“¿Qué es lo que realmente desea recibir tu misionero en los correos electrónicos que les envías? Aquí te traemos algunas ideas”

Puedo verlo ahora. Llegó ese día especial de la semana, y has estado sentado moviendo tus pulgares durante la última hora. Entonces el momento finalmente llega. Corres a tu computadora y actualizas con entusiasmo tu bandeja de entrada. 

¡Ahí! Un correo electrónico de tu misionero! Gritas de emoción y celebras de felicidad por toda la habitación.

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Bien, bien. Tal vez tu reacción no sea tan extrema como esta (aunque estoy seguro de que eso es lo que mi mamá hacía cuando recibió mi primer correo electrónico en casa). 

No debes avergonzarte por el hecho de que te encanta saber de tu misionero. Lo que a veces olvidamos es que a nuestros misioneros también les encanta saber de nosotros. Si bien es cierto, nosotros les escribimos, pero para ser honesto, he recibido algunos correos de casa que parecían más bien ensayos de la universidad que correos electrónicos reales. 

Entonces, ¿qué es lo que realmente desean recibir tus misioneros en los correos electrónicos que les envías?

Imágenes

Humanae Vitae Familias

Conseguir una foto de tu misionero es el mejor regalo del mundo. Examinas cuidadosamente cada detalle y ángulo (en el caso de mi familia, fue para ver si estaba ganando peso… lo que sí sucedió). Sin embargo, a veces olvidamos que nuestros misioneros también quieren examinarnos, mirar cada detalle. 

Las fotos que recibí de mi familia cuando estaba en mi misión valían su peso en oro. Las imprimía y luego mostraba esas fotos a todas las personas que conocía.

Nos vemos todos los días, por lo que los cambios en nuestra apariencia no siempre son evidentes. Pero los misioneros sólo te ven cuando recuerdas enviarle fotos tuyas. Yo le rogaba a mi familia que enviara fotos, incluso si sólo era una foto de ellos descansando en pijamas comiendo guacamole. 

Tómate una selfie y envíaselo, te tomará sólo dos segundos.

Citas inspiradas

misionero

Ahora podrías estar pensando, “¿por qué no enviar mi escritura favorita?” ¡Y sí puedes! Pero recuerda que tu misionero estudia las Escrituras por lo menos una hora todos los días. 

Los misioneros no están limitados a sólo leer las Escrituras. A veces es divertido salir un poco de la rutina. Me encanta enviar citas cortas de Autoridades Generales, o simplemente citas inspiradoras que me parecen divertidas. 

El Internet está lleno de citas alentadoras y frases divertidas. Incluso puedes utilizar las nuestras como un ejemplo. El cielo es el limite.

Historias graciosas

disciplina positiva

Es posible que no hayas pensado que fue divertido cuando te caíste de un columpio y te golpeaste el coxis y te quedaste sin poder caminar durante tres días seguidos, pero confía en mí, esa historia definitivamente traerá una sonrisa al rostro de su misionero. 

¡A los misioneros les encanta reír! Leer sobre cómo necesitaste correr a la tienda de comestibles una vez más después de que te olvidaras de comprar arroz puede que no sea exactamente lo que les agrade. 

Sé enérgico y lleno de emoción con las historias que cuentas. Incluso las situaciones más simples pueden explicarse de maneras divertidas.

Preguntas

servicio

Por preguntas, no me refiero al genérico, “¿Cómo está usted?” O “¿Cómo va la obra?” Me refiero a preguntas específicas que permitirán que los misioneros expliquen lo que están experimentando con mayor detalle. 

Preguntas como esta le mostrarán a tu misionero que has estado prestando atención, en lugar de hacer las mismas cinco preguntas una y otra vez.

“¿Realmente había una iguana en tu apartamento?” 

“¿Puedes finalmente andar en bicicleta sin darle un ataque al corazón a tu compañera?”

“Le pediste a tu investigador que fuera a la Iglesia la semana pasada, ¿pudo asistir?” 

Ánimo

misionero

No dudes en expresar tu amor y aprecio por tu misionero. Diles que estás orgulloso de ellos. Comparte tu testimonio. Anímalos a hacer que cada día valga la pena. No los sermonees, tu amor y apoyo pueden ayudar a tu misionero a superar los días difíciles.

Recuerda que nunca puedes decir “te quiero” lo suficiente, y ¡sé tú mismo! Al final del día, tu misionero quiere saber de ti. No una versión monótona de ti que suena como una persona del siglo XVIII. 

Diviértete escribiendo sus correos electrónicos y no te preocupes demasiado por hacerlos perfectos, siempre habrá una próxima semana.

¿Qué te gusta incluir en los correos electrónicos a tu misionero? ¡Déjanos un comentario!

Este artículo fue escrito originalmente por Brittany Borchert y fue publicado por mormonhub.com bajo el título “How to Not Write a Boring Letter to Your LDS Missionary