Cuando hablamos de la revelación de Dios, nuestras mentes a menudo se dirigen directamente a los ejemplos bíblicos de la revelación de Dios y eso tiene sentido. Moisés hablando a la zarza ardiente. Alma hijo hablando con los ángeles. La primera visión de José Smith. La Liahona. El hermano de Jared hablando con el Señor. El sueño de Lehi. Estas grandiosas revelaciones son realmente espectaculares, pero son la excepción, no la regla.

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Si es correcta la escritura que dice que “por medio de cosas pequeñas y sencillas se realizan grandes cosas”, entonces deberíamos estar a la búsqueda de formas pequeñas y simples de revelación diaria. Y eso sí sucede. 

Puede que no sean grandes manifestaciones sobrenaturales, pero aquí hay 10 pensamientos que probablemente tienes con bastante frecuencia y es muy probable que sea el Espíritu Santo:

1.“Debería comer más comida saludable”

2.“Debería lavar los platos”

3.“Probablemente estoy conduciendo muy rápido, debería bajar la velocidad”

4.“Debería ejercitarme más”

5.“Rayos, otra vez me olvidé las escrituras”

6.“Creo son demasiados video juegos por hoy”

7.“Debería decirle a mi esposo/esposa que le amo”

8.“Necesito mejorar la manera en que guardo el día de reposo”

9.“Paso demasiado tiempo en el teléfono”

10.“Necesito acostarme más temprano y dejar de dormir hasta tarde”

El hecho de que sea algo tan práctico como limpiar tu habitación no significa que no sea una revelación del Espíritu. De hecho, el Élder Larry R. Lawrence del Quórum de los Setenta dijo esto en su discurso de la Conferencia General de 2015:

Hace años leí en una revista de la Iglesia la historia de una joven que vivía lejos de casa y asistía a la universidad. Iba atrasada en sus clases, su vida social no era lo que había esperado y en general era infeliz. Finalmente, un día, se arrodilló y clamó: “¿Qué puedo hacer para mejorar mi vida?”. El Espíritu Santo susurró: “Levántate y limpia tu cuarto”. Esa impresión la sorprendió, pero fue exactamente el punto de partida que ella necesitaba. Después de dedicar un tiempo a organizar y ordenar sus cosas, sintió que el Espíritu llenaba su cuarto y alegraba su corazón.

El Espíritu Santo no nos dice que mejoremos todo a la vez. Si lo hiciera, nos desanimaríamos y nos daríamos por vencidos. El Espíritu trabaja con nosotros a nuestro propio ritmo, un paso a la vez o, como el Señor enseñó: “… línea por línea, precepto por precepto … y benditos son aquellos que escuchan mis preceptos … pues a quien reciba, le daré más”. Por ejemplo, si el Espíritu Santo les ha instado a dar las “gracias” con más frecuencia, y ustedes responden a esa invitación, entonces tal vez Él sienta que es hora de que ustedes avancen hacia un desafío mayor, como aprender a decir: “Lo siento, fue culpa mía”.

Todos estemos atentos a estas pequeñas y simples revelaciones. Si las Escrituras son correctas, y lo son, podemos entonces esperar que “grandes cosas” sucedan en nuestras vidas por estas cosas pequeñas.

¿Qué otros pensamientos prácticos tienes que en realidad son revelaciones? Háznoslo saber en los comentarios.

Este artículo fue escrito originalmente por David Snell y fue publicado por murmonhub.com bajo el título de “10 Thoughts You Have All the Time That Are Probably From the Holy Ghost