Recuerdo ese día muy claramente. Había tenido una semana muy dura cuidando a mis cuatro hijos pequeños. Era sábado. Y mi amado esposo me dijo, “¿Porque no te diviertes? Yo cuidaré de los niños”.

¿Dónde ir? ¿Qué hacer? Me senté durante mucho tiempo. Mi mente organizada y seria se puso a trabajar. Bueno, debo ir a comprar al supermercado. Probablemente debería pasar a ver a las hermanas de mi lista de maestras visitantes y llevarles algo. Debería ir al club y hacer ejercicio. Y la lista en mi mente fue haciéndose más larga. Y entonces mi lado divertido, habló. ¡Tienes todo el día! ¡Ve a hacer algo divertido! ¡Puedes hacer lo que quieras! No recuerdo lo que hice ese sábado, pero recuerdo muy bien ese debate mental.

madre

Desechando la culpa

Sé que no soy la única que enfrenta este dilema. Escucha y ve si alguna de estas voces te suena familiar: “Un baño caliente suena maravilloso en este momento, pero es mejor terminar este proyecto para el trabajo”. “Me siento culpable cada vez que dejo a mis hijos para hacer algo para mí misma”. “No envié una carta de Navidad el año pasado, es mejor que haga una carta de primavera de inmediato, no sé … ¿suena tonto?”

¿Te sientes estresada, sobrecargada de trabajo, resentida, frustrada, o cualquiera de esos adjetivos de desfogue encantadores que parecen definir la feminidad?

Llegué a mi punto máximo cuando tenía cuatro niños pequeños de 9 años y menos, y un nuevo cachorro  Dálmata. Me sentía como si tuviera un grillete en cada miembro, además de una cadena en el cuello!

Creo que la mejor palabra para describir mi estado de ser era, “apresada”. Fue en este punto que mi esposo sugirió que tal vez tomara un tiempo para mí misma y fuera a divertirme.

Parecía una buena idea.  Pero literalmente ¡no sabía lo que quería hacer! Era como si mi botón de “divertirse” hubiera estado desconectado durante tanto tiempo que ni siquiera podía llegar a una cosa que sonara divertida o atractiva.

Empecé a llamar a otras amigas para ver si querían hacer algo, y una tras otra declinó. “Oh, lo siento, pero he tenido una  complicada semana de trabajo”. “Estoy muy ocupada con los niños”. “Tengo demasiado en mi agenda  en este momento.”

¡Ni una sola se tomaría el tiempo para ir a divertirse!

Atrapando la Alegría

Decidí que ese  tiempo para divertirme era algo que tendría que hacer por mí misma. Así que comencé a meditar: ¿Qué quería hacer? Ahora, me imagino que muchas de nosotras estamos en esta posición.

Así que hagamos un pequeño experimento:

Cierra los ojos y recuerda cómo eras cuando tenías 16. ¿Qué te gustaba hacer? Ahora una simple pregunta: ¿Por qué no estás haciendo eso ahora? Y, más ampliamente, ¿por qué no se divierten  las mujeres? La respuesta es bastante clara: las mujeres se sienten culpables.

Nos sentimos culpables por todas las cosas que deberíamos estar haciendo. “No puedo ir a una cita con mi esposo porque debo pasar más tiempo de calidad con nuestros hijos”. “No puedo hacer ejercicio porque debo limpiar la casa”. “No puedo tomar un hobby porque debo hacer mi trabajo de historia familiar”.

El presidente Hinckley, a quien amé por su sentido del humor, dijo: “La vida de todos tiene mucha diversión  y de risa. La vida es para disfrutarse, no sólo  para sobrellevarla. Seamos sinceros. ¿No es eso lo que queremos para nuestros hijos? ¿No es eso lo que queremos para nosotros? Así que vamos a deshacernos de nuestra culpa como un abrigo viejo que no nos queda ya y traer más diversión, risa y alegría a nuestras vidas. ¡Vamos a atrapar un poco de alegría!

Plan personal de diversión

Si eres como yo, puedes tomar un tiempo para ponerte en contacto con esos sentimientos de alegría de nuevo. Está bien.

Simplemente toma el tiempo para anotar lo que te gusta hacer o lo que te gustaría hacer. ¿Tomar un crucero? ¿Aprender a pintar con óleo? ¿Escribir un libro? ¿Pasar más tiempo con los nietos?

Comienza tu lista ahora y déjala crecer año tras año.

Segundo, empieza por algo pequeño, pero empieza. Es posible que no puedas ir a bucear inmediatamente, pero podrías tomar una máscara e intentar bucear en el océano . Es posible que no puedas escribir un libro completo en este momento, pero podrías escribir un ensayo corto o iniciar un blog. Lo importante es empezar. Empieza esta semana. ¡Elige una pequeña parte que puedes hacer ahora y hazlo! Confía en que con el tiempo tu talento – y tu alegría – crecerá.

