Miembros misioneros

Las encuestas científicamente confiables (es decir, que acabo de hacerlas) demuestran dos cosas sobre el trabajo misional: el 90% de nosotros le tiene miedo, y el 103% de nosotros piensa que hace un trabajo muy malo. Los números son aún peores para las personas que son introvertidas, antisociales, o fácilmente se impacientan cuando se habla de religión (yo marco las tres anteriores).

Todo miembro es un Misionero

David O. Mckay

Por suerte para nosotros, la era de la información ha hecho ridículamente fácil dejar que la gente sepa quiénes somos y en lo que creemos. Sé que me regocijé abiertamente cuando me di cuenta de que podía ser un miembro misionero sin tener que hablar con nadie nunca más. Sin embargo, para muchos de nosotros, la apertura de nosotros mismos en línea puede ser un atemorizante. La perspectiva de comentarios hostiles en las redes sociales u ofender a nuestros amigos y familiares nos convierte en “Mormones Furtivos”. Si no nos ves en la iglesia, no sabrás que somos mormones en absoluto.

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Por otro lado, la cantidad de bien que podemos hacer en línea es simplemente asombroso. Cuando recibí un correo electrónico de una lectora de uno de mis blogs diciéndome que le había ayudado a tomar la decisión de ser bautizada, me sorprendió y me llenó de alegría. (Como en anuncios de pérdida de peso, los resultados no son comunes y pueden variar para cada persona). Había pensado que había una posibilidad de que estuviera haciendo algo bueno, pero pensé que era muy poco. Mejor aún, lo que escribo en línea está haciendo trabajo misional mientras estoy ansiosamente involucrado en otras buenas causas, como la maratón de ver tv o exprimir mi tarjeta de crédito en Amazon.

Así que permítanme ofrecer algunos consejos no solicitados basados ​​en lo que he aprendido en los años desde que me descubrí como un mormón en línea.

En primer lugar, te sorprenderás de lo poco que le molesta a la gente que seas religioso o mormón. Las personas que pasan tiempo en las redes sociales pueden ser más tolerantes de lo que cabría esperar. Pueden odiar a los gatos, pero no les molestan tus fotos diarias de Mr. Bigotes. Ellos votan diferente a ti, pero pueden tolerar tus erróneas opiniones. Tienen interés cero en tus esquemas de cómo ser-rico-rápidamente, adelgazar-rápido, u obtener-salud-por-beber-este-desagradable-smoothie, pero no te van a dejar de seguir sólo porque saben que bebes verduras. He estado muy sorprendido de cuántos no miembros regularmente dan “me gusta” a mis actualizaciones de estado sobre mis llamamientos, mi día en la Iglesia, o incluso los blogs dirigidos a otros mormones. Algunos incluso se enorgullecen de ser expertos en mormonismo.

Lo que he encontrado es que el lector de Facebook furioso es generalmente un fantasma creado en nuestras propias cabezas.

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En segundo lugar, no te preocupes por lo que otras personas están haciendo y a lo que están tratando de seguirle el ritmo en el día. Creo que es uno de los mayores problemas con ser miembros misioneros: Nos siguen pidiendo hacer cosas que nunca vamos a hacer, luego nos sentimos culpables por no hacerlo. Mi enfoque es diferente. Creo que deberías averiguar con lo que te sientes cómodo haciendo, y luego hacerlo y sentirte bien al respecto. Si estás cómodo escribiendo blogs doctrinales, ve por él. Si puedes escribir un diario público sobre las escrituras, hazlo. Si lo mejor que puedes es hacer publicar un estado semanal sobre cómo fue tu día de reposo fue, adelante. (Mi esposa hace eso en Facebook cada semana, y no ha tenido nada más que respuestas positivas). Incluso si eres pasivo-agresivo y sólo quieres dar un “me gusta” a cosas mormonas que otras personas publican, eso es genial. Cualquier cosa que permita a la gente saber quién eres y les de la oportunidad de iniciar un diálogo si así lo desean.

En tercer lugar, la confianza en los resultados invisibles. La mayor parte de lo que sucede en línea es impersonal o anónimo. Una vez que publiques algo, cobra vida propia. He escrito artículos de blog que me pareció que eran sólo ideas para arrojar a la basura y terminaron con decenas de miles de personas en docenas de países leídos, re posteados, o comentados. No sé quiénes son esas personas, y no importa. Lo que importa es que mi voz está llegando más allá de mi pequeño círculo de amigos, familiares y co-conspiradores.

Por último, se coherente. Ésto es difícil para mí. Tengo una etiqueta adhesiva SUD en el parachoques de mi auto. Tengo que recordarme que está allí para no hacer algo que sea inconsistente con mi fe anunciada. Del mismo modo, una docena de publicaciones positivas pueden ser revertidas por una mala publicación que hagas. Sólo tenemos que tener cuidado, porque otras personas infieren nuestro carácter de acuerdo a nuestro contenido. Eso no significa que cada publicación tenga que sonar como un discurso sacramental. Simplemente significa que seamos congruentes.

Si has batallado tanto como yo por compartir el evangelio, Internet es una herramienta maravillosa para compensar el tiempo perdido. Nos permite hablar con nuestros vecinos y hacer del mundo nuestro barrio. No tienes que hacer nada dramático. Sólo haz algo para añadir tu voz única al coro de voces en línea que proclaman con orgullo su discipulado.

Este artículo fue escrito originalmente por Rob Ghio y fue publicado en MormonHub.com, con el título A Beginner’s Guide to Being an Online Missionary Español © 2017