Existen cerca de 16 millones de mormones en la tierra en este momento. Espera. Tacha eso. Existen cerca de 16 millones de miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en la tierra en este momento. Está bien, eso es correcto.

Un día desperté y descubrí que ya no era mormona. Han pasado más 6 meses, pero todavía me equivoco de vez en cuando. He sido mormona durante el tiempo que tomó construir el Templo de Salt Lake, durante la misma cantidad de tiempo que Moisés y sus discípulos caminaron por el desierto, básicamente durante toda mi vida. ¡40 años es mucho tiempo!

Fue difícil descubrir que ya no era mormona. Aunque sabía que solo era un apodo, puede ser difícil dejarlo ir. Al mismo tiempo, seré la primera en admitir que la vida es menos confusa cuando llamamos a las personas por su nombre correcto. Cuando estoy en público con mi hija, con frecuencia me preguntan: “¿Acabas de llamar “limón” a tu hija?” Sí, soy de esas personas que de alguna manera comenzaron a llamar a sus hijos por un nombre que tiene una pequeña conexión con su verdadero nombre. ¡A ella le encanta!

Para ser sincera, no soy de esas personas que llaman a su hija “hermana” o a su hijo “hermano” y casi nunca usan el nombre legal de su hijo. Mis hijos saben sus nombres. Los llamo por sus nombres verdaderos la mayor parte del tiempo y todos nuestros amigos y familiares saben los nombres que aparecen en sus partidas de nacimiento. Pero, no puedo decir lo mismo sobre los desconocidos.

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Emmeline B. Wells

Estoy segura de que muchas personas creen que le puse a mi hija el nombre de una fruta. Después de todo, no es inaudito. Gwyneth Paltrow le puso a su hija “Apple” (manzana), así que tal vez solo estaba intentando estar a la moda.

La verdad es que el apodo “Limón” está relacionado con el nombre de mi hija, pero nunca sabrías cómo, a menos que te explicara que limón-lima riman con Emmeline, pero quitamos la segunda parte de la rima, lima. Es lindo y se ajusta a su adorable personalidad, pero no te dice instantáneamente de quién es el nombre que lleva.

Mi hija lleva el nombre de Emmeline B. Wells, la quinta presidenta general de la Sociedad de Socorro. Emmeline B. Wells fue una mujer increíble. Comenzó su último llamamiento a una edad que muchas mujeres no viven para ver, a los 82 años, y sirvió hasta que tuvo 93 años, fue relevada unos meses antes de su fallecimiento. Hasta la fecha, no ha habido una presidenta general de la Sociedad de Socorro tan mayor.

Durante su juventud, Emmeline fue editora en un periódico, activista de los derechos de las mujeres y madre de 5 niñas. Fue maestra, escritora y una voz importante para sus hermanas en el Evangelio durante casi 40 años.

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Le puse a mi hija menor Emmeline porque espero que imite a su tocaya. A pesar de que llame a mi hija por todo tipo de sobrenombres, principalmente la llamo Emmeline. Y, deseo que los demás sepan eso, especialmente los desconocidos.

Si soy sincera conmigo misma, sé acerca del impacto de un nombre. No creo que sea una coincidencia que las personas tiendan a sentirse atraídas por profesiones que reflejan sus nombres. El atleta más rápido del mundo se llama Usain Bolt. Gran parte de las personas que se llaman Dennis o Denise se convierten en dentistas que las personas con otros nombres.

Se llama determinismo nominativo, la teoría de que el poder de un nombre o una etiqueta es tan fuerte que puede forjar el futuro de un niño. Así que, lo entiendo. Entiendo por qué ya no soy “mormona”. Resulta que en realidad nunca fui “mormona” y tú tampoco lo fuiste.

Poco después de que se hizo el anuncio de la corrección de nombre, tuve la oportunidad de probar una nueva respuesta a la pregunta, “¿eres mormona?” Tomé por sorpresa a una enfermera cuando le respondí: “No.  Está muerta. ¿Quieres leer su libro?” ella dijo que no. Pero, ahora sabe el verdadero nombre de nuestra Iglesia. Sabe que pertenezco a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que soy discípula de Cristo y que creo en Él y sigo Sus enseñanzas.

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Creo que eso es muy importante y aunque se siente incómodo dejar nuestros apodos, es hora de que nos conozcan por nuestro verdadero nombre. No somos “mormones”.

Hemos superado ese apodo y nuestro profeta nos ha pedido que utilicemos nuestro nombre real. Existen cerca de 16 millones de miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en la tierra en este momento. Creemos en Cristo. Lo seguimos a Él. Tomamos Su nombre sobre nosotros y debemos asegurarnos de que todos lo sepan.

Este artículo fue escrito originalmente por Rebekah Pitts y fue publicado en ldsliving.com con el título “I’m Not a Mormon Anymore—and Neither Are You”.