Lección 6 del Antiguo Testamento: El convenio abrahánico

convenio abrahánico

Al estudiar esta lección del Antiguo Testamento en la Escuela Dominical consideremos que el objetivo es comprender las bendiciones y las responsabilidades del convenio abrahánico. Recuerda compartirla con tus compañeros de clase.

Dios hace convenios con Abraham

Desde que fue muy joven, Abraham quiso ser una persona íntegra y vivir de manera digna para recibir las bendiciones de Dios. El Señor envió que Abraham y su familia salieran de su casa en Ur y viajaran a una tierra Harán, lugar donde Abraham oró y recibió una visión en la cual Dios hizo convenio de bendecirlo a él y a su posteridad; este convenio es llamado el convenio abrahánico.

Somos herederos del convenio abrahánico

El élder Joseph Fielding Smith dijo: “La gran mayoría de aquellos que se convierten en miembros de la Iglesia son descendientes literales de Abraham, por conducto de Efraín, hijo de José. Aquellos que no son descendientes literales de Abraham e Israel deben llegar a serlo, y cuando son bautizados y confirmados, son injertados en el árbol y tienen derecho a todas las facultades y privilegios de herederos”.

Para entender un poco mejor, sigamos la explicación del élder Bruce R. McConkie:

“Abraham recibió el Evangelio mediante el bautismo (el cual es el convenio de salvación); luego recibió el sacerdocio mayor y entró en el pacto del matrimonio celestial (que es el convenio de exaltación), obteniendo así la seguridad de que tendría descendencia eterna; finalmente recibió una promesa de que todas estas bendiciones se ofrecerían a su posteridad terrenal. (Abraham 2:6–11; D. y C. 132:29–50.) Incluida entre las promesas divinas a Abraham estaba la seguridad de que Cristo vendría a la tierra mediante su linaje, y de que su posteridad (de Abraham) recibiría ciertos territorios escogidos como herencia eterna. (Abraham 2; Génesis 17; 22:15–18; Gálatas 3.)

“Todas estas promesas en conjunto reciben el nombre de convenio abrahámico. Este convenio fue renovado con Isaac (Génesis 24:60; 26:1–4, 24) y nuevamente con Jacob (Génesis 28; 35:9–13; 48:3–4). Las partes del mismo que tienen relación con la exaltación personal y la descendencia eterna son renovadas con cada miembro de la casa de Israel que entra en el convenio del matrimonio [celestial]. Por medio de ese pacto, las partes contrayentes llegan a ser herederas de todas las bendiciones de Abraham, Isaac y Jacob. (D. y C. 132; Rom. 9:4; Gá. 3; 4.)”.

Al igual que en tiempos antiguos el Señor nos ha colocado a nosotros, Su pueblo del convenio en los últimos días, en medio del mundo. Nuestro cometido es ser en el mundo una influencia para el bien en lugar de permitir que éste influya en nosotros para conducirnos por el mal camino.

 

Fuente: lds.org

| Vida S.U.D
Publicado por: Melody Mejia
Con estudios en Comunicaciones y leyes. Apasionada por el teatro, el cine, y la fotografía. Es directora de los escritores en español para More Good Foundation en Latinoamérica.
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