¿Qué hacemos con los gays mormones en la vida después de la muerte?

gay mormon

Si deseas comprender la oposición de la Iglesia de Jesucristo al matrimonio entre personas del mismo sexo, deberás adquirir una imagen clara de cómo piensan los Santos de los Últimos Días en cuanto a la orientación sexual en sí. 

La “atracción hacia personas del mismo sexo”, desde el punto de vista S.U.D, es una experiencia temporal y mortal, una prueba que hay que sobrellevar, y que eventualmente se resolverá al completar nuestra vida en la tierra.

Esta creencia no tiene porqué implicar que existe una antipatía por parte de los miembros.

La mayoría de los miembros de la Iglesia que conozco están sinceramente comprometidos a amar a su prójimo, pero se resisten a la inclusión total de las personas homosexuales debido a una serie de suposiciones doctrinales profundamente arraigadas.

¿Qué hacemos con los gays mormones en la vida después de la muerte?

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La visión teológica de la homosexualidad de los Santos de los Últimos Días va de la mano de una lógica sencilla y directa: Dios consiste de un hombre exaltado y una mujer exaltada unidos en matrimonio en el templo celestial.

Somos literalmente hijos espirituales de Dios y, como tales, cada persona tiene el potencial de lograr la apoteosis mediante el mismo medio por el que Dios lo logró: el matrimonio en el templo con un miembro del sexo opuesto.

El desafío, entonces, surge cuando reconocemos la existencia de personas que no se sienten atraídas por el sexo opuesto. Los matrimonios exitosos en el templo, para los miembros de este grupo, son poco probables, si no inalcanzables. 

Si bien algunos pueden encontrar satisfacción en los matrimonios de orientación sexual mixta, la mayoría de estas uniones finalmente terminan en divorcio, una realidad reconocida por la Iglesia.

Así que nos quedamos con el hecho de que una fracción de los hijos de Dios, por defecto, probablemente no alcanzará el ideal del matrimonio celestial.

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Y dado que no creemos en un Dios justo y amoroso que crearía a cualquiera de Sus hijos para que no sea elegible para la exaltación, deberíamos creer que la homosexualidad es una condición temporal que se corregirá en la vida venidera. 

Una vez superado el desafío, a estas personas se les proporcionará compañeros eternos del sexo opuesto.

Este punto de vista, lo creas o no, en realidad es mucho mejor que el de muchas teologías tradicionales en cuanto a la sexualidad. No culpa a los homosexuales por su orientación sexual, ni los condena por circunstancias fuera de su control.

Se niega a enviar a cualquier individuo al “infierno”, mas brinda la posibilidad de alcanzar un “grado de gloria”. Busca incluir a las personas con atracción hacia el mismo sexo (AMS) en el plan de salvación prometiendo la eliminación de las circunstancias mortales que hacen que la exaltación sea inalcanzable para ellas.

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Solo debes perseverar hasta el fin, seguir en el camino y, con el tiempo, “todo lo que es injusto en la vida se puede remediar por medio de la expiación de Jesucristo” (“Predicad Mi Evangelio”). O, para decirlo sin rodeos, todo el que es gay eventualmente dejará de serlo.

Mi pregunta para el fiel Santo de los Últimos Días es simple: ¿Cómo puedes estar tan seguro de que esta explicación es correcta? ¿Cómo puedes saber que las personas homosexuales dejarán de serlo en la vida venidera?

“Por tanto, os muestro la manera de juzgar; porque toda cosa que invita a hacer lo bueno, y persuade a creer en Cristo, es enviada por el poder y el don de Cristo, por lo que sabréis, con un conocimiento perfecto, que es de Dios”.- Moro 7: 16

La orientación sexual y las escrituras

¿Qué hacemos con los gays mormones en la vida después de la muerte?

Cualquier justificación cristiana de una doctrina normalmente comenzaría con una referencia a las Escrituras.

Entonces, ¿qué dicen las escrituras sobre el estado de la orientación sexual en el más allá? ¿Qué versículos enseñan que los homosexuales se vuelven heterosexuales en el cielo?

Aún no he encontrado ninguno.

¿Pero no tienen las escrituras lo suficiente como par saber de la resurrección? 

Alma enseñó que “no se perderá ni un solo pelo de su cabeza, sino que todo será restablecido a su perfecta forma” (Alma 34).

La homosexualidad, como imperfección mortal, se desaparecerá en esta vida o en la próxima, ya que, después de todo, el Señor “nunca da mandamientos a los hijos de los hombres sin prepararles una vía para que cumplan lo que les ha mandado” (1 Nefi 3: 7).

