LEHI, Utah – En septiembre de 2016, Rhett y Jolene Ogden se levantaron temprano una mañana y volaron a Indianápolis, Indiana, como parte de su objetivo de visitar Templos SUD o Templos mormones por cada mes.

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Al llegar, los Ogden condujeron hasta el estacionamiento de un centro comercial y durmieron en su auto alquilado mientras llovía. Cuando se inauguró el Templo de Indianápolis, Indiana, la pareja participó en una sesión. Unas horas más tarde, almorzaron en un Panda Express y regresaron al aeropuerto donde abordaron un vuelo con destino a Utah, llegando a su casa en menos de 24 horas después de su partida.

No todos los viajes al templo fueron así, agregaron los Ogden, este viaje fue igual de memorable que los otros 74 templos que visitamos.

La Meta del Mes

Rhett y Jolene Ogden en el Templo de Bismarck Dakota del Norte.

Desde enero del 2012 hasta marzo del 2018, en una tradición de más de seis años, la pareja de mediana edad con cuatro hijos ha logrado la meta de asistir a un templo Santo de los Últimos Días (SUD) diferente cada mes. Viajando desde Nueva Zelanda a Suiza, sin faltar un mes, hasta la reciente decisión de que finalmente era hora de poner fin a aquella aventura. El recorrido terminó en el recientemente dedicado Templo de Cedar City, Utah.

“Mi hijo dijo que la meta debería ser de 100, pero eso alargaría los viajes por otros dos años y sólo quedan 15 o 16 templos en Estados Unidos y todo un año de templos fuera del país”, dijo Jolene Ogden.

Durante la primera década de su matrimonio, el asistir al templo no fue una gran prioridad para ellos. Jolene y Rhett estimaron que asistieron quizás dos veces en ocho años, “teniendo todas las excusas conocidas”, bromeó Rhett Ogden.

Tomaron la decisión de mejorar su asistencia al templo a partir de enero del 2012. Ese mes fueron al Templo de Draper, Utah y en febrero, asistieron al Templo de Jordan River, Utah.

“Simplemente sabíamos que teníamos que hacerlo”, dijo Jolene Ogden. “Vivíamos cerca de la familia, teníamos niñeras y muchos templos SUD disponibles para nosotros. Realmente no había una excusa para que no fuéramos y lo volviéramos una prioridad en nuestra vida.”

La Meta del Año

En marzo del 2012, la familia Ogden estaba en Saint George y asistió al templo por tercer mes consecutivo. Después, cuando la pareja se dirigió a su automóvil, ambos, al mismo tiempo, se sintieron inspirados con la misma idea de continuar haciendo una sesión por mes en un nuevo templo durante el resto del año.

“Fue algo nuevo y diferente. Tenemos tantos templos SUD disponibles en Utah y a ambos nos encanta viajar”, explicó Jolene Ogden. “Junto con la necesidad y el deseo de ir al templo, fue precisamente eso lo que nos motivó a salir cada mes… Al final del año, decidimos continuar.”

Ellos tenían dos reglas estrictas: sólo un templo y una sesión por mes.

“No había nada específico que nos motivara, sólo la culpa y todas las lecciones sobre ir al templo de la Escuela Dominical que alguna vez habíamos oído hablar”, agregó Rhett Ogden.

Rhett y Jolene Ogden en el Templo de Calgary, Alberta.

La Preparación

Financieramente, los Ogden han vivido con un presupuesto familiar a fin de ahorrar dinero para viajes al templo. Buscaron ofertas de oferta y cupones usados, a menudo volando en aerolíneas donde la compra de un boleto era más barato por no pagar el derecho de llevar una maleta, compartió Rhett Ogden, un empleado de Draper City.

La planificación también fue crítica. Mientras manejaban los deportes juveniles de sus hijos y otras actividades, utilizaron sus días de vacaciones, fines de semana y días festivos para planear viajes a lugares donde podían asistir a más de un templo al final y al comienzo de un nuevo mes. A veces los niños iban con ellos, a veces se quedaban con sus familiares y amigos.

“No nos consideramos ricos en absoluto”, dijo Rhett Ogden. “Realmente siento que el Señor nos ha bendecido en esa manera.”

“Se puede hacer”, dijo Jolene. “Me atrevo a decir que somos una familia extremadamente ocupada… y los niños han tenido que sacrificarse junto con nosotros.”

De los 75 viajes al templo, sólo unos pocos no incluyeron la obra vicaria por sus familiares fallecidos. El padre de Jolene, Graham Shaw, fue el único miembro de su familia que se convirtió a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y le apasiona el trabajo de la historia familiar. Él ha provisto a los Ogden con decenas de nombres. Cuando los niños cumplieron los 12 años, acompañaron a sus padres y realizaron bautismos por los muertos.

Trabajar con su padre de esta manera ha enriquecido las relaciones familiares y creado nuevos recuerdos, compartió Jolene Ogden.

Visitas Para Recordar

Rhett y Jolene Ogden en el Templo de San Salvador, El Salvador.

