Para los Santos de los Últimos Días, los ángeles no son simplemente personajes de las Escrituras. Desde la Restauración del Evangelio, sabemos que Dios puede enviar mensajeros para consolar, proteger y fortalecer a Sus hijos cuando más lo necesitan.

El presidente Jeffrey R. Holland enseñó una vez: 

«En momentos de necesidad especial, Dios envía ángeles, mensajeros divinos, para bendecir a Sus hijos y recordarles que el cielo está muy cerca.»

A lo largo de los años, muchas personas han compartido experiencias que, para ellas, fueron una evidencia de esa ayuda celestial. Estas son cuatro de esas historias.

1. La bendición antes de una cirugía

personas operando a alguien
Imagen: Canva

Delores Pack estaba a pocos días de entrar al quirófano y el temor no la dejaba tranquila. Entonces, buscando paz, decidió asistir al templo y orar con todo su corazón.

Mientras participaba de la sesión, sintió unas manos sobre su cabeza y tuvo la impresión de recibir una bendición personal. Ella creyó que provenía de su abuelo y de su hermano, quienes ya habían fallecido.

Después de ese momento, el miedo desapareció.

La experiencia continuó tras la cirugía. Durante la primera noche en el hospital, una de las más difíciles para ese tipo de recuperación, Delores sintió que dos mujeres la acompañaban. 

Ella estaba convencida de que eran su madre y su suegra, quienes la consolaban mientras le decían que descansara y que todo estaría bien.

Al día siguiente, una enfermera se sorprendió al verla tan recuperada.

Para ella, aquella paz fue una respuesta directa a sus oraciones y un recordatorio de que nunca estuvo sola.

2. Ángeles para cuidar a sus hijos

Imagen: masfe.org

Thelma Carbajal enfrentó una situación que ninguna madre quisiera vivir. Debía ir a trabajar durante la noche y no tenía quién cuidara a sus dos hijos pequeños.

Antes de salir de casa, oró entre lágrimas y le pidió al Señor que velara por ellos.

Mientras conducía bajo una fuerte lluvia, sintió una profunda tranquilidad después de ver una luz brillante en el cielo.

A la mañana siguiente, su hijo menor le contó algo inesperado. Le dijo que durante la noche había visto a una mujer muy parecida a ella sonriéndole desde la puerta de su habitación y que, además, había varias personas vestidas de blanco dentro de la casa.<

Thelma sintió que el Señor había respondido a su súplica. Cuando ponemos a nuestra familia en las manos de Dios, también confiamos en que Él puede enviar la ayuda que necesitamos.

3. El niño que veía guardianes

Imagen: Canva

Rose Schmutz tenía una costumbre muy especial. Cada noche oraba para que los ejércitos del cielo protegieran a su familia.

Un día, su pequeño hijo de seis años le confesó que no quería ir solo a la cocina por las noches porque siempre veía a un hombre cerca de la puerta.

Intrigada, le preguntó cómo era.

El niño respondió que no siempre era el mismo, pero que todos estaban vestidos con una armadura antigua.

Rose relacionó aquella experiencia con las oraciones que había ofrecido durante tanto tiempo.

Las Escrituras enseñan que Dios manda a Sus ángeles para proteger a quienes confían en Él, y esa promesa sigue dando esperanza a muchas familias.

4. Una oración antes de salir

mujer llorando en su auto
Imagen: Canva

Cuando era estudiante universitaria, Mary Stallings asistió a una clase donde escuchó una frase que nunca olvidaría: 

«Espera milagros».

Horas después, mientras realizaba bautismos vicarios en el templo, sintió la impresión de pedir que las personas por quienes estaba efectuando la obra la protegieran ese día.

Más tarde, mientras se trasladaba en bicicleta, un automóvil avanzó sin detenerse. Mary estaba convencida de que el impacto era inevitable.

Cerró los ojos y esperó el choque. Sin embargo, instantes después se encontró al otro lado del vehículo sin comprender cómo había ocurrido.

Mientras trataba de entender lo sucedido, aquella frase volvió a su mente: 

«Espera milagros».

Ella cree que aquel día recibió ayuda del cielo. La fe no elimina los desafíos, pero muchas veces nos permite reconocer la mano de Dios incluso en los momentos más inesperados.

Un privilegio que muchas veces olvidamos

Imagen: Canva

Estas experiencias son personales y forman parte del testimonio de quienes las vivieron. Sin embargo, todas antes de recibir ayuda, decidieron acudir a Dios.

El élder Jeffrey R. Holland ha dado un consejo sencillo sobre este tema:

«Pidan que los ángeles les ayuden.»

De manera similar, la hermana Wendy Watson Nelson ha enseñado que quienes procuran guardar sus convenios pueden pedir que sus antepasados y otros seres queridos sean enviados para ayudar y fortalecer a sus familias.

El Evangelio restaurado nos recuerda que el cielo no está tan lejos como a veces pensamos. 

En momentos de necesidad, consuelo o incertidumbre, podemos acudir al Padre Celestial con la confianza de que Él escucha nuestras oraciones y conoce exactamente la ayuda que necesitamos.

Fuente: Meridian Magazine 

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