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Pero espera, ¿en qué nos basamos para saber que la orientación sexual es una condición que necesitaría ser “restablecida a su perfecta forma”?

Nada en las escrituras respalda esta noción; de hecho, las escrituras no contienen algún concepto sobre la orientación sexual.

Entonces, ¿por qué algunas personas son tan rápidas en calificar dicha sexualidad como una discapacidad o enfermedad, especialmente cuando ningún profesional médico o de salud mental competente en la actualidad lo haría?

Antes de que creyéramos que Dios sanaría la homosexualidad en la resurrección, se creía que se podía “curar” en esta vida. Nuestro pasado se ve empañado por el fracaso persistente de curar lo que asumimos erróneamente era una enfermedad.

Las terapias de conversión han adoptado diversas formas a lo largo de los años. Hubo un tiempo en que los obispos alentaron a los hombres homosexuales a casarse con mujeres, prometiendo que la obediencia produciría una cura. 

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Consejeros de la Iglesia los instaron a participar en deportes y otros comportamientos “masculinos” para ayudar a los jóvenes a desaprender sus inclinaciones homosexuales.

Los apóstoles prescribieron la oración y el estudio de las Escrituras.

Nada funcionó. Las personas con AMS siguieron teniendo AMS.

La Iglesia actualizó discretamente sus políticas para reflejar esa realidad. LDS Family Services finalmente desautorizó los esfuerzos de cambio de orientación sexual.

Finalmente, se hizo lo único que quedó por hacer. Llevar el problema a la otra vida. No podíamos arreglarlo ahora, así que asumimos que Dios lo arreglaría más adelante.

Muchos en sus esfuerzos hirieron a quienes luchaban con AMS. No pudieron soportar la idea de que, con sus buenas intenciones, pudieran haber hecho tanto daño.

Así que llevaron el problema a la vida venidera e hicieron que Dios se encargará de todo.

¿Qué hacemos con los gays mormones en la vida después de la muerte?

 

Si vamos a Alma en el Libro de Mormón, aprehendemos un poco más sobre la resurrección?

“El mismo espíritu que posea vuestros cuerpos al salir de esta vida, ese mismo espíritu tendrá poder para poseer vuestro cuerpo en aquel mundo eterno”.- Alma 34:34

Imaginamos, entonces, que en la resurrección, de alguna manera, se aislará la parte gay de la naturaleza espiritual de una persona, la corregirá y dejará todo lo demás intacto. Sin embargo, incluso aquello es una violación a las enseñanzas de Alma.

La naturaleza fundamentalmente entrelazada de la identidad espiritual y la orientación sexual es evidente para cualquiera que conozca a una persona con AMS. 

¿Qué hacemos con los gays mormones en la vida después de la muerte?

 

Por ejemplo, piensa en la persona gay más cercana que conozcas. 

¿Reconoces en ellos algún atributo espiritual único?

¿Realmente crees que esas cualidades dadas por Dios están completamente desconectadas de su identidad y experiencia como una persona con atracción hacia el mismo sexo?

¿Permanecería aquella persona intacta en todos los demás aspectos: su espíritu, su corazón, su personalidad, si tan solo pudieras chasquear los dedos para “volverlos” heterosexuales?

No estoy sugiriendo que la orientación sexual sea el único o incluso el componente más importante de la naturaleza espiritual de una persona; pero sigue siendo un elemento inextricable, que envuelve quienes son.

Esperanza en el Plan de Salvación

¿Qué hacemos con los gays mormones en la vida después de la muerte?

Si las escrituras no demuestran que el supuesto desafío de la homosexualidad será eliminado en los cielos, entonces haríamos bien en preguntar si la revelación moderna tiene algo que decir al respecto.

No hay nada en las revelaciones que hable directamente de eso. Nada en Doctrina y Convenios lo aborda, y ningún apóstol, profeta o autoridad general moderna jamás ha afirmado haber recibido revelación sobre el tema.

Sin embargo, es cierto que la Iglesia y sus líderes han propagado la idea de que la orientación homosexual se corregirá en la otra vida. Hay una razón por la que las personas lo creen.

La idea fue planteada por primera vez, sin una afirmación reveladora, por el apóstol Dallin H. Oaks en un artículo de la Liahona de 1995.

La Primera Presidencia lo reiteró en 2007 con un folleto titulado “Dios ama a Sus hijos”, que tenía como objetivo apoyar a los miembros que “luchan con la atracción hacia personas del mismo sexo”.

