Cuando Annette Ferran, miembro de la Estaca Hidden Valley en Draper, Utah, escuchó por primera vez la noticia de que su cáncer era terminal, supo que tenía que tomar una decisión.

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“La opción no fue ‘¿Tendrás cáncer o no tendrás a tener cáncer?’ Fue ‘¿Cómo vas a reaccionar al tenerlo? ¿Vas a estar triste y te vas a desmoronar y enojar, o vas a confiar en Dios, ser positiva y agradecida por los días que tienes?’”, Dijo Annette en una entrevista reciente con Church News. “Tiene que ser una decisión consciente, y se convierte en algo cotidiano.”

Después de ser diagnosticada por primera vez con adenocarcinoma (cáncer de estómago) en el 2016, Ferran y su familia tomaron la decisión de combatir el cáncer.  

Después de tres sesiones de quimioterapia, una cirugía que le extirpó aproximadamente el 90 por ciento de su estómago y una sesión más de quimioterapia para estar seguros, todas las pruebas dieron positivo. Por un breve momento, parecía que Annette había vencido las probabilidades y el cáncer.

Sin embargo, cuando el resultado de la biopsia llegó en agosto de 2018 diciéndole que el cáncer había llagado a su colón y se había diseminado de tal manera que su diagnóstico ahora era terminal, Annette Ferran y su familia tomaron dos decisiones que cambiaron sus vidas.

Tiempo para enfocarnos en los demás

annette ferran

Annette Ferran con sus dos hijos

Primero, como familia, optaron por no seguir un tratamiento.

“Decidimos como familia que era mejor tener una vida corta pero de buena calidad”, dijo Annette. “Simplemente lo pusimos en las manos de nuestro Padre Celestial y, como sea que se desenvuelva, estaremos bien con eso.”

En segundo lugar, decidieron desviar su atención de sus propios desafíos. Cuando los médicos le dijeron a Ferran que la expectativa de vida promedio para alguien con sus diagnósticos es de 12 meses, se desarrolló un plan entre la familia Ferran.

“Sentí que teníamos que enfocar nuestras vidas en algo más además del cáncer durante los próximos 12 meses o el tiempo que tenga”, expresó Ferran. “Así que decidimos dedicar nuestros esfuerzos a otra cosa porque hay muchas personas que viven situaciones peores… Queríamos convertir esto en algo donde podemos centrarnos en las necesidades de los demás.”

Ashley Sylvester, la hija mayor de Annette, dijo que su madre siempre ha sido una persona orientada al servicio, por lo que no fue una sorpresa que a sólo horas después de que le dijeran que le quedaban meses para vivir, empezara a pensar en maneras de ayudar a los demás. 

“Lo primero que le vino a la mente fue que quería convertir esta situación realmente horrible en algo para que nos enfoque en otra cosa más positiva. Comenzó con las ganas de hacer algo por Navidad… donar algo que normalmente gastamos en una buena causa que ayudare a quienes lo necesitan”, comentó Ashley.

También compartió, “Luego no sé exactamente cómo pasó de eso a los 12 meses de servicio, pero como familia, queríamos convertir lo sucedido en algo que pudiera tomar el año de dificultades que estamos a punto de atravesar y que pueda darnos un enfoque positivo.”

12 meses de servicio

Annette Ferran

Grupo de jóvenes del barrio Draper que se reunieron para ayudar a recolectar donaciones para el proyecto del mes de noviembre de la familia Ferran.

Con la meta de 12 meses de servicio, la familia comenzó a realizar una lluvia de ideas sobre varios proyectos, causas o personas a las que podrían ayudar. Antes de que se dieran cuenta, tenían una lista de cosas que querían hacer y empezaron con su primer mes de servicio.

Utilizando las habilidades de Ashley con las redes sociales y la ayuda de amigos que se ofrecieron a tomar fotos y videos para ayudar a promover sus proyectos, la familia lanzó una página de Facebook para ayudar a impulsar la participación de la comunidad en sus proyectos.

Comenzaron en octubre al asociarse con un grupo llamado The Shine Project para recaudar fondos para ayudar a los primeros estudiantes universitarios de familias que tienen desafíos pagando la carrera.

