Las 8 “leyes de vida” que no son verdad para los Santos de los Últimos Días

dios y lecciones

¿Conoces esas frases, dichos y observaciones filosóficas que tienden a salir de tu boca cuando alguien está atravesando una prueba? O, ¿aquello que se manifiesta frecuentemente durante la reunión de ayuno y testimonio? A veces, son casi automáticas. Las repetimos tan a menudo que raras veces nos detenemos a pensar qué significan en verdad.

Solo porque las escuchamos todo el tiempo no significa que se basen en la doctrina verdadera. Algunas, realmente van en contra de lo que verdaderamente creemos. A continuación, mencionaremos ocho frases que deberíamos reconsiderar:

  1. Todo sucede por alguna razón

Dios

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¿Estás seguro? Esta es una de las frases comunes que aflige profundamente los corazones de nuestros amigos que están de luto o en estado de shock por algo absolutamente terrible que acaba de suceder. Su frase hermana es “nada sucede por accidente.”

Aquí, tenemos una frase del fallecido profeta Thomas S. Monson:

Existe una influencia celestial sobre todas las cosas. A menudo, cuando suceden las cosas, no es por accidente. Un día, cuando miremos atrás a aquello que pareció coincidencia en nuestra vida, nos daremos cuenta de que quizás, después de todo, tal vez no haya sido así. – Thomas S. Monson

Observa la palabra “a menudo.” “A veces” también puede ser una palabra correcta y clave aquí. Es cuando llegamos a sustituir esa palabra por “siempre” que nos alejamos de la realidad.

¿Dios dirige todo lo que sucede en el planeta? El determinismo teológico sostiene que todos los eventos que suceden son preordenados, o predestinados a suceder, por Dios, o que debido a que Él sabe todo y todo está presente para Él, no pueden ocurrir accidentes.

Estas ideas no se aplican en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ya que Dios cuida profundamente nuestro albedrío y nunca hará nada que lo ponga en riesgo. Las cosas pasan por accidente y ocurren porque las personas utilizan su albedrío para hacer que sucedan. Al final, Dios está dispuesto a consagrar nuestras experiencias adversas para nuestro bien, si las usamos para acercarnos a Él.

Recuerdo haber leído sobre un padre Santo de los Últimos Días de Haití a quien el Espíritu santo lo exhortó a hacer dos cosas: volver a hacer la noche de hogar y orar en familia además de arreglar la puerta trasera de su casa. Siguió las instrucciones que recibió y después, ocurrió un gran terremoto en el 2010. Debido a que este padre siguió al Espíritu, su familia se salvó, pero Dios no provocó el terremoto, y hubo víctimas entre otros Santos de los Últimos Días.

LA VERDAD: Dios es el responsable. Él permite que la naturaleza y el albedrío de Sus hijos determinen los eventos en la mortalidad, pero Él se asegura de que el Plan de Salvación tenga éxito eternamente. Él intervendrá personalmente según Su sabiduría y tiempo perfectos cuando Sus hijos lo busquen, siempre y cuando Su plan no se vea frustrado.

  1. Si soy justo, el Espíritu Santo me advertirá del peligro

Dios

Esto es cierto, pero solo a veces. Alguien se pone de pie en una reunión de testimonio y dice: “El Espíritu Santo me habló y dijo ‘ve a buscar a los niños,’ y cuando lo hice, uno de ellos estaba metiéndose a la piscina…” A menudo, me pregunto si alguien presente en la congregación, podría ser un padre de luto, siempre fiel, que no haya sido advertido y haya perdido a un hijo.

No hay nada de malo contigo si no recibiste una advertencia cuando pasaste la señal de pare, o cuando tu hijo salió por la puerta trasera e hizo una travesura. Cada circunstancia es diferente. La verdad sobre el Espíritu Santo es…

A algunos, les advierte. A algunos, los consuela.

No podemos escoger, pero si nos acercamos al Espíritu, podremos comenzar a discernir los motivos. En nuestras vidas, experimentaremos advertencias y consuelo según la sabiduría y el tiempo de Dios. Nuestro deber es afinar nuestra capacidad para escuchar y responder a las impresiones espirituales además de discernir la sabiduría de Dios en Sus convenios con nosotros. Lo más difícil es discernir la voluntad y la bondad de Dios cuando parece que no fuimos advertidos ni protegidos.

La hermana de nuestra nuera y su esposo sufrieron un terrible accidente de camino a su fiesta de boda. Recién casados, casados en el templo. Ella murió y su esposo resultó gravemente herido. Parece una tragedia total desde nuestra perspectiva, pero una bendición del sacerdocio brindó este consuelo – ella era tan justa que sólo necesitaba llegar a la mortalidad para obtener un cuerpo y luego, regresar al cielo. Pero, le pidió al Padre en la preexistencia recibir todos sus convenios en la tierra.

Considerando esta perspectiva eterna, esta tragedia no parece tan terrible, a pesar de que el dolor de perderla persiste.