Tercero, disfruta tu alegría. Te prometo que probablemente encontrarás resistencia. Una cosa que me trae pura alegría es tomar una siesta. Como el resto de ustedes, mis días son a menudo ¡agotadores! Así que tomo una siesta siempre que puedo.

desecha la culpa

                                                                                                                        Se dueño de tu alegría

Un día estaba durmiendo y mi hijo contestó el teléfono. Era la señora de la compañía de seguros. Le devolví la llamada más tarde ese día. Siempre recordaré su voz sarcástica y sutil. –“Bueno,”  dijo en un arrebato, ¡Espero que hayas disfrutado de tu siesta! Me reí, “Sí, lo hice, y espero volver a tomar una mañana”. No le hizo gracia . . pero a mi ¡sí!

Parece que a la gente no le gusta cuando se rompe el esquema. Si vas con una sonrisa iluminando tu cara, se ponen  celosos. Si estás hablando de algo maravilloso que estás haciendo, es posible que no quieran oírlo. Está bien. ¡admite tu alegría de todos modos! Podemos tener que ser implacables en nuestra búsqueda para estar en el juego de nuevo en nuestras vidas. Sí, para todo hay un tiempo y una temporada, pero ninguna temporada debe ser puro trabajo penoso.

Nunca permitas que la reacción de otra persona interrumpa tu búsqueda de alegría.

Por último, ¡date tu mismo un poco de holgura! Este Plan Personal de diversión no es otra lista de cosas por hacer con la cual flagelarse. Esta es una sugerencia de una manera que podría ayudarte a captar la alegría en tu vida.

Recuerdo que me encontré con una mujer un año después de haber hablado sobre este tema. “Bueno, yo no he ido en mi crucero todavía. Supongo que he fallado”, dijo. Aquí había una mujer que había perdido los árboles de la alegría en el bosque de la culpa. Me detuve justo allí. “¿Has pensado en ello el año pasado?” Ella sonrió y su rostro se iluminó. Sí, he pensado en ello, y he estado hablando con otras personas, no he decidido a dónde ir todavía, pero he estado ahorrando mi dinero, he estado estudiando sobre Alemania y estoy pensando en hacer uno de esos cruceros fluviales “.

Para ella, incluso la planificación de la diversión se había convertido en diversión en sí misma.

Hay algo maravilloso que sucederá cuando empieces a atrapar la alegría de nuevo en tu vida, un efecto de emoción crecerá en ti. Tendrás más de qué hablar con los demás.

Estaba visitando una oficina recientemente y una joven me contó todo sobre su próximo viaje humanitario a México para una obra de caridad con la que estaba trabajando. Otra mujer de mediana edad me relató la historia de su último viaje de buceo. Otra mujer hablaba de un libro que estaba escribiendo. Y otra mujer compartió conmigo todas las cosas que estaba haciendo con sus nietos. ¡Qué experiencia tan maravillosa! Yo estaba tan entusiasmada  solo por hablar con todas estas mujeres que estaban activamente buscando diversión en una variedad de maneras.

Imagina el final de tu día, estás sentada con tus compañeros de habitación durante la cena o con tu esposo y niños. “Adivinen lo que aprendí hoy, aprendí sobre el rinoceronte blanco en Zambia. ¡Fue fascinante!  Y pude patinar alrededor de toda la cuadra con el perro sin caerme ni una vez “. ¡Tú serás una persona muy interesante!

Sirviendo a otros

Otro resultado de hacer tiempo para divertirse será que tendrás más energía de reserva para servir a los demás y hacer todas las cosas necesarias en tu vida.

desecha la culpa

Tenemos tantas cosas que debemos hacer, tantos malabares. Pero si nunca nos detenemos a atrapar un poco de alegría, la culpa nos consumirá.

Estoy constantemente explicando este concepto a las madres de niños pequeños. Tener un poco de tiempo personal es extremadamente difícil, y muchas mamás dicen que se sienten culpables solo por tomar esos breves momentos lejos de sus hijos. Les pido que se detengan y piensen en cómo se sienten después de su descanso. La mayoría de las madres se sienten vigorizadas y listas para regresar y enfrentar el mundo real. Esto también se aplica a las mujeres que trabajan a tiempo completo. Puede ser tan difícil tomar tiempo libre para encontrar algo de alegría personal. Y sin embargo, cuando lo hacen, encuentran que tienen mucho más resistencia para volver a sus deberes.

Finalmente, cuando hacemos el esfuerzo de llenar nuestras vidas con más alegría, encontramos que estamos llenos de mayor caridad. Notaremos más a los otros  y tendremos la energía y el interés de llegar y ayudarlos.

La culpabilidad es un esfuerzo muy egoísta, y cuando somos arrastrados a sentirnos de esa manera, es como si tuviéramos anteojeras.

Cuando logremos echar a un lado la culpa, podremos encontrar la alegría que proviene de ayudar a los demás y somos más conscientes de sus necesidades y preocupaciones.

Cada día que lancemos la culpa a un lado y atrapemos la alegría puede ser el mejor día de nuestras vidas. Cada día puede tener momentos de alegría: momentos impresionantes, momentos de tranquilidad, momentos revitalizantes, dulces momentos de alegría. Y el esfuerzo vale la pena.

Este artículo fue escrito originalmente por Merrilee Boyack y fue publicado en ldsliving.com, con el título Español Toss the Guilt and Catch the Joy: The Importance of Taking Time for Yourself © 2017 LDS Living, A Division of Deseret Book Company | English © 2017 LDS Living, A Division of Deseret Book Company