5 veces en las que Jesucristo demostró su apoyo a la libertad religiosa

Según ChurchofJesusChrist.org:

“La libertad religiosa es más que la libertad de creer en lo que uno quiere.

La libertad también es hablar y actuar sobre tus creencias fundamentales sin interferencia del gobierno u otros, excepto cuando sea necesario para proteger la salud y la seguridad.

Asimismo, [la libertad religiosa] permite que personas con creencias similares formen organizaciones religiosas que gobiernen sus propios asuntos”.

Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días creen en la libertad religiosa. El Artículo de Fe N° 11 deja en claro que:

“Reclamamos el derecho de adorar a Dios Todopoderoso conforme a los dictados de nuestra propia conciencia, y concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: que adoren cómo, dónde o lo que deseen”.

día de los pioneros

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Si bien la libertad religiosa puede evocar imágenes de los pioneros de nuestra Iglesia, la verdad es que tenemos un gran ejemplo que viene de mucho antes.

Jesucristo realmente es nuestro ejemplo en todas las cosas. A lo largo de Su vida, Jesucristo ejemplificó la tolerancia y la bondad hacia aquellos que creían de manera diferente sin sacrificar la verdad de la que vino a dar testimonio. Hizo todo lo que pudo para transmitir este entendimiento a Sus discípulos.

Aquí, mencionaré algunos ejemplos de la forma en que Cristo demostró Su apoyo a la libertad religiosa y cómo eso se aplica a nosotros en la actualidad.

Jesucristo se negó a maldecir a los no creyentes

Mientras Cristo y Sus seguidores se preparaban para ir a Jerusalén, se encontraron con una aldea de samaritanos. Se envió un mensajero para “hacer preparativos” para Su llegada, pero fue rechazado. Cuando Santiago y Juan vieron que la aldea no aceptaría a Cristo, preguntaron:

“Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?” (Lucas 9: 54)

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Cristo reprende a Sus discípulos y les dice que Él, como Hijo del Hombre, “no vino para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas”.

Con frecuencia, en la actualidad, nos enojamos cuando alguien que no cree o no piensa como nosotros nos rechaza, o peor aún, nos persigue. Cristo nos enseña a evitar el espíritu de contención.

Busca una actitud de benevolencia y compasión cuando ejerzas tu derecho a practicar tu religión, o cuando alguien más ejerza el suyo.

Jesucristo vino para salvar, no para juzgar

Esta experiencia con la aldea de samaritanos no fue la única vez que Cristo dejó en claro que había venido a salvar al mundo.

Después de Su entrada triunfal a Jerusalén, Jesús vio que algunos no lo aceptarían abiertamente. El evangelio de Juan explica que muchos de los principales líderes de Jerusalén “creyeron en Él”. Sin embargo, no confesaron este hecho porque temían que los fariseos los echaran de las sinagogas.

Las escrituras registran que Jesús al contemplar Su misión con tales personas clamó:

“Y al que oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo”.

oración

Como miembros de la Iglesia, hay muchas cosas en las que creemos. Hay personas que no son miembros en todo el mundo que creen de manera diferente a nosotros

Debemos tomar en serio el deseo de Jesucristo de no juzgar a los que “no creen”.

Podemos expresar nuestro testimonio, defender nuestros principios y proclamar el Evangelio al mismo tiempo que respetamos y procuramos comprender a los demás.

Jesucristo le predica a una mujer samaritana

En los tiempos bíblicos, existían sentimientos muy antagónicos entre judíos y samaritanos.

Los judíos usaban la palabra “samaritano” como un término despectivo hacia Cristo.

En Su propia vida, Cristo mostró compasión por los samaritanos, un grupo que no solo era diferente al suyo, sino que era despreciado de muchas maneras.

Mientras viajaba por Samaria, Jesús conoció a una “mujer samaritana” y le preguntó si podía beber un poco de agua del pozo. Ella se sorprendió por Su pedido, ya que Él era judío y ella samaritana. Sin embargo, ella le dio de beber.

Cristo aprovechó la oportunidad para enseñarle que en Él había “una fuente de agua que brotaría para vida eterna”. (Juan 4: 14)

Mientras conversaban, la mujer supo que Jesús era el Cristo.

Somos un pueblo muy peculiar y conocemos muchas religiones que podemos considerar singulares. Cristo nos enseña a difundir Su mensaje, que es de amor, a todos los hombres, a través de nuestras palabras y acciones.

Jesucristo no reprendió a nadie que echara fuera demonios

Un día, los discípulos se encontraron con alguien que echaba fuera demonios en el nombre de Cristo. Sin embargo, esta persona no se había unido a los seguidores de Cristo. Los discípulos le dijeron a Jesús que le habían dicho que se detuviera. Cristo les dijo que no prohibieran a nadie hacer el bien en Su nombre.

“No se lo prohibáis, porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre que luego pueda decir mal de mí”. (Marcos 9: 39)

Muchas religiones en todo el mundo han inspirado a otros a hacer el bien.

En lugar de luchar unos contra otros, debemos unirnos para servir a nuestras comunidades y naciones. Al construir lazos de amistad, podemos ayudar a realizar la obra de Dios.

En la actualidad, Jesucristo nos anima a apoyar la libertad religiosa

libertad religiosa

A través de los profetas y apóstoles modernos, se nos ha pedido que apoyemos la libertad religiosa.

La Iglesia, en un esfuerzo por ayudar a los miembros de todo el mundo a comprender esta responsabilidad, ha creado una extensa lista de recursos con discursos, videos y más.

La Iglesia nos anima a tomarnos un minuto y echar un vistazo a esos recursos. Puedes acceder a ellos aquí.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Aleah Ingram y fue publicado en ldsdaily.com con el título “5 Times Jesus Christ Demonstrated Support for Religious Freedom”.

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