Lo que el ejemplo del Salvador nos enseña acerca de establecer límites

Usualmente, se describe a Jesucristo como la personificación de la abnegación: Alguien que busca incansablemente a quien necesite un milagro.

Valoramos su increíble habilidad para poner a los demás primero, sin importar las molestias o el costo. Sin embargo, en la vida del Salvador también hubo momentos intencionales de solaz, reflexión y descanso.

El ejemplo del Salvador sobre establecer límites

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Veamos algunos ejemplos del Salvador estableciendo límites.

Si bien Él servía y elevaba a los demás a diario, también se dirigía solo a las montañas a orar. Tuvo un tiempo a solas para fortalecerse espiritualmente:

“Aconteció en aquellos días que Él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios”. (Lucas 6: 12)

Les pidió a las personas perturbadoras que se retiraran:

“Y hacían burla de él; mas Él, [echó] fuera a todos”. (Marcos 5: 40)

En un caso particular, después de un largo día de enseñanza, se durmió (Lucas 8: 22-25).

“Se calma la tempestad”, por Ted Henninger

El élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, habló sobre esta última historia cuando dijo:

“Para aquellos de ustedes que buscan seriamente llevar las cargas de los demás, es importante que se fortalezcan a sí mismos cuando los demás esperen mucho de ustedes y tomen mucho de ustedes”.

“Siempre me ha sorprendido que [Jesús] pudiera dormir durante una tormenta en el mar de Galilea tan fuerte que sus experimentados discípulos pescadores pensaran que el bote se iba a hundir”.

“¿Estaba tan cansado? ¿Cuántos sermones puedes dar y bendiciones puedes administrar sin sentirte exhausto? Los profesionales de la salud también deben cuidarse. Debes tener combustible en el tanque antes de poder dárselo a otros”.

Vemos que a pesar de que el Salvador siempre se preocupaba porque los demás estén bien, también se tomó Su tiempo para recargar Sus energías espirituales y físicas. Nosotros también podemos hacer eso.

Cuando nos sintamos agotados, podemos acudir al poder sanador de nuestro Padre Celestial y el Salvador. La invitación de Cristo viene con una poderosa promesa:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. (Mateo 11:28)

Límites personales

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En un artículo de Ensign, Kevin Keovongsa, un trabajador social clínico licenciado, nos indica que podemos llegar a ser como Él, no solo a través del servicio sino también al establecer límites personales apropiados.

Keovongsa reconoce que es normal sentirse incómodo al establecer límites con respecto a las emociones, las relaciones y la espiritualidad. Sin embargo, con la práctica, nuestros límites personales pueden darnos fortaleza, independientemente de nuestras circunstancias.

Límites mentales y emocionales

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Keovongsa reconoce que a veces nos da vergüenza admitir nuestros límites emocionales y mentales. No queremos que otros sientan que no pueden acudir a nosotros en busca de ayuda.

A veces, con estas nobles intenciones, tratamos de dar más de lo que tenemos.

Establecer límites emocionales es una poderosa protección contra el agotamiento mental.

Puedes sentirte culpable por elegir primero tu bienestar. Pero, reconocer que tus propias necesidades son importantes, te ayudará a lograr todo lo demás que desees con recursos mentales y emocionales renovados.

Límites en las relaciones

Asimismo, comunicar nuestros límites en las relaciones no es fácil. El camino de menor resistencia es evitar la contención. Sin embargo, con frecuencia, esa actitud puede causar resentimiento.

Sentirnos incómodos o angustiados en las relaciones no nos convierte en personas o discípulos terribles. Más bien, Keovongsa sugiere que estas son señales de advertencia de que se ha cruzado uno de nuestros límites.

Establecer y mantener límites en las relaciones puede aumentar nuestra capacidad de amarnos unos a otros.

Es normal sentir temor a cómo los demás responderán a los límites que establezcas. Solo ten en cuenta que establecer límites es una señal de respeto por uno mismo. Los demás también deberían respetarte.

Límites espirituales

Si bien parece natural establecer límites en las relaciones, establecer límites espirituales a menudo puede parecer contradictorio.

Después de todo, ¿tener una mayor espiritualidad no es la respuesta a los desafíos de la vida?

Como dice Keovongsa, “Es un error pensar que si nos enfocamos solo en la espiritualidad, los otros aspectos de nuestras vidas se fortalecerán automáticamente”.

Ten cuidado de solo enfocarte en la espiritualidad y descuidar las otras dimensiones importantes del autocuidado. Todos los aspectos de nuestra vida requieren tiempo y atención apropiados.

El élder Dieter F. Uchtdorf, del Quórum de los Doce Apóstoles, habló sobre no exigirnos demasiado:

“¿Estoy dedicando mi tiempo y energías a las cosas que más importan?”. Hay muchas cosas buenas para hacer, pero no podemos hacerlas todas. Nuestro Padre Celestial se complace cuando sacrificamos algo bueno por algo mucho más grande, con una perspectiva eterna”.

La espiritualidad es importante. Sin embargo, así como los templos necesitan renovaciones y mantenimientos periódicos, es importante que te tomes el tiempo para atender las otras áreas de tu vida que necesiten cuidado y atención.

Conclusión

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Aprender a establecer límites lleva tiempo, así que ten paciencia contigo y con los demás. Empieza por establecer algunas pautas que te ayuden a cuidarte.

A medida que asumas la responsabilidad de establecer, comunicar y ceñirte a tus límites, obtendrás fortaleza del Padre Celestial y del Salvador.

Ellos te ayudarán a que todos los aspectos de tu vida se mantengan fuertes, animados y firmes independientemente de las circunstancias en las que te encuentres.

¡Recuerda! Establecer límites no está mal, es una muestra de respeto por ti mismo y te ayuda a tener relaciones más saludables con los demás.

Fuente: Ensign y LDS Living

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