 

El folleto enseña:

“Aunque muchos Santos de los Últimos Días logran vencer la atracción hacia personas de su mismo sexo en esta vida gracias a su esfuerzo personal, al ejercicio de la fe y a la confianza que han depositado en el poder de la Expiación, es posible que otros no logren superar ese reto en esta vida…

A medida que cumplamos con el plan de nuestro Padre Celestial, nuestros cuerpos, sentimientos y deseos serán perfeccionados en la vida venidera, a fin de que cada uno de los hijos de Dios halle gozo en una familia compuesta de un esposo, una esposa e hijos”.

Un año antes, el élder Lance B. Wickman, de los Setenta, dio una entrevista junto al élder Oaks, buscando aclarar la posición de la Iglesia con respecto a la homosexualidad.

El élder Wickman no cita ninguna revelación o escritura, pero afirmó: 

“La atracción hacia personas del mismo sexo no existía en la vida anterior a esta tierra, y tampoco existirá en la vida venidera. Es una circunstancia que, por cualquier motivo o razón, parece aplicarse ahora en la mortalidad, en este nano segundo de nuestra existencia eterna”.

Si bien desde entonces la Iglesia ha descontinuado el folleto “Dios ama a sus hijos”, sus enseñanzas actuales todavía asumen implícitamente el mismo conjunto de ideas.

¿Qué hacemos con los gays mormones en la vida después de la muerte?

Los líderes de la Iglesia continúan prometiendo a los miembros solteros que, si se mantienen fieles, todas las bendiciones de la eternidad, incluido el matrimonio celestial, estarán disponibles en la próxima vida.

Eso puede proporcionar algo de consuelo a los miembros heterosexuales solteros de la Iglesia, pero para los miembros homosexuales el mensaje es claro: no eres realmente homosexual en el gran esquema de las cosas.

Y, sin embargo, nunca se intenta demostrar que esta afirmación sea cierta. Si es realmente la palabra de Dios, deberían mostrarnos en dónde se ha dicho. 

Hay quienes presumen que la mera declaración de una enseñanza por un apóstol o profeta es suficiente para calificarla como revelación. Sin embargo, algo no se convierte automáticamente en revelación tan pronto como lo pronuncia una autoridad general. 

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Nuestros líderes dicen muchas cosas, muchas de las cuales creo que son inspiradas por Dios. Son autoridades llamadas a hablar ante una audiencia general sobre una abrumadora variedad de temas complicados. Tengo un gran respeto y simpatía por quienes se encuentran en ese llamamiento.

Nosotros, como discípulos, a su vez, estamos llamados a usar la capacidades de razón y fe que Dios nos ha dado para buscar nuestra propia confirmación espiritual de lo que se enseña.

Me importa mucho llegar a la verdad. Gran parte de mi oposición a nuestra enseñanza sobre la vida venidera de los homosexuales se basa en mi creencia de que probablemente no sea cierto.

Y, sin embargo, si pudiera probar sin lugar a dudas que esta enseñanza es absoluta e inequívocamente correcta, todavía la consideraría algo inaceptable en su enseñanza a los jóvenes de nuestra Iglesia. 

mano del señor

¿Por qué?

Porque sería decirle a quienes sienten atracción por su mismo sexo que la forma de dejar de tener esos sentimientos es morir.

Las personas como yo crecen deseando desesperadamente que podamos ser cualquier cosa además de lo que realmente somos. Queremos hacer lo correcto, amamos el Evangelio y apreciamos los valores que se nos enseñan.

Crecemos soñando con un matrimonio en el templo y una familia llena de traviesos niños Santos de los Últimos Días. En cierto momento, descubrimos dolorosamente que nuestros ideales no coinciden con la realidad de nuestra situación.

En el camino, aguantamos las burlas en la escuela y los comentarios hirientes de aquellos que han sido llamados a ministrarnos con amor. Deseamos con todo nuestro corazón que hubiera alguna forma de cambiar, alguna forma de volvernos normales como todos los demás.

Entonces, cuando nos dicen una y otra vez que es una prueba temporal, que nadie será gay en la vida venidera, algunos de nosotros concluimos que la forma de resolver este problema es simple: tenemos que morir.

El suicidio es un tema inmensamente sensible y complejo, y las simplificaciones excesivas no le sirven a nadie. Podemos reconocer que muchos factores influyen en este fenómeno y, al mismo tiempo, nos ocupamos de que nuestras enseñanzas y retórica no agraven el problema.

Dado que los jóvenes LGBT sufren tasas de suicidio mucho más altas que los jóvenes heterosexuales, debemos pensar mucho en los mensajes que enviamos, por muy bien intencionados que sean.

La Iglesia debe ser reconocida por sus esfuerzos para hablar con franqueza sobre este tema y alentar a los miembros de la Iglesia a ser más amables y amorosos con los demás. 