LA VERDAD: Los caminos del Señor son más elevados que los nuestros. Por medio de la oración y el estudio de las escrituras, podemos discernir Sus acciones en nuestras propias vidas. Tal vez, no seas advertido, pero puedes encontrar un consuelo específico para ti.

  1. Dios me dio esta prueba para enseñarme algo

Dios

Cada prueba es un instrumento de enseñanza del Señor, pero, como vemos en el número 1, Dios no te puede haber puesto este desafío deliberadamente para probarte. Simplemente, la vida es una prueba debido a la naturaleza de este mundo telestial y el albedrío de los demás. Las pruebas parecen ser incluso peores si llegamos a confundirnos espiritualmente. Cuando eso sucede, la situación económica, la salud, el trabajo y las relaciones también se convierten en pruebas.

El principio es: Cuando buscamos a Dios en medio de las pruebas, él nos proporciona la fortaleza espiritual y la capacidad que necesitamos para avanzar con fe y encontrar respuestas. Cuando la prueba termina, conservamos los dones. Así es como crecemos.

Cuando nuestra primera pregunta es “¿Por qué a mí?,” es posible que consideremos nuestras pruebas como un castigo o algo totalmente injusto. Ninguno de esos dos calificativos probablemente sea cierto. Incluso, cuando somos perfectamente fieles, nuestras vidas estructuradas pueden desmoronarse. La mortalidad es injusta por naturaleza.

Tuve un amigo que fue diagnosticado con cáncer terminal. Pasó por la fase de negación y estaba muy enojado con Dios. Se arrepintió de cada cosa buena que hizo fielmente porque Dios lo había hecho sufrir al final. Dijo muy enojado que usaría su diezmo para pagar sus cuentas médicas. Espero que haya tenido tiempo para evolucionar más allá de la etapa de ira y recurrir al consuelo que el cielo nos ofrece sin reservas.

LA VERDAD: Al buscar la ayuda de Dios durante las diversas pruebas de la mortalidad, podemos aprender y crecer.

  1. Dios no te dará más de lo que puedes soportar

Dios

Verdad a medias. La naturaleza y el mundo definitivamente pueden darte más de lo que puedes soportar, incluso cosas que pueden hundirte absolutamente. La promesa de que siempre podrás vencer es hecha a aquellos que buscan a Dios en tiempos de probación.

Por medio de Él, podemos y venceremos.

Incluso si fracasamos en esta vida, el segundo estado dura todo el camino hasta la resurrección. Muchos vencen en el Mundo de los Espíritus lo que no pudieron superar aquí, en la tierra.

A continuación, tenemos la escritura:

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1 Corintios 10: 12 – 13).

LA VERDAD: Realmente, es espiritualmente valioso llegar al punto en que no podamos enfrentar nuestras pruebas por nuestra cuenta. Se nos quita el ego y el orgullo cuando solo podemos pedir ayuda. En ese punto, dependemos completamente del Señor. Él nos prometió salvarnos.

  1. Dios me hizo de esta manera y Dios no comete errores

Dios

Es cierto que Dios no comete errores, pero Dios no es el creador de tu cuerpo, Él es el creador de tu espíritu. Tú eres un ser espiritual que tiene una experiencia terrenal. Tu cuerpo es de la tierra. La naturaleza comete millones de “errores” todos los días. Algunos de estos tropiezos o “errores” son fortuitos, otros no son muy fortuitos.

El juicio del Padre Celestial considera la carga con la que llegamos. Existen miles de millones de variaciones que afectan la manera en que vemos y juzgamos las cosas, la forma en que procesamos el conocimiento, las cosas que nos atraen y repelen, lo que podemos hacer físicamente.

Los efectos del entorno complican las consecuencias de la naturaleza, desde los productos químicos hasta la cultura y la vida familiar, Dios está consciente de las cosas que nos forjan y definen. Nuestro deber es hacer nuestro mejor esfuerzo, con la ayuda de Dios, con lo que la naturaleza y el entorno nos brindan.

El Élder Bednar dijo:

Como hijos de Dios, heredamos aptitudes divinas de Él; pero, actualmente vivimos en un mundo caído. Los elementos con los que fue creado nuestro cuerpo son, por naturaleza, caídos y están siempre sujetos a la influencia del pecado, la corrupción y la muerte. Por esa razón, la caída de Adán y sus consecuencias espirituales y temporales nos afectan más directamente a través de nuestro cuerpo físico. Sin embargo, somos seres duales, ya que nuestro espíritu, nuestra parte eterna, se aloja en un cuerpo físico que está sujeto a la Caída. Como Jesús recalcó al apóstol Pedro: “El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41).

En muchos casos, en la preexistencia, imaginamos que tendríamos pruebas particulares durante la mortalidad y aceptamos el desafío.

LA VERDAD: La mortalidad nos aflige y alegra de diferentes maneras. Dios conoce íntimamente la carga que recibimos en la mortalidad y nos guía personalmente a través de los desafíos que enfrentamos. En lugar de ponernos a la defensiva por nuestra carga en particular, debemos buscar a Dios con nuestras preocupaciones únicas.