Durante su recorrido por los templos, los Ogden fueron a 14 templos fuera de los Estados Unidos Y 61 dentro del mismo país, incluyendo 16 templos en Utah.

Fue difícil para los Ogden reducir la lista de experiencias memorables, sin embargo hay algunos viajes se destacaron más que otros.

Para Rhett Ogden, su experiencia más significativa en el templo vino en el mes número siete de su recorrido, en el Templo de Oquirrh Mountain Utah, que está “prácticamente al final de la calle”, en una tarde de julio.

En ese momento de su vida, Rhett Ogden enfrentaba serios desafíos en el trabajo y sentía que no había dormido en dos semanas. Le preocupaba que lo despidieran, fue uno de los momentos más difíciles de su vida. Sin embargo, el estrés y la ansiedad se disolvieron durante las dos horas que estuvo en el templo.

“Por alguna razón, el sentimiento (deprimente) había desaparecido. Estuve lleno de paz. No experimenté esa sensación de manera tan grande en los otros 74 templos como lo hice en ese mes”, dijo Rhett Ogden. “Eso fortaleció mi fe de que aunque no entiendo todo en el templo, y es un desafío ir, es algo que Dios quiere que experimentemos. Fue una experiencia que fortaleció mi fe desde el principio y que ayudó a que extendiéramos eso por seis años y medio.”

Las Experiencias

El recorrido casi terminó en 33 en septiembre de 2014 en el Templo de Manhattan, Nueva York. Rhett Ogden se encontró suplicándole al Presidente del templo que les permitiera tener una sesión completa, incluso compartió sus metas personales. El Presidente del templo se alejó por un momento y regresó con buenas noticias de que encontraron espacio para dos sillas plegables más, dijo Rhett Ogden.

En otra ocasión, en enero de 2013, los Ogden tenían planes de ir al Templo de Kona Hawaii, pero tuvieron la tentación de quedarse en la playa, o al menos participar en una ordenanza que consumiera menos tiempo para poder quedarse más tiempo en la playa. Fue difícil alejarse, pero se mantuvieron firmes en su objetivo.

Al visitar los templos en Guatemala, El Salvador, México, los Países Bajos y Suiza, hubo momentos graciosos cuando la barrera del idioma presentaba algunos desafíos. Jolene Ogden no pudo evitar soltar una carcajada cuando recordó cómo su esposo intentó hablar en danés.

Todo lo que él pudo hacer fue encogerse de hombros y sonreír: “No sabía lo que estaba sucediendo.”

En El Salvador, la coordinadora del templo se presentó a la pareja de Utah y quiso saber más acerca de por qué habían venido. Cuando los Ogden explicaron lo que estaban haciendo, la coordinadora les hizo pasar a la oficina del Presidente del templo para contar su historia. Esa no sería la última vez que compartieron su aventura.

Otros viajes inolvidables en el templo incluyen Newport Beach, California; Tijuana, México; Papeete, Tahiti; Billings, Montana; y Saint Louis, Missouri, compartieron los Ogden.

“En Saint Louis, recorrimos la fábrica de cerveza Budweiser pero no tuvimos una muestra gratis, luego fuimos al templo y de ahí al juego de béisbol de los Cardinals”, dijo Rhett Ogden riendo.

“Fue todo un contraste”, comentó Jolene.

Rhett y Jolene Ogden con sus hijos afuera del Templo de Tijuana México.

Bendiciones y Testimonios del Templo

Aunque la meta de ir a nuevos templos cada mes ha terminado, los Ogden planean continuar asistiendo cada mes a la Casa del Señor. Se reservan el derecho de comenzar un nuevo recorrido más adelante, quizá sea después de su jubilación. Por ahora, están agradecidos por el conocimiento del Evangelio y la revelación personal que han recibido en el templo.

Si bien la asistencia constante al templo no elimina por completo todos los problemas en un matrimonio, como las pequeñas disputas sobre llegar a tiempo al templo, los Ogden pueden sentir una conexión espiritual más profunda en su matrimonio.

“Todavía tenemos nuestros altibajos. Siempre hemos ido a la Iglesia juntos, pero el templo es lo que realmente nos ha conectado espiritualmente·”, dijo Jolene Ogden. “Mientras mantengas al templo en el centro de tu matrimonio, podrás superar cualquier problema que enfrentes.”

Tal vez lo más importante para los Ogden es que aprecian lo que sus hijos han observado en su ejemplo de ir al templo. Su hijo Brayden, que pronto cumplirá 16 años, sabe que el templo es un lugar especial.

“Mis hermanos y yo hemos aprendido sobre la importancia del templo y todas las ordenanzas sagradas que tienen lugar ahí, y por qué debemos esforzarnos y dedicar tiempo para asistir y recibir las bendiciones que vendrán después”, dijo Brayden Ogden. “Hemos llegado a amar el templo… Es un lugar tan tranquilo y lleno de paz. Realmente puedes sentir el Espíritu y decir que es la Casa del Señor.”

Este artículo fue escrito originalmente por Deseret News, y fue publicado por ldsliving.com bajo el título: How and Why One Couple Attended 75 Temples in 75 Months