Diezmos

Este artículo destacado en ldsliving.com fue escrito en el blog de Greg Trimble y traducido al español por Mariela Viernes.

 

Nos encanta esas historias de miembros que pagan su diezmo y reciben ayuda financiera milagrosa. Pero ¿qué pasa con aquellos miembros que nunca han tenido una experiencia así? ¿Qué pasa con aquellos que son fieles a este mandamiento, pero siempre sufren a fin de mes? ¿Qué pasa con aquellos que aún no tienen un testimonio de este mandamiento?

El siguiente artículo podría transformar la forma en que ves el pago del diezmo:

Si has estado asistiendo a la iglesia desde hace tiempo… seguro que has escuchado a alguien decir una variación de una historia sobre cómo justo después de que pagó sus diezmo, aparecieron quinientos dólares en su bolsillo trasero. En muchas de estas historias similares, la persona que cuenta la historia siente que está siendo recompensada financieramente a causa de su obediencia a la ley del diezmo.

Si no has oído ese tipo de historia, entonces tal vez te has sentado junto a un miembro rico de la Iglesia y has escuchado cómo atribuye su buena fortuna a su diligencia en el pago de un diezmo consistente a lo largo de su vida. Siempre y cuando haya obtenido su riqueza legítimamente, ¿quién podría encontrar alguna falta con personas como esta que atribuyen humildemente sus riquezas al guardar los mandamientos? ¿Por qué no querría Dios bendecir a alguien que voluntaria y amablemente paga un diezmo?

Por algo se repite en las Escrituras una y otra vez ¿verdad?… “Si guardáis mis mandamientos, prosperaréis en la tierra”. [Fuente: Casi cada capítulo en el Libro de Mormón]

Esto me llevó a un par de dilemas:

  1. ¿Qué pasa con el hermano y su familia que ha pagado su diezmo fielmente durante muchos años, pero siempre tiene dificultades económicas en la vida? Ellos han “hecho todo bien”, sin embargo, luchan constantemente … y no tienen casi nada.
  1. ¿Qué hay de las muchas personas que optan por no pagar el diezmo pero parecen ser capaces de hacer enormes cantidades de dinero?

Casi cada vez que escuchamos un discurso en la Iglesia acerca del diezmo, escuchamos citar a alguien la escritura en Malaquías que dice: “y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. (Mal 3: 8-11)

A veces pienso que oímos esa escritura, junto con otras historias, y nos ponemos a pensar: “Bueno … yo pago mi diezmo … ¿por qué esas bendiciones financieras no me pasan a mí también? ¿Dónde están mis bendiciones sobreabundantes? ¿Estoy pagando el diezmo mal?”

El resto de esa escritura en Malaquías dice así: “reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos”.

Aquí vemos dos tipos de bendiciones. La primera y más atractiva bendición es la promesa que las ventanas de los cielos se derramarán sobre nosotros. Y nuestra imaginación carnal, tiende a asociar esta primera bendición con la riqueza temporal sin fin y la seguridad financiera. La segunda bendición es en relación con el “fruto de la tierra” que básicamente nos dice que tendrás comida en la mesa siempre.

En ninguna parte de las escrituras dice que vamos a ser ricos temporalmente porque pagamos nuestro diezmo. Que yo sepa, ningún profeta o apóstol ha garantizado esto. De hecho, a lo largo de la historia bíblica, los profetas que consagraron todo lo que tenían permanecieron pobres debido a su compromiso con el Evangelio.

El Señor le dijo a José Smith: “Porque dedicarás todo tu servicio a Sión; y en esto tendrás fuerza“. José probablemente estaba pensando … ummm ¿qué significa eso? Y en el siguiente versículo, el Señor dice … “Sé paciente en las aflicciones, porque tendrás muchas”.

Y probablemente José pensó “genial…¿qué querrá decir con esto?”

Entonces el Señor es aún más específico: “mas para los trabajos temporales no tendrás fuerza, porque este no es tu llamamiento”, que significa… podrías ser completamente obediente a los mandamientos y aún así seguirás siendo pobre.

No es preciso suponer que la riqueza de alguien vino como resultado de la rectitud excesiva. El individuo más justo y fiel podría tener desafíos financieros toda su vida, mientras que una persona inconsistente podría adquirir riqueza sin mover un dedo.

Así que … independientemente dónde he estado financieramente en mi vida, siempre he visto el pago de mi diezmo un poco diferente. Me veo como un accionista en el reino de Dios. Creo que cualquiera que contribuya a este reino puede ser considerado un accionista. Veo el diezmo como una inversión a corto y largo plazo. A corto plazo porque veo construirse físicamente templos e iglesias en todo el mundo. A largo plazo, porque sé que de acuerdo con Pablo, Dios quiere que seamos “herederos” … herederos y poseedores de todo lo que tiene. Me siento dueño de cada activo que posee la iglesia. Soy parte de ella y es parte de mí. Siento que así quiere Dios que me sienta. Cada vez que entro en un templo, puedo decir honestamente que he hecho una inversión, por pequeña que sea.

No creo que es una blasfemia pensar de esta manera. Tiene sentido para mí. Piénsalo. Dios no necesita que construyamos templos, iglesias, o que incluso paguemos el diezmo. Él podría hacerlo. Si es capaz de hacer la tierra, entonces sería capaz que construir un templo. Entonces, ¿por qué quiere que lo hagamos? ¿Por qué ve a los santos en su pobreza construyendo el templo de Salt Lake durante 40 años cuando pudo haber hecho uno más rápido? ¿Por qué nos pide pagar el diezmo? ¿Por qué nos pide que sirvamos de muchas maneras, cuando él sólo podría hacerlo todo?

Porque estos templos, capillas, estos sacrificios no son en última instancia para él. Son para nosotros. Dios no necesita estas cosas. Nosotros sí. Y él quiere que invirtamos en el proceso de exaltación. Quiere saber si estamos dispuestos a hacer lo que se necesita para llegar a ser como él … y cuando demostramos esto … Él nos devuelve nuestra inversión de una manera que va más allá de nuestra imaginación. “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para aquellos que le aman”. (1 Cor 2: 9)

¿Cómo podemos demostrarle que lo amamos? ¿Cómo alguien demuestra que ama algo? Todo tiene que ver con la inversión. En casi toda circunstancia se me ocurre … una persona invierte lo mejor en las personas y las cosas que más ama.
Cuando miro el diezmo a través de este punto de vista, puedo apreciar la oportunidad que tengo de contribuir e invertir en algo que vale la pena. Muchos pueden verlo simplemente como un acto de obediencia. Y es verdad, es un acto de obediencia. Pero la obediencia junto con la perspectiva y la comprensión es mucho más potente y emocionante.