  1. Dios sabe tu nombre

Dios

Bueno, obviamente, sí.

Él sabía tu nombre en la preexistencia y también sabe cuál será tu nombre celestial.

Una de las cosas que más me molestan es escuchar esta declaración en La Iglesia y pensar que algunas de las personas podrían encontrarlo alentador. No lo es. Minimiza cuánto Dios nos conoce y ama.

La verdad es que Dios sabe nuestro nombre. Dios también sabe los nombres que tus padres estuvieron considerando antes de que nacieras. Él sabe por qué tus padres eligieron el nombre que te pusieron. Él sabe quién fuiste en la vida premortal y en qué probablemente te conviertas si vives a la altura de tus convenios y preordenación.

Él sabe cómo funciona cada célula de tu cuerpo, por qué te duelen las articulaciones y por qué te resulta difícil entender a tu hijo de 15 años. Él sabe lo que estás haciendo en este instante. Él sabe todo de ti, no sólo tu nombre. Además, a Él le importa todo eso.

Kevin W. Pearson de los Setenta dijo:

“Él tiene un amor perfecto por cada uno de nosotros y está lleno de misericordia y comprensión. Él sabe todo acerca de nosotros; sabe lo que necesitamos, incluso cuando nosotros sólo vemos aquello que deseamos. Tiene un poder y una capacidad infinitos para sostenernos y guiarnos. Siempre está dispuesto a perdonarnos y a ayudarnos en todas las cosas” (“Cómo mejorar sus oraciones personales,” Liahona, junio 2013).

El Presidente Thomas S. Monson:

“De nuevo, hermanos y hermanas, nuestro Padre Celestial está al tanto de nuestras necesidades y nos auxiliará cuando pidamos Su ayuda. Yo pienso que ningún asunto nuestro es demasiado pequeño o insignificante. El Señor participa en los detalles de nuestra vida” (“Consideren las bendiciones,” noviembre 2012).

LA VERDAD: Dios te conoce completamente. Él te ama completamente.

  1. Los milagros solo suceden por medio de la autoridad del sacerdocio

llamamiento de la iglesia

Este es un concepto erróneo fácil de formar. Los Santos de los Últimos Días frecuentemente ven los milagros a través de las bendiciones del sacerdocio y pueden suponer que sin el poder de la autoridad del sacerdocio, no pueden suceder. Prestamos poca atención a la magnanimidad de Dios (Él ama a TODOS Sus hijos) y al poder de la fe.

Recibí un testimonio personal al respecto por un incidente con una vecina irritante. Era evangélica y cuando se enteró que mi familia era Santa de los Últimos Días, buscó a nuestros colegas para advertirles sobre mi familia y les repartió información en contra los Santos de los Últimos Días. Como su hijo tenía la misma edad que mi hija, aprovechaba cada oportunidad para construir una amistad entre los dos niños de siete años. El propósito era “salvar” a mi pequeña, pero algo extraño sucedió.

Mi hija iba de excursión con la vecina y su hijo, cuando la atropelló un auto. Resultó levemente herida pero tenía muchos cortes y moretones en su rostro. Nuestra vecina se sentía mortificada de que esto haya sucedido y reunió a toda su congregación evangélica para orar por mi hija. Ver que las heridas faciales de mi hija se curaban era como observar fotografías secuenciales. Podías notar el proceso, se curó rápidamente.

LA VERDAD: Las oraciones de muchos se elevan a Dios a toda hora de cada día. Él escucha todas las oraciones y las responde según Su sabiduría y amor perfectos de maneras que las acerca a Él.

  1. Perdonar significa amar a tus enemigos

chisme en la familia

¿Qué significa amar a tus enemigos? Si significa que deseas que tus enemigos encuentren la verdadera felicidad y la benevolencia, entonces bien. Pero, si significa llevar a tus enemigos a tu círculo intimo de amigos como parte de perdonarlos, entonces reconsidéralo.

Si necesitas perdonar a alguien muy cercano a ti, como tu cónyuge, el perdón realmente significa regresar a una plena relación de confianza. Sin embargo, en algunas circunstancias, tu enemigo podría ser peligroso. En ese caso, no debes acoger a tu enemigo y llevarlo a tu círculo más íntimo. Esa decisión no significa que no hayas perdonado.

LA VERDAD: En muchos casos, es mejor perdonar y mantener la distancia, incluso una gran distancia, entre tú y la persona que te lastimó. Decidir cuál es la mejor alternativa requiere de oración y guía espiritual. No obstante, probablemente, nuestro Padre Celestial confirme la opción prudente.

¿Qué otras verdades necesitamos reconsiderar? Compártelas en los comentarios de abajo.

Artículo originalmente escrito por Gale Boyd y publicado en mormonhub.com con el título “8 ‘Facts of Life’ for Latter-day Saints that Really aren’t True.”

| Vida S.U.D
Publicado por: Nicole Córdova Loayza
Traductora de español, inglés y portugués. Me encantan los idiomas y conocer sobre diferentes culturas. También me gusta el arte y amo la naturaleza.
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