produjo mientras estaba acostada cerca de una piscina bronceadome en mi bikini nuevo. Simplemente empecé a observar la escena delante de mis ojos. Mujeres de todas formas y tamaños estaban caminando o acostadas en bikinis como yo. Me di cuenta de algunas chicas que caminaban con sus brazos cubriendo su estómago —una inseguridad que pude relacionar conmigo misma inmediatamente, a pesar de mi cuerpo atlético. Otras mujeres jóvenes se pavoneaban con confianza a lo largo del borde de la piscina como si acababan de salir de un desfile. Era fácil rastrear los ojos de los hombres a su alrededor mientras caminaban.

Ya sea las mujeres que caminaban con confianza o insegura, o en algún punto intermedio, una cosa me llamó la atención acerca de cada una de ellas. Ni una sola vez en mis observaciones que había hecho ese día me pregunté  “¿Como es su personalidad?” o “¿Me pregunto lo que ella sueña ser algún día?” Ni una sola vez. Todos mis pensamientos se habían dirigido hacia su traje de baño o su cuerpo. Como mujer, podría que me pregunte de dónde sacó su traje o podría comparar  mi cuerpo a su cuerpo, pero imaginaba lo que eso podría significar para un hombre! Es difícil mirar a una mujer con poca ropa y buscar la belleza de su corazón.

Estaba dándome cuenta de todo esto y sin embargo, yo estaba acostada en un bikini también. Yo sabía que si llamaba la atención de un hombre, lo que a menudo quería, nunca sería por cualquier otra razón que mi cuerpo. ¿Y cómo podría ser de otra manera? Él no me podría conocer. Estos pensamientos me dejaron con una sensación de vacío. Aunque sólo sea en relación con otras mujeres, me di cuenta de que la falta de ropa nos deja vulnerables a las comparaciones dañinas en un mundo tan centrado en la apariencia.

A medida que continuaba mirando alrededor de la piscina, mis ojos se detuvieron en una hermosa mujer joven en un bañador de una pieza. Era fácilmente perceptible debido a la rareza del bañador. Ella estaba con su  hijo  y su esposo estaba sentado a su lado riéndose mientras hablaban.

Yo estaba fascinada. Por alguna razón, fue en esa pequeña familia que descubrí una verdad fundamental acerca de la modestia que no había entendido:

No te cubres a ti misma porque crees que eres fea, te cubres porque sabes que eres hermosa.

Durante mucho tiempo creí que un bañador de una pieza mostraba al mundo que, en mis pensamientos, mi cuerpo era feo y que tenía que ocultarlo. Así que, me quedé lejos de ellos para evitar ser juzgada.

Sin embargo, la modestia no es acerca de esconder defectos, se trata de valar por la belleza. cuidando su belleza, esta joven madre me permitió discernir otras cosas acerca de ella: su sonrisa, su adorable familia, su corazón … y todo esto fue de lejos!

La modestia oculta la belleza física en un mundo obsesionado con ella, con el fin de revelar la belleza interior que a menudo se pasa por alto. Previene la lujuria, las comparaciones dañinas, y la inseguridad, y da lugar a la confianza y una mayor capacidad de amarse a sí mismo y a otros al reconocer su propio valor sin necesidad de la afirmación de que cada persona que te esta viendo.

Para mí, los bikinis fueron sólo un comienzo. Es difícil dar marcha atrás al descubrir la libertad que trae la modestia.

Pregúntate esto: ¿Qué belleza estoy revelando al mundo, y es lo que me lleva al amor que mi corazón anhela?

Fuente: chastityproject.com