¿No has tenido citas este 2020? ¿Ni por Zoom? ¡Esto es para ti!

Mientras escuchaba un episodio del podcast “Sunday on Monday”, lo último que esperé oír fue un consejo sobre citas.

Después de salir en citas constantemente, pero sin éxito, durante el tiempo que estuve en la universidad, el matrimonio se sentía cada vez como una meta más lejana.

Se sentía más como una leyenda que se cuenta para encantar a las jóvenes alrededor de una fogata en un campamento de chicas.

Cuando se terminó la última relación que tuve después de la universidad, que por cierto fue breve, lo único que parecía “estar en el aire” era el coronavirus.

La frustración

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Todo esfuerzo que hice para conocer a alguien, no me llevó a ninguna parte. Incluso, descargué apps de citas cuando el virus hacía que conocer gente nueva en persona fuera casi imposible.

Estaba frustrada conmigo misma y, sinceramente, un poco frustrada con Dios. Porque después de cada cita incómoda, estas palabras del presidente Russell M. Nelson resonaban en mi mente:

“El Señor ama el esfuerzo, porque el esfuerzo trae recompensas que no pueden venir sin él”.

Por lo que puedo decir, mi esfuerzo estaba ahí. Sin embargo, la recompensa definitivamente no lo estaba.

Una pequeña luz al final del túnel

De pronto, toda mi perspectiva cambió mientras escuchaba un podcast basado en el manual “Ven, sígueme”, que se llama “Sunday on Monday”.

La anfitriona, Tammy Uzelac Hall, compartió una historia de su vida que ¡me abrió los ojos! Y por eso estoy aquí compartiendo esto con ustedes, que están en el mismo barco que yo.

Me di cuenta de que me había enfocado en las citas de una manera equivocada.

Tammy me ayudó a ver que el Señor me había estado recompensando, pero no me había percatado. Ella relató una entrevista que tuvo con su obispo antes de salir a la misión.

matrimonio

Mi obispo me dio el consejo más genial y, probablemente, el más aleccionador que jamás haya existido.

Me miró directamente a los ojos y dijo: “No te atrevas a salir después de haber hecho tratos con el Señor. No puede haber agendas ocultas ni debes esperar nada a cambio. Solo debes salir porque amas al Señor y deseas servir a Su pueblo”.

Me sentí muy mal porque eso era exactamente lo que estaba haciendo. Tenía un trato con el Señor. Pensaba: “Si voy a una misión, Él me ayudará a casarme en el momento en el que regrese a casa”.

Seré muy sincera, chicos, habría dejado el CCM si un vagabundo me hubiera propuesto matrimonio en la calle mientras caminaba hacia el templo. No bromeo.

Tomando un poco de conciencia

No creo que esté en el mismo punto de desesperación que Tammy relató con humor. No obstante, lo que ella dijo tuvo un gran impacto en mí: No puedes hacer tratos con Dios en los que tú establezcas las condiciones.

Sí, podemos y necesitamos hacer convenios con Dios para avanzar por el camino del Evangelio. Sin embargo, con respecto a los convenios, Dios establece los términos y nosotros los aceptamos. No sucede de otra manera.

Creo que estaba trabajando bajo la suposición de que una vez que alcanzara un cierto número de citas, Dios haría “Su magia” y me conduciría al “Príncipe Azul”. Ese era el trato que había intentado hacer con Dios, pero que Él no había aceptado.

Dios nos bendice de formas distintas a las que esperamos

Esta práctica de hacer tratos no se aplica solo a las citas. ¿Alguna vez le has prometido a Dios que guardarías un mandamiento siempre y cuando Él te ayudara en algo que pediste?

Tal vez, hayas dicho algo como: “Pagaré un diezmo integro siempre que me ayudes a terminar cada ciclo de la universidad sin deudas” o “Si santifico el día de reposo, (inserta el nombre de alguien) dejará de comportarse de una manera tan ofensiva”.

Es probable que ese tipo de tratos nos frustren cuando los resultados no se materialicen como esperamos. Pero, eso no significa que Dios no bendiga nuestros esfuerzos justos. He llegado a creer firmemente en que Él sí lo hace.

Solo debemos darnos cuenta de que esas bendiciones pueden llegar de diferentes maneras y en diferentes momentos de lo que imaginamos.

Una invitada en el episodio del podcast, Sharon Staples, explicó:

“Todo lo que esté fuera de los convenios es un trato común y corriente, natural, humano, que simplemente no funciona”.

“Si quieres hacer un trato con Dios, debes preguntar: ‘¿Qué convenio necesito hacer para que el Padre Celestial me ayude a alcanzar lo que deseo?’ Y, luego, tener fe en que Él te bendecirá en tus justos deseos en Su tiempo”.

Al final, me di cuenta de que había recibido muchas bendiciones

En mi caso, el Señor me había bendecido de muchas maneras. Aunque mis esfuerzos aún no me han llevado al matrimonio, me he dado cuenta de que las citas me han enseñado cosas que tal vez no hubiera aprendido de otra manera:

  1. Ahora tengo una mejor habilidad para conversar.
  2. Me siento más segura de quién soy.
  3. He notado que ingresar al mundo de las citas me ha ayudado a ser más audaz en mi vida profesional.

Al final, me alegro de que Dios sea el que haga los tratos aquí y no yo. Creo que Él tiene más bendiciones reservadas para nosotros de las que podríamos imaginar.

La vida, sin duda, requerirá paciencia y, en mi caso, probablemente más citas incómodas. Sin embargo, a medida que nos aferremos a nuestros convenios, sé que Dios siempre hará Su parte del trato.

¿Qué has aprendido tú en tu travesía por el mundo de las citas? ¡Háznoslo saber en los comentarios!

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Emily Abel y fue publicado en ldsliving.com con el título “How a gospel podcast changed my perspective on dating during 2020”.

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