La integridad es uno de esos valores que desafortunadamente se recuerda muy poco en la sociedad de hoy en día. Se hacen promesas, pero sólo se mantienen siempre y cuando la persona que las hizo consigue lo que quiere del trato. Los comportamientos públicos pueden ser honorables, pero el comportamiento privado puede ser un asunto completamente diferente. Aun los votos matrimoniales a menudo son “hasta que la muerte los separe”, con un apéndice invisible: “… o hasta que hayas decidido hacer algo más”.


Entonces ¿qué es la integridad? El élder L. Tom Perry, un apóstol moderno de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (comúnmente conocidos como “los mormones”), la explica de esta manera: “Podemos encontrar varias definiciones en el diccionario: adherencia rígida a un código o estándar de valores; estabilidad moral, especialmente porque se relaciona con la firmeza a la verdad, propósito, responsabilidad, o confianza; fuerza moral y ética; o la cualidad de ser entero, completo, e indivisible”. (L. Tom Perry, “Staying Power, Poder inmovible” Ensign, Liahona Jul 2003, 40–44)


Es la calidad de ser “entero, completo, e indivisible” lo que talvez ignoramos muy a menudo. La sociedad se enfoca a menudo en la parte de “adherencia rígida” y ven el seguimiento de las reglas y el cumplir promesas estrictamente como una restricción a la libertad. Aun así, como dijo el Señor, “Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no permanecerá.” (Mateo 12:25) También dijo, “Ninguno puede servir a dos señores, porque aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro.” (Mateo 6:24) En otras palabras, como Santiago dijo en el Nuevo Testamento “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.” (Santiago 1:8). Para tener estabilidad verdadera en nuestras vidas, necesitamos integridad. Más específicamente, necesitamos comprometernos con el Señor y con Sus valores. Esos son los únicos valores que nos traerán paz.


En el Antiguo Testamento, Job es alguien que practicó la integridad. Él perdió su propiedad, su familia, su salud, y sus amigos; y aún así él permaneció absolutamente fiel a Dios:

3 Que todo el tiempo que mi alma esté en mí; y haya hálito de Dios en mis narices.
4 Mis labios no hablarán iniquidad, ni mi lengua pronunciará engaño.
5 Nunca tal acontezca que yo os justifique; hasta que muera, no quitaré de mí mi integridad.
6 Mi justicia tengo asida, y no la cederé; no me reprochará mi corazón en todos mis días (Job 27:3-6)


Job no vaciló en su fe a Dios, aun cuando perdió todo. A menudo la gente se compromete con Dios, un esposo(a), o cualquiera otra causa cuando las cosas van bien, pero cuando las cosas se ven duras, su compromiso termina. El Señor nos enseñó que aun cuando la vida no siempre se ve fácil, Él siempre está ahí para nosotros y podemos confiar en Él y Sus propósitos: “y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. (Mateo 28:20)

Por Katie Parker el 5 de febrero de 2008