Para el mes de noviembre, decidieron recolectar abrigos para el invierno para donar a los refugiados en Salt Lake Valley y cuando un pequeño negocio local se enteró de sus esfuerzos, decidieron patrocinar el proyecto durante el mes.

Annette Ferran

Annette Ferran con los abrigos recibidos por las donaciones

Allie Middleton, una amiga de la familia Ferran y dueña de una tienda minorista en Draper, Utah, dijo que cuando se enteró del proyecto de inmediato que supo que quería que su negocio se involucrara y ayudara.

Observando el alcance que tiene su compañía gracias a sus clientes, Middleton dijo que esperaba que el patrocinio de su compañía ayudara a expandir el proyecto y lograr que la comunidad se involucrara más en los esfuerzos de servicio local.

“Realmente nos esforzamos como familia para servir porque nos ayuda a estar más cerca de nuestro Salvador”, expresó Allie Middleton, y señaló que también intenta llevar eso a su negocio.

Desde que conoció a Annette, Middleton dijo que había llegado a conocerla como una de las personas más desinteresadas que jamás había conocido. “Y no lo digo a la ligera”, dijo.

Aunque el proyecto de recoger abrigos este mes está a mitad de camino, Middleton dijo que le ha impresionado la cantidad de donaciones que ya han recibido y que espera poder ayudar a los Ferran en proyectos futuros.

En diciembre, la familia se asociará con Foundation Hayes, una organización que ayuda a apoyar a las familias que tienen niños con cáncer.

“Es el proyecto más cercano a su corazón”, dijo Sylvester sobre su madre, quien personalmente seleccionó ese proyecto. “También es lo único que estamos haciendo que está relacionado con el cáncer.”

enfermedades mentales

Tal como lo explicó Sylvester, su familia se siente afortunada de estar en una posición en la que no tienen serias preocupaciones financieras debido al cáncer, por lo que sienten que es importante ayudar a aquellos que pasan por circunstancias similares, pero que no son tan afortunados.

“Mi madre es una persona realmente increíble. No tienes que pasar mucho tiempo con ella para darte cuenta de que ella es diferente en un buen sentido. Ella ama y se preocupa por todos y tiene un testimonio muy fuerte. Ella tiene la fe inquebrantable de que todo tendrá sentido con el tiempo, aunque sea difícil de comprender en este momento.”

En los meses posteriores al año nuevo, los proyectos de la familia variarán según el tamaño y el enfoque, e incluirán servicios como donaciones de sangre, mochilas con comidas con el Banco de Alimentos de Utah para los niños en edad escolar que pasan por hambre y otras actividades de servicio que se centran menos en donaciones y más en la sensibilización ante las necesidades de la comunidad en sus áreas circundantes.

“Hemos escogido convertir esto en algo positivo y el verla elegir ser positiva a pesar de todo es un gran ejemplo”, dijo Sylvester sobre los proyectos realizados hasta ahora y cómo las personas han respondido a los esfuerzos de su madre. “Creo que este será un legado increíble para ella.”

Confiando en la fe

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Para la familia Ferran, el servir a los demás en su tiempo de prueba es la manera perfecta de acercarse al Señor y dejar de enfocar en sus propias preocupaciones.

“Solo intentamos vivir cada día de la mejor manera en que podemos y tratar de no preocuparnos mucho por el futuro porque el ‘qué pasaría si’ ya que puede consumir tu vida. Independientemente de las complicaciones que surjan, lidiaremos con ellas a medida que se den”, dijo Ferran.

A lo largo de todo el estrés y la preocupación de su situación, Ashley Sylvester dijo que su madre fue la que los guió a través de ella. “Seguimos su ejemplo en estos momentos difíciles, es increíble”, dijo Sylvester.

Así mismo dijo que Annette Ferran encuentra fuerza en su familia y en la fe que tienen.

“Confiamos en las bendiciones de la fe y la oración de todos los días”, dijo Annette. “Confiamos en el conocimiento de que nos veremos después de esta vida.”

Este artículo fue escrito originalmente por Aubrey Eyre y fue publicado originalmente por thechurchnews.com bajo el título “12 months of service: How one family chose to deal with a terminal cancer diagnosis