Si seguimos perpetuando las suposiciones doctrinales de un cielo heterosexual, muchos jóvenes homosexuales seguirán sintiendo que no hay un lugar para ellos en esta vida ni en la venidera.

mundo de los espíritus

Nuestros amigos más fieles y bondadosos están haciendo todo lo posible por seguir el ejemplo de Cristo. Realmente se preocupan por hacer de la Iglesia un lugar más caritativo para todos. Esperan que si pueden mostrar más bondad y amor, será suficiente para resolver este problema.

Hay una cosa más que podemos hacer si nos tomamos en serio el amor a nuestros hermanos y hermanas homosexuales: podemos cambiar de opinión, podemos dejar de creer y difundir ideas infundadas que sugieren la muerte como solución a un problema inexistente.

Esto nos lleva a otro problema. Si aceptamos la noción de que las personas homosexuales podrían seguir siendo homosexuales en la próxima vida, ¿qué significa eso para nuestra doctrina?

Una opción es concluir que Dios simplemente no tiene la intención de salvar a todos. Después de todo, el estándar es el matrimonio celestial.

Y si los homosexuales siguen siendo homosexuales para siempre, simplemente quedarán excluidos del plan porque no quieren (o no pueden) ser parte de un matrimonio heterosexual.

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El problema, por supuesto, es que la culpa aquí tendría que ser directamente de Dios, ya que Él creó un plan heterosexual así como un grupo de homosexuales.

La idea de que Él elegiría excluir eternamente a cualquiera de Sus hijos contradice nuestra concepción de una deidad justa y amorosa, una deidad cuya “obra y gloria”, después de todo, es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).

Entonces, ¿qué hacemos con toda las personas con AMS?

Aquí hay otra opción. Podemos simplemente decir: “No lo sé”. El presidente Oaks, ha hablado de manera útil sobre la humildad que se requiere al considerar la vida después de la muerte.

“Cuando nos preguntamos qué sabemos sobre el mundo de los espíritus a partir de los libros canónicos, la respuesta es: ‘No tanto como creemos’”.

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Al describir las preocupaciones de una mujer que contempla casarse con un viudo ya sellado a su primera esposa, el presidente Oaks elude la cuestión de la poligamia posmortal y simplemente aconseja: “Confía en el Señor”.

En realidad, no es una mala respuesta. Es mucho mejor que inventar algo. Podemos aplicar el mismo enfoque a las personas homosexuales: confiar en que Dios es misericordioso y reconocer que hay cosas que no sabemos.

Puede ser que en la próxima vida, la sexualidad (y todo lo demás) se vea muy diferente de lo que cualquiera de nosotros podría haber concebido. 

Al reconocer los límites de nuestro conocimiento, abandonamos las políticas estrictas que presuponen una comprensión completa. Podríamos, por ejemplo, concederle la misma gracia a los homosexuales que a los divorciados.

Podríamos reconocer que la vida es complicada, que a veces la realidad se desvía de los ideales y que a veces es necesario hacer lo mejor que podamos con la baraja que nos ha tocado jugar.

Dios realmente tiene la intención de enseñarnos Sus misterios. Pero recibirlos depende de pedir, y abrir requiere llamar a la puerta. Dieter F. Uchtdorf una vez preguntó deliberadamente: 

“¿Con qué frecuencia el Espíritu Santo ha intentado decirnos algo que necesitábamos saber, pero no logró pasar por la enorme puerta de hierro de lo que ya creíamos saber?”

Claramente, hay elementos de nuestro entendimiento que requieren luz y conocimiento adicionales.

Y mientras permanezcamos en la oscuridad, seguiremos hiriendo a quienes, con un corazón quebrantado, buscan consuelo en el Señor y Su evangelio. Está en nosotros amar a aquellos que pasan por todo tipo de desafíos.

Así que amémonos unos a otros más de lo que jamás nos atrevimos a hacer. Dejemos a un lado nuestras falsas tradiciones y presuposiciones. Vivamos a la altura de nuestra primogenitura y atrevámonos a creer que Dios todavía puede enseñarnos verdades eternas. 

Preguntémosle de qué manera piensa darle a Sus hijos con AMS un lugar en Su plan. Oremos para que nuestros líderes hagan lo mismo.

Y dado que la fe es la sustancia de las cosas que se esperan, aferrémonos a ella y creamos en la palabra del Salvador.

Fuente: Tom Fairholm

| Para meditar
Publicado por: Sabina Mujica Estrada
Graduada de Turismo, Hotelería y Gastronomía, apasionada por los libros y los idiomas, profesional armando rompecabezas.
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