Cuando era una abejita en las mujeres jóvenes, noté algo interesante en mi listado para el campamento de las mujeres jóvenes, había una nota que decía: no traer cartas. 

Aunque algunos miembros SUD se abstienen de jugar a las cartas o simplemente no las tienen en sus casas por diferentes razones, he notado que una de las razones más intrigantes que los miembros dan es que los profetas nos han dicho que no debemos jugar a las cartas.

Así que, ¿qué han dicho realmente los profetas sobre jugar a las cartas?

Resulta que en el pasado, los profetas han pedido a los miembros que eviten jugar a las cartas, pero no es por mitos urbanos o por contextos modernos.

Antes de los juegos “Uno” o “Fase 10”, las cartas no estaban asociadas con juegos familiares. Las cartas estaban asociadas con juegos de azar, bebidas alcohólicas, y comportamientos ilegales. De hecho, antes de que las cartas llegaran a Europa en la década de 1300, las autoridades prohibieron jugar a las cartas debido al comportamiento antisocial que resultó de ellas, según la página web “the world of playing cards”.

Estos comportamientos prevalecieron especialmente en los años 1800, cuando las cartas estaban asociadas con juegos de azar, tabernas y casinos.

Y desde los comienzos de la iglesia, los líderes y profetas SUD estaban preocupados por los efectos negativos y las connotaciones entorno a las cartas, especialmente desde que la mayoría de esos comportamientos no estaban alineados con la doctrina de la iglesia.

Lo que los profetas han dicho respecto a las cartas

cartas

El Presidente Brigham Young fue el primer profeta que aconsejó abiertamente contra el uso de las cartas, señalando que las cartas y otros juegos de azar deberían ser evitados ya que son la puerta a la destrucción.  (Extractos de Spencer W. Kimball, “Dios no será burlado”, Liahona, Noviembre 1974, págs. 6-9)

El Presidente Joseph F. Smith trató el tema de las cartas en una Conferencia General, enumerando a las cartas como un crimen entre otras cosas como las tabernas y los juegos de azar. (Enseñanzas de la iglesia: Joseph F. Smith, Capítulo 5).

Esta no fue la última vez que él habló sobre jugar a las cartas. De hecho, el Presidente Joseph F. Smith mencionó varias veces que los juegos de cartas estaban asociados con comportamientos que no eran apropiados para los miembros de la iglesia.

“Aunque un simple juego de cartas puede parecer inofensivo, es un hecho de que la repetición inmoderada termina en una obsesión por las tácticas aleatorias, los hábitos en exceso, la pérdida de tiempo valioso y el aburrimiento y estupor de pensamiento.  Existe un grave peligro que se oculta detrás del persistente juego de cartas, que proviene del espíritu del juego, una especulación que despierta el peligroso deseo de obtener algo a cambio de nada. (Extractos de Spencer W. Kimball, “Dios no será burlado”, Liahona, Noviembre 1974, págs. 6-9)

Antes de ser llamado un profeta, el Presidente David O. McKay también mencionó algo respecto al juego de cartas, en su discurso de la Conferencia General de octubre de 1903:

“Aquellos muchachos que se sentaron hace una semana, en la sala trasera de la taberna, jugando cartas durante horas, tomando whisky o cerveza, profanando el nombre de Dios, trajeron a sus almas una enfermedad más letal que la fiebre tifoidea o cualquier otra enfermedad que pueda atacar el cuerpo”.

A lo largo de las siguientes décadas, los profetas continuaron adoptando una posición firme contra las cartas.

El Presidente Herber J. Grant habló en nombre de la iglesia cuando le pidió a los miembros que dejen las cartas solas” en 1926.

El Presidente Joseph Fielding Smith se refirió al juego de las cartas como “un hábito que puede ser severamente condenado” en Doctrinas de Salvación.

Es importante señalar que hasta este punto, los profetas aconsejaron a los miembros evitar jugar a las cartas porque el contexto en el que se usaban estaba asociado con los juegos de azar, las bebidas alcohólicas, comportamientos ilegales o pérdida de tiempo.

A medida que las cartas comenzaron a usarse para juegos más saludables que no implicaban juegos de azar, bebidas alcohólicas, tabernas, casinos, o comportamientos antisociales, las cartas comenzaron a ser aceptadas más ampliamente y las connotaciones que rodeaban las cartas empezaron a cambiar.

En 1943, el Élder John A. Widtsoe dio la siguiente respuesta respecto a las cartas:

“Hay que añadir que la relajación de los deberes diarios es necesaria y deseable para el bienestar humano. Las personas rectas defienden los juegos recreativos sanos. Además, las objeciones respecto al juego de cartas no están dirigidas contra los muchos y diversos juegos de cartas que ha sacado el mercado que no son como las cartas de juego habituales. La mayoría de ellas proporcionan una recreación inocente y saludable, y muchas de ellas son realmente instructivas. Es cierto que a veces se juegan en exceso, pero de hecho, rara vez eso sucede. Esto es cierto incluso cuando hay cartas que se usan en juegos que imitan a los juegos de azar. El juego del mal parece descansar sobre “las cartas” que se nos entregaron desde la antigüedad”.

Sin embargo, los comentarios más recientes de los profetas acerca de jugar a las cartas, fueron dados hace 40 años en 1974 en un discurso de la Conferencia General dado por el Presidente Spencer W. Kimball, llamado “Dios no será burlado”, en el cual se le dijo a los miembros de la iglesia lo siguiente:

“Esperamos que los Santos de los Últimos Días fieles no usen las cartas que se utilizan para jugar juegos de azar, ya sea que se apueste o no”.

Si los miembros de la iglesia tienen cartas o no en sus hogares, ese no es el punto principal del evangelio, pero los profetas y los apostóles nos han advertido contra el uso de las cartas en el pasado.

En 1984 en la revista Nueva Era, un ex presidente de estaca de Idaho, compartió lo siguiente:

“Aunque es mejor evitar los juegos de cartas, desde mi experiencia personal he notado que mi familia ha disfrutado de muchos beneficios de jugar juegos con cartas.  En una época en la que las diversiones son actividades individuales, tales como ver televisión o videojuegos, en nuestra familia nos gusta jugar juegos de mesa juntos. Ha sido unificador y nos ha brindado tiempo valioso en familia. En general, el jugar juntos nos ha brindado muchos momentos deleitables”.

 

 

Este artículo fue escrito originalmente por Katie Lambert y fue publicado en ldsliving.con, con el título: “Playing Cards: What the Prophets Have Actually Said”