La Iglesia de Jesucristo produjo más de 1 millón de cajas con alimentos para donar

Fábrica de alimentos de la Iglesia de Jesucristo

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha producido más de un millón de cajas con alimentos para donar en todo el mundo a través de su fábrica Deseret Mill y Pasta Plant [Molino Deseret y fábrica de pasta].

El 21 de diciembre del 2021, marcó la caja millonésima de alimentos que produjo la fábrica durante ese año, casi el doble de lo que produjo en 2019, que fue el último año completo antes de las interrupciones por la pandemia.

Fábrica de alimentos

El supervisor de producción de Deseret Mill y Pasta Plant, Kelly Bingham, sostiene algunos de los productos fabricados en Kaysville, Utah. Se produjeron un millón de cajas de alimentos en el 2021. Imagen: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Ese millón de cajas equivalen a 567.661.424 raciones de alimentos.

Para el 31 de diciembre del 2021, la fábrica había producido 1.014.933 cajas de más de 30 productos que se han enviado al Almacén Central del Obispo en Salt Lake City. Una vez allí, esa comida se envía a todo el mundo para necesidades humanitarias, donaciones de bancos de alimentos o almacenamiento de alimentos en el hogar.

Cómo funciona esta fábrica de la Iglesia 

En un reciente artículo de Church News explicó el proceso:

El trigo y otros alimentos procesados en esta instalación de casi 8.000 metros cuadrados provienen de las granjas de la Iglesia y vendedores en los Estados Unidos. La instalación empaca harina, avena, arroz, frijoles, mezclas para tortas y panqueques, macarrones, macarrones con queso, fideos y espagueti.

Al llegar en camiones de trigo, el grano se limpia y se coloca en grandes contenedores. Luego se succiona a través de tuberías a un tamiz grande, se separa y se envía de regreso a diferentes máquinas de molienda. A lo largo del camino, algunos pueden convertirse en productos como crema de trigo, mientras que el resto se refina aún más como harina.

Una vez que la harina se muele, se refina y se verifica la calidad, la harina pasa al salón contiguo para envasarse en bolsas de 4.5 kg. Las máquinas normalmente pueden hacer 72.5 kg de harina por minuto.

Se muestra la pasta en Deseret Mill y Pasta Plant en Kaysville, Utah. Imagen: Jeffrey D. Allred, Deseret News

La avena está en el salón de al lado. Las latas vacías ruedan en una máquina a una velocidad promedio de 65 latas por minuto. Cada lata se detiene para recibir una porción de avena desde arriba y luego se desplaza hacia otra área donde se colocan las tapas y las etiquetas. Luego, las filas de latas siguen su camino en una banda transportadora hasta el salón contiguo, donde los voluntarios las toman a medida que suben por la banda transportadora y las colocan en las cajas marcadas, antes de enviar las cajas a la siguiente banda. Una caja sube por la banda transportadora cada cuatro segundos y así hasta seguir con todos los procesos de elaboración y empaquetado.

Fábrica de alimentos

La avena empacada en la fábrica. Imagen: Jeffrey D. Allred, Deseret News

Además, el supervisor de producción Kelly Bingham explicó que los voluntarios están apilando rápidamente y hacen una tarima cada ocho minutos.

La fábrica tiene algunos empleados de tiempo completo, pero los voluntarios y misioneros son los que realmente hacen la diferencia.

La harina se empaca en Deseret Mill y Pasta Plant en Kaysville, Utah. Imagen: Jeffrey D. Allred, Deseret News

La fábrica utiliza aproximadamente 60 voluntarios por día, en turnos de cuatro horas. Los voluntarios provienen de 51 estacas circundantes en el norte de Utah. Los misioneros de servicio, los misioneros de servicio mayores y los misioneros de tiempo completo de la Misión Utah Layton también tienen turnos.

“La multiplicación de los panes”

Roberto Gaertner, el gerente de la fábrica explicó a Church News que en Juan 6:5-14, cuando Jesucristo multiplicó los panes y los peces para alimentar a los 5.000, les dio lo mejor y luego recogió los sobrantes — “Recoged lo que ha quedado, para que no se pierda nada”, dice, y al final los discípulos juntaron 12 canastas.

Gaertner compartió una nota enviada por una niña de 9 años. “Estimado almacén del obispo”, dice la nota, “Mil gracias por la increíble comida. Mi familia y yo lo agradecemos mucho, los queremos”.

Esa nota significa todo para Gaertner. “Esta es la razón por la que hacemos lo que hacemos”, dijo él. “Este es un negocio esencial, pero estamos felices de ser parte de este negocio. Necesitamos estar aquí”.

 

Fuente: The Church News

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