Que hacer cuando un cónyuge pierde la fe

¿Qué hacer cuando un cónyuge pierde la fe?

¿Qué se siente estar en el camino del Evangelio con tu cónyuge, asistir a la Iglesia juntos, servir fielmente en sus llamamientos y criar a los hijos con el Evangelio como tu guía, para que al final tu cónyuge anuncie muy abruptamente o después de mucho tiempo que ya no cree más en lo que siempre creía?

En los meses recientes he entrevistado a personas que han estado en ese lugar y de verdad es muy desafiante. Para empezar, muchas veces hay sentimientos de traición y angustia cuando el cónyuge rechazar los convenios del templo y la pérdida del sueño de crear un hogar centrado en el Evangelio juntos. Después hay las realidades diarias de cómo integrar la oración, la asistencia en la Iglesia, la noche de hogar, el estudio de las escrituras y las discusiones del Evangelio en tu hogar y con tu familia.

cuando el esposo pierde la fe

Por Debra Sansing Woods

 

A pesar de los desafíos, muchas personas que han estado en ese lugar y están esforzándose para mantener su matrimonio dicen que hay una manera para seguir adelante. Si tú o alguien que te amas está pasando por un desafío así, aquí tenemos algunas sugerencias para seguir adelante:

Permítete sentir el dolor

Cuando enfrentamos desafíos, a veces nos presionamos para ser fuertes y estoicos. Sin embargo, la angustia está allí y necesita ser asistida o toda la emoción callada, puede llegar a ser una fuerza deprimente, incluso destructiva para nuestras vidas. Con oración busca maneras para sentir el dolor sin ser consumido. Piensa en escribir en tu diario con frecuencia, habla con amigos de confianza o memoriza escrituras que traen consuelo. Permítete las lágrimas y practica más compasión hacia ti cuando te sientas triste.

Ten en cuenta que los sentimientos de aflicción van a reaparecer. Una mujer, cuyo esposo dejó la Iglesia hace muchos años, dijo: “El dolor todavía golpea a veces, cuando se niega a venir a oír discursar a un niño en la reunión sacramental o cuando quiero invitar a los misioneros a cenar pero tengo que negociar con él primero”.

Permítete sentir el dolor cuando viene pero después busca la luz y el poder que apaga tu angustia y permítete pensar en lo bueno de la situación.

Aumenta tu testimonio

Cuando un cónyuge deja su fe no hay lugar para relajarse cuando se trata de alimentar y fortalecer tu propio testimonio. Cuida mucho de tu espiritualidad y hazla una prioridad en tu vida para hacerla más fuerte. ¿Estás leyendo y estudiando tus escrituras diariamente, y no leyéndolas por leer? ¿Estás haciendo tiempo para conectarte con el Señor a través de la oración y meditación? ¿Estas estudiando a los discursos de la conferencia general? Talvez encentraras algunos discursos útiles como por ejemplo, “¿Sigue siendo maravilloso para ustedes?” por el Obispo Gérald Caussé, “Permanezcamos junto al árbol” por el élder Kevin W. Pearson, y “Creo” por el élder Jeffrey R. Holland.

Haz que la asistencia a la Iglesia y al templo sea no negociable. La asistencia al templo muy frecuentemente ha sido una gran ayuda para las personas con quienes he hablado. “Asistir al templo con regularidad hace una gran diferencia para mí”, Marie la madre de una familia grande dijo, “Me ha dado un mayor sentido de paz y fortaleza”. Algunos dicen que puede ser doloroso asistir al templo por la primera vez sin tu esposo o esposa pero las bendiciones serán muchas si eres persistente. Cuida tu propio testimonio y crecimiento espiritual y encontrarás mucha fuerza y guía del Espíritu que puede hacer una diferencia poderosa a medida que sigues hacia adelante.

No te sientas culpable por sus decisiones

A veces cuando un cónyuge deja de creer, el otro cónyuge siente que de alguna manera es su culpa. Quizás ellos no hacían las noches de hogar con la frecuencia que debían hacerla, u olvidaron estudiar las escrituras o tener la oración familiar cada día. Si te encuentras contando todas las formas en que pudiste haber contribuido a que dejara la fe, detente. Perdónate a ti mismo, busca el perdón del Señor y sigue adelante. Necesitas toda la energía y enfoque para seguir adelante. Permite que tu cónyuge siga por su camino mientras tu sigues con el tuyo. Tú no eres un fracaso porque tu cónyuge ha dejado la Iglesia. Tú todavía eres alguien que es parte de una familia en progreso.

Comunícate con tu cónyuge con claridad

Habla con tu cónyuge directamente y con amor sobre la situación. Habla de cómo vas a seguir adelante. Decide en lo que estás dispuesto a negociar, como la asistencia a algunas actividades de la Iglesia, cenas de barrio y en las cosas que no negociarás, como la asistencia a la iglesia en el día de reposo. Con oración, averigua qué puedes discutir del Evangelio con ellos y qué tanta privacidad tendrás en tu culto. Una hermana dijo que cualquier tema de religión puede convertirse en algo negativo, entonces ella no habla con su esposo sobre eso ahora, “Hay un montón de cosas de las que no podemos hablar más y aún así eso me pone triste, por ahora, sé que es lo correcto para nuestro matrimonio”.

Con relación a los niños, es muy importante comunicarse como pareja acerca de cómo van a manejar las diferencias religiosas con ellos. Los cónyuges que son creyente con los que hablé, aprecian que sus cónyuges respeten la elección que hicieron en el matrimonio, de criar a sus hijos en la Iglesia. Muchos cónyuges no creyentes respetan mantener la decisión, pero otros no. Algunos hermanos y hermanas tienen que soportar un cónyuge quien antes practicaba la fe y ahora habla de forma negativa de la Iglesia con los niños. Generalmente los padres en esas circunstancias procuran contrarrestar el impacto negativo, hablando mucho con sus hijos y comunicándose con ellos sobre sus preguntas o las preocupaciones que tienen.

Pide Ayuda

A pesar que a veces funciona enfrentar nuestro camino de problemas por nuestra propia cuenta, cuando un cónyuge deja la Iglesia, hacerlo por nuestra cuenta puede aislarnos. Pero no tienes que hacerlo solo. Por su puesto que nuestro Padres Celestial está allí para nosotros pero hay muchas personas alrededor de nosotros que nos puede ayudar también. Una hermana dijo que una cosa que le ayudó mucho fue permitir que su familia, amigos, y miembros de la Iglesia supieran lo que estaba pasando en su familia. Su esposo la apoyó mucho cuando ella le dijo a los demás que su familia necesitaba de su apoyo y oraciones. Ella habló específicamente con los maestros de la primaria de sus hijos, los líderes de los jóvenes y los maestros de seminario, contándoles las decisiones de su esposo y pidiéndoles que tengan en mente a sus hijos. “Las personas han sido muy amables, compasivos y llenos de amor al responderme”, ella contó, “estoy profundamente agradecida por el apoyo que hemos experimentado a través de nuestros amigos y familiares”.

Busca misericordia

Cuando un cónyuge deja la Iglesia puede ser muy fácil enfocarse en todo lo malo que está pasando, asistiendo a la Iglesia solo, no sacerdocio en la casa, etcétera. Pero todavía puede haber mucho que agradecer. Una hermana de Europa dijo que estaba especialmente agradecida por cómo el Señor había puesto personas en su camino que compartieron el consejo y la quía que ella necesitaba. Una hermana de Arizona expresó su gratitud con los hermanos de su barrio, por las bendiciones que les dieron a sus hijos. Paul, un hermano del centro de los Estados Unidos expresó a su gratitud también por los llamamientos que ha tenido durante años y cómo han ayudado a fortalecerlo espiritualmente. “Lo bueno de tener un llamamiento para enseñar”, dijo Paul, “es que tú no puedes relajarte en tu propio estudio, incluso si quisieras”. Y aunque ninguno de estas personas tiene algo que quiere desesperadamente, (un cónyuge que viva el Evangelio) junto con ellos, se encuentra un gran consuelo en el reconocimiento de las demás bendiciones en sus vida, al igual que sus llamamientos y las familias de sus capillas.

Con oración busca consejo

Si sientes los consejos pueden ser beneficiales, prosigue con oración y cuidado. El consejo de un obispo puede ayudar mucho y dar consuelo. Una hermana dijo que el consejo de su obispo marcó toda la diferencia cuando él le aconsejó enfocarse menos en el problema de las decisiones de su esposo y más en lo que ella podía hacer espiritualmente: “Hacer caso a su consejo me ha ayudado sentir más esperanza por mi situación y menos desesperada”.

Una terapeuta profesional también puede ayudar mucho con el proceso del dolor y el mejoramiento de comunicación entre pareja. Cuando busques consejo profesional, averigua antes sobre los terapeutas potenciales. Un terapeuta pueda que se presente como imparcial pero a veces averiguar la biografía o las redes sociales en internet puedes darnos una perspectiva que talvez choque mucho con la tuya. Cuando conozcas al terapeuta por la primera vez, explícale tu situación y haz preguntas para ver si ellos se llevan bien contigo. Con la ayuda correcta, puedes ganar poderosas maneras para conquistar los desafíos en el futuro.

Aprecia las cualidades positivas

Aunque tus circunstancias puedan tentarte a enfocarte en las cualidades negativas de tu cónyuge, dale tiempo a tus circunstancias y a tu matrimonio recordando en buscar lo bueno. Tal vez sean muy trabajadores y un buenos proveedores. Tal vez sean creativos, ingeniosos, ahorrativos, o los tres. O tal vez saben cómo ayudar a otros a despejarse y divertirse.

Cualquiera que sea el caso, hazle saber lo mucho que aprecias sus cualidades maravillosas y cómo esas cualidades te bendicen a ti y a otros. Considera dejar una nota en su almohada o en el espejo del baño, de algo que le hará sonreír cuando lo vea. Si tienes hijos, asegúrate de que ellos sepan lo que te gusta de tu cónyuge. Independientemