“Hay una pregunta que es la que más importa, la única que necesita tener una respuesta y por la cual podemos saber si la Iglesia de Jesucristo es verdadera.”

Por naturaleza, siempre he sido una persona curiosa. Mi mente es un conjunto de preguntas en constante movimiento. Eso me hace analizar demasiado las cosas y la verdad eso es algo que me gusta mucho.

Pero con toda seriedad, a lo largo de los años, he tenido cientos, probablemente miles, de preguntas relacionadas con la Iglesia de Jesucristo. He escrito sobre muchas de ellas y he recibido respuestas a más de una. 

Sin embargo, hay una pregunta con la que sigo luchando, y me he dado cuenta de que puede que me la lleve conmigo a lo largo de esta vida: Si Dios ama a cada uno de Sus hijos y quiere que sean felices, entonces, ¿por qué no aprueba las relaciones entre personas del mismo sexo?

Esa es una pregunta frecuente, una que muchos de nosotros hemos tenido porque amamos mucho a nuestros hermanos y hermanas LGBTQ. Pero me di cuenta de algo el otro día, aunque esa pregunta es completamente válida, no es la que necesito responder para probar si esta es la Iglesia de Dios y si realmente se está haciendo Su voluntad.

Porque esa pregunta, la que importa más que ninguna otra, ya me la respondieron hace mucho tiempo.

La única pregunta que necesita tener una respuesta es si el Libro de Mormón es en realidad la palabra de Dios.

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Traspasar lo señalado

iglesia de Jesucristo

Jacob, un profeta del Libro de Mormón, habló en Jacob 4 sobre un grupo de personas que se alejó del evangelio porque “traspasaron lo señalado”.

En otras palabras, estas personas quedaron atrapadas en todas sus preguntas, preguntas que probablemente eran importantes y legítimas, pero que en última instancia no era necesarias en ese momento. Debido a que estaban tan centrados en una pequeña parte del evangelio, no pudieron ver todo la imagen completa de lo que es.

De la gran bolsa de trucos, engaños y mentiras de Satanás, creo que este es el más grande y más astuto: su capacidad para hacernos traspasar lo señalado. Es así como obtiene lo mejor de lo mejor, a los más fieles cuestionando todo lo que saben y, en ocasiones, desafortunadamente, perdiendo su fe por completo.

Él puede hacer que nos centremos tanto en una pregunta que olvidamos la pregunta que la precede. La única pregunta que responde a todas las demás es “¿es verdadero el Libro de Mormón?” 

Si lo es, eso significa que Dios el Padre es real, que Jesucristo es Su Hijo, y que José Smith fue verdaderamente un profeta de Dios que tradujo un registro antiguo. Si el Libro de Mormón es verdadero, eso significa que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la Iglesia de Dios sobre la tierra y está dirigida por Jesucristo mismo.

Y si Jesucristo está realmente la cabeza de esta Iglesia, significa que el profeta es Su portavoz y nos dice la voluntad de Cristo. Y la voluntad de Cristo siempre es mejor que la nuestra, incluso cuando no tiene sentido para nosotros en ese momento.

Entonces, la pregunta correcta no es “¿Por qué se dio la poligamia?” o “¿Por qué solo los hombres pueden ser ordenados al sacerdocio?” o cualquier otro tipo de pregunta parecida, por más válida que sea. La pregunta correcta es “¿es verdadero el Libro de Mormón?” porque la respuesta a esa pregunta reemplaza a todas las demás.

Probar la validez de la Iglesia

He visto a muchas personas a las que admiro alejarse del evangelio porque comenzaron a basar la verdad de la Iglesia en el principio equivocado. Por ejemplo, vinculan “¿es verdadera la Iglesia?” a sus preguntas sobre la poligamia, la homosexualidad, el sacerdocio, etc. Pero ninguna de esas cosas prueba la legitimidad de la Iglesia; el Libro de Mormón, y sólo el Libro de Mormón, hace eso.

Unir “¿es verdadera la Iglesia?” a cualquier pregunta que no sea “¿es el Libro de Mormón la palabra de Dios?” es como buscar respuestas a una tarea de biología en un libro de matemáticas. No encontrarás las respuestas a tus preguntas, porque no es ahí donde están ubicadas.

Si el adversario puede hacernos basar nuestros testimonios en una pregunta arbitraria (por válida, o desgarradora que sea) que en realidad no prueba la legitimidad de la Iglesia, nos está haciendo traspasar lo señalado, pasar lo límites trazados.

Satanás

Cuando no encontramos respuestas a esas preguntas, y quizá no las tengamos en esta vida, nos alejamos, olvidando que esas preguntas no son la pregunta que valida si La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es o la Iglesia de Cristo o no.

Muchas personas abandonan su fe no porque son malas o dejaron de creer, sino porque no estaban haciendo la pregunta correcta para encontrar la respuesta que estaban buscando.

La razón de nuestra experiencia mortal

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Siempre habrá cosas en el evangelio que no tienen sentido para nosotros, y eso es por diseño divino.

Si Dios nos diera respuestas a todas nuestras preguntas, no podríamos ejercer nuestra fe. La fe no tendría ningún propósito si lo entendiéramos todo.

Si lo entendiéramos todo, no necesitaríamos tener fe porque podríamos probar nuestras creencias, y si lo hiciéramos, todos creerían en Dios no porque realmente lo amen y quieran ser como Él, sino porque hay pruebas sólidas de que Él existe y que seremos recompensados ​​por seguirlo.

Por lo tanto, hay preguntas en esta vida que pueden quedar sin respuesta, y es ahí donde entra la fe, la fe a la que debemos aferrarnos cuando no lo entendemos todo. Dios no nos da ni nos dará todo, cada respuesta a nuestra pregunta, cada bendición que deseamos, pero nos da y dará lo suficiente.

oracion

Lo “suficiente” son nuestros testimonios, lo que responde a nuestra pregunta de si el Libro de Mormón es verdadero. Si tenemos ese conocimiento, entonces tenemos lo suficiente, sin importar qué preguntas puedan surgir, y surgirán.

En su legendario discurso “Seguridad para el alma”, Jeffrey R. Holland examinó ese principio:

“En el sueño de Lehi, una jornada que ya era difícil, se complica más cuando surge un vapor de tinieblas que nubla toda la vista del seguro pero estrecho camino que su familia y otros habían de seguir. 

Es imperativo notar que ese vapor de tinieblas desciende sobre todos los viajeros, sobre los fieles y los resueltos (hasta podríamos decir los escogidos), y sobre los débiles y los que no tienen cimientos. 

El punto principal del relato es que los viajeros que tienen éxito resisten todas las distracciones, incluso la tentación de caminos prohibidos y las burlas provocadoras de los vanos y orgullosos que han seguido dichos caminos. 

El registro dice que los que estaban protegidos “siguieron hacia adelante, asidos constante y tenazmente” a la barra de hierro que sigue infaliblemente el curso del camino verdadero. Sin importar la obscuridad de la noche o del día, la barra señala el camino de ese sendero solitario y redentor.” (énfasis agregado)

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Al igual que la niebla de la oscuridad que cayó sobre todos, la realidad es que a lo largo de esta vida, todos pondremos en duda nuestra fe debido a las diversas preocupaciones que tenemos con respecto a la Iglesia. 

Pero si nos aferramos a la barra de hierro, también conocida como el Libro de Mormón, entonces podemos resistir cualquier pregunta, cualquier tentación, cualquier problema porque entenderemos que, en última instancia, nuestras preguntas son secundarias al testimonio de la veracidad de ese libro.

Es sólo cuando nos soltamos de la barra, u olvidamos el hecho de que la validez y la veracidad de la Iglesia están directamente vinculadas al Libro de Mormón, que deambulamos y nos alejamos del camino.

Siempre habrán preguntas, pero la validez de la Iglesia, su veracidad, se reduce a una pregunta y una sola pregunta: ¿Es verdadero el Libro de Mormón?

Este artículo fue escrito originalmente por Lds Living Staff y fue publicado originalmente por thirdhour.org bajo el título “The Only Question That Really Matters in the Church