sin hijos

Cuando me llamaron a servir en la primaria, el obispo dijo que el Señor conocía los deseos de mi corazón y de que, si yo servía fielmente, se me concedería esos deseos. Desde hace un año más o menos,  estaba segura de que eso significaba que iba a ser capaz de tener hijos. Serví con toda mi alma para que esto sucediera.

La respuesta llegó un domingo. Yo estaba dando la clase de enseñanza del Evangelio sobre el tema “Soy un hijo de Dios”. Los niños de la primaria se reunieron alrededor de mis pies cuando nos sentamos en el suelo y les leía una historia sobre el valor de las almas. Mientras miraba esas caritas, entendí. Entendí lo que mi Padre Celestial me había dado. Él me había dado la preciosa oportunidad de marcar la diferencia en la vida de un niño. Estoy segura de esto, y me he dado cuenta que el  amor que tengo por ellos es ilimitado y este amor es recíproco. Hemos formado un fuerte vínculo. Espero que sea lo suficientemente fuerte para que siempre se acuerden de que son queridos y que son especiales y que son importantes. Me gustaría poder decirles cómo cambiaron mi vida. Me gustaría que pudieran entender.

También me gustaría poder decirle a cada mujer que está luchando con su autoestima debido a la infertilidad o su condición de no tener los hijos que ellas necesitan: No es lo único que  pueden ofrecer al mundo.
Por esto, la hermana Kapp ha dicho en una entrevista con LDS Living “Todas  tenemos desafíos-estamos aquí para ser probadas. Hay quienes se apartan de las oportunidades que podrían haber tenido. Si quitamos nuestros brazos alrededor de nosotras mismos, y abrimos  los brazos para llegar a los demás, tendremos oportunidades ilimitadas para amar y compartir y dar y bendecir.

Cuán agradecida estoy por el grupo de mujeres que me han ayudado a aprender a abrir mis brazos, a amar, a servir, apoyar y ser compasiva. Estoy tan inspirada por ellas. Son mujeres fuertes, amables con el deseo de hacer del mundo un lugar mejor y me siento bendecida de ser parte de su hermandad.

Lamentablemente, somos un grupo casi invisible. Somos mujeres que darían todo lo que tienen por tener  hijos propios, y que por circunstancias fuera de nuestro control, no podemos cumplir ese sueño. Es difícil encontrar un lugar en el mundo y en la Iglesia cuando una se siente completamente sola, pero por favor, sepan que no lo están. Estamos aquí. Tenemos una fuerte hermandad de mujeres que entienden y sienten empatía por ustedes porque todavía estamos peleando nuestras batallas personales todos los días, así como ustedes. Estamos aquí para escuchar, amar, apoyar y fortalecer su confianza.

Somos mucho más que sólo amigas, nos hemos convertido en hermanas. No hay nada que no haríamos por las  demás .Muchas de nosotras nunca nos hemos conocido, pero cuanto más nos apoyemos, más fuerte será nuestra unión. Invitamos a aquellas de ustedes que están luchando, a unirse a nosotros y ser apoyadas y amadas por nosotras. No estás sola. Nunca estarás sola.

Este sitio ha sido creado por los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días-Santos que, a través de diversas razones, están viviendo la vida sin hijos. Empezamos como un pequeño grupo de mujeres y hemos crecido a un grupo de amigas que todas se apoyan entre sí. Todos hemos tenido experiencias diferentes. Tendemos la mano desde diferentes países y cubrimos un amplio rango de edades y  situaciones. Por favor, siéntase  bienvenida a leer nuestro blog, utilice nuestros recursos, y no dude en unirse a nosotros. Sabemos lo que siente al saber que no tendrá hijos en esta vida, al escuchar esas palabras, pero también sabemos cómo encontrar la aceptación y hasta la alegría en esa circunstancia.
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Fuente: www.childlessmormonsupport.com