Desde los primeros días de la Iglesia, las políticas han sido la principal fuente de apostasía y contención. Sin embargo, esas mismas políticas, en muchos casos, también han protegido a la Iglesia y sus miembros de problemas inesperados.

Los líderes de la Iglesia implementan políticas, lo mejor que pueden, como un escudo o una protección en un momento en especial… y como un método para hacer avanzar la obra.

  • El cambio de edad para servir en una misión
  • La actualización de las preguntas para recibir la recomendación para el templo
  • La descontinuación del uso del término “mormón” para describir la iglesia
  • El término de la restricción del sacerdocio
  • La descontinuación del programa de niños exploradores
  • La unión de los cuórums del sacerdocio
  • La reducción de las reuniones dominicales a 2 horas
  • La ministración
  • Las entrevistas de los obispos con los jóvenes
  • Entre otras

Con los años, la lista podría ser más larga. El cambio constante y la adaptación a las políticas nuevas y rescindidas de la Iglesia son la norma y no creo que eso cambie.

Casi todo lo que se te pueda ocurrir con respecto al gobierno de la Iglesia se podría considerar según el tiempo en que vivamos y la necesidad de cambio.

la iglesia de Jesucristo

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Pero, a menudo, muchas de estas políticas se confunden con la doctrina. Por ejemplo, la mayoría de personas cree que la poligamia es una ley celestial y una parte central de la doctrina de las familias eternas. Me atrevo a decir que incluso la poligamia fue una política, una excepción temporal a la ley celestial de la monogamia.

La única razón aceptable respaldada por las Escrituras para la poligamia fue levantar posteridad, de lo contrario, fue una abominación. Las Escrituras están llenas de excepciones temporales a la ley eterna y la doctrina detrás de ella.

La iglesia, el “antiguo barco de Sion”, se parece más a un tráiler, no a una lancha motora. Esa es la naturaleza de una organización del tamaño de la Iglesia. Se necesita tiempo para que se produzca un cambio en la Iglesia y nadie sabe la razón del plazo que se necesita para que ocurra ese cambio.

paciencia

Lo que es interesante para mí es que muy pocas personas que abandonan la iglesia, tienen problemas con la Iglesia o crean una rebelión contra la Iglesia por razones doctrinales. Eso me dice que la doctrina es sólida y dulce, y si nos mantuviéramos fieles a las razones por las que vinimos a la Iglesia. Entonces, habría mucho menos contención y dolor para aquellos que se encuentran en desacuerdo con esta o aquella política.

Debemos darles a los líderes de la Iglesia el beneficio de la duda. No conozco a ninguno de los líderes de alto nivel de la iglesia de manera personal, así que no puedo hablar de lo que hay en su corazón. Pero, al ver su historial de discipulado, puedo decir con seguridad de que son buenos hombres y mujeres que están tratando de hacer lo correcto. No puedo imaginar que tengan otra responsabilidad que hacer la voluntad del Señor.

Están intentando conducir este tráiler a través de los vientos de los tiempos en que vivimos. La turbulencia del mundo requiere el pensamiento profundo de aquellos que dirigen la Iglesia. Esos pensamientos profundos ​​pueden resultar en inspiración o revelación. A menudo, esa inspiración causa cambios en la Iglesia. Ese cambio, aunque no siempre se denomine de esa manera, generalmente se manifiesta como una política. Y, con frecuencia, los cambios hacen que las personas pierdan la cabeza.

 

iglesia de Jesucristo

Russell M. Nelson, actual profeta de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

No se ve que se cambien o cuestionen las doctrinas centrales. Parece que nadie habla sobre lo que realmente importa, a saber, que Cristo vino a la tierra, descendió por debajo de todas las cosas, expió nuestros pecados, fue levantado en la cruz y, luego, resucitó para que cada uno de nosotros pudiera vivir más allá de la tumba. No se ven muchos votos en contra en la Conferencia General sobre los Artículos de Fe, cómo se administra la Santa Cena o cómo se bautiza a alguien.

¿Las políticas pueden ser inspiradas? Claro que sí y muchas lo son. ¿Un profeta podría implementar una política que no fuera inspirada? Hemos visto que esto ha sucedido muchas veces en las Escrituras.

Jonás implementó una política para que toda la ciudad de Nínive no tuviera el Evangelio. Finalmente, el Señor corrigió esto. Pedro ignoró a los gentiles. Con el tiempo, el Señor arregló esto.

El punto es que podemos estar de acuerdo o no con una política y aun así ceñirnos a ella, ejercer fe y amar la doctrina. Sabemos que la doctrina es buena. Pocas personas podrían negar eso, incluso aquellos que no son miembros de la Iglesia.

El plan de salvación, las familias eternas, la expiación, no han cambiado. Sin embargo, muchos de nosotros nos enfocamos en este o aquel programa, o política que gastamos nuestra energía espiritual al rodearnos de controversia, contención y confusión.

Si algo no está bien, el Señor eventualmente lo corregirá. A veces, lo que creemos que no está bien, en realidad es correcto para el tiempo en que vivimos.

A veces, los miembros enfocan su atención en una política en particular que no les gusta. Luego, automáticamente suponen que los líderes de la Iglesia no son buenos o que hacen su voluntad. Esas políticas no se cambian dentro de lo que una persona considera como un marco de tiempo aceptable.

Suponen lo peor, exigen un cambio instantáneo y hacen esto sin conocer todos los hechos. Es como si estuvieran en un barco, mirando por las ventanas y notaran algunos escombros con los que el barco podría chocarse. Gritan para que el capitán gire 45 grados a la derecha. Luego, imaginan que el capitán se quedó dormido al timón, ya que no responde. Pero, lo que podrían no saber es que el capitán vio un iceberg a 45 grados y que si daba vuelta al barco en ese momento, podría resultar en un desastre.

Está bien hacer que se escuche nuestra voz. De hecho, en muchos casos, es útil. Pero, crear contención por una suposición no es la forma de proceder.

No se deberían hacer cambios por caprichos y me alegra que no tengamos líderes que actúen impulsivamente o tomen decisiones precipitadas. Pero, tengamos la seguridad de que si algo no está bien, el Señor lo arreglará.

Esta es una adaptación del artículo que fue escrito originalmente por Greg Trimble y fue publicado en gregtrimble.com con el título “Why The Church Doesn’t Change Its Policies Overnight”.