Los garments del santo sacerdocio son mucho más que una prenda de vestir. Para quienes han recibido su investidura en el templo, representan un recordatorio constante de los convenios hechos con Dios y del compromiso de seguir a Jesucristo cada día.
Por eso, cuando comienzan a desgastarse por el uso, es normal preguntarse cuál es la forma correcta de reemplazarlos o desecharlos. La Iglesia ha dado instrucciones claras para hacerlo con reverencia y respeto.
¿Puedo reparar mis gárments si se dañan?

La respuesta es sí. El Manual General enseña que los miembros pueden remendar rasgaduras o costuras descosidas siempre que no se altere el diseño original del garment.
En otras palabras, si la prenda presenta una abertura o necesita una costura sencilla para volver a estar en buen estado, puede repararse sin problema.
Sin embargo, existe una excepción importante, si alguna de las marcas sagradas está deshilada, dañada o ha desaparecido, ese gárment debe reemplazarse, ya que esas marcas forman parte de la naturaleza sagrada de la prenda.
Cuidar los garments con respeto también es una forma de honrar los convenios que representan.
¿Qué hago cuando ya no pueden seguir usándose?

Con el paso del tiempo, llega el momento en que los garments ya no pueden repararse. En ese caso, la Iglesia también enseña la manera apropiada de desecharlos.
El Manual General indica que primero deben cortarse y destruirse las marcas sagradas. Después, el resto de la tela debe cortarse de manera que ya no sea posible reconocer que pertenecía a un garment.
Una vez hecho eso, la tela puede desecharse normalmente. Este proceso refleja el respeto hacia algo que ha representado nuestros convenios con el Señor.
¿Y la ropa ceremonial del templo?

La misma reverencia aplica para la vestimenta ceremonial del templo.
Cuando estas prendas ya están muy gastadas y no pueden seguir utilizándose, deben cortarse de manera que no pueda identificarse su uso original antes de desecharlas.
La Iglesia también enseña que los garments y la ropa ceremonial que aún estén en buenas condiciones pueden donarse a otros miembros investidos que los necesiten.
No deben entregarse a tiendas de segunda mano, organizaciones benéficas, templos ni al almacén del obispo.
Si quieres saber si puedes confeccionar tus propios garments, haz clic aquí.
Un recordatorio que va mucho más allá de la ropa

El presidente Russell M. Nelson enseñó que usar el garment tiene un profundo significado espiritual.
«El usar el gárment del templo tiene un profundo significado simbólico; representa una dedicación constante. Así como el Salvador ejemplificó la necesidad de perseverar hasta el fin, usamos fielmente el gárment como parte de la constante armadura de Dios».
Cada vez que un miembro se viste con su gárment, recuerda los convenios que hizo con Dios y su deseo de permanecer fiel a ellos.
Por eso, el cuidado que damos a estas prendas también refleja el respeto que sentimos por esas promesas sagradas.
Un símbolo de protección y compromiso

El élder J. Richard Clark enseñó que los garments del santo sacerdocio son un recordatorio tangible de nuestros convenios y representan una protección espiritual para quienes procuran vivir fielmente el Evangelio.
No son un amuleto ni un objeto de buena suerte.
Su propósito es ayudarnos a recordar diariamente a Jesucristo, nuestras promesas con Él y el deseo de vivir como Sus discípulos.
Por eso, ya sea al repararlos cuando es apropiado o al desecharlos respetuosamente cuando termina su vida útil, tratarlos con reverencia es otra manera de demostrar el amor y el compromiso que sentimos por los convenios que hemos hecho con nuestro Padre Celestial.
Fuente: www.churchofjesuschrist.org

Tengo hijos de 16 y 17 años, a veces que mis prendas quedan tendidas para secarse ellos las meten a la sombra, esta mal que ellos las toquen?
Los gárments son una prenda sagrada que tratamos con respeto, pero ayudar a moverlos o recogerlos en una situación cotidiana no significa faltarles al respeto. Lo importante es la intención y el cuidado con el que se tratan.
Pueden mis hijos tocar mis garmets? Bueno es cuestión de cuando quedan al sol y ya se secaron y no estoy, ellos los metes a la sombra
A veces las cosas no salen como esperamos, pero eso no significa que el Señor deje de guiarnos. Hay momentos en los que debemos cuidar nuestro corazón, aprender de la experiencia y confiar en que Dios tiene un propósito para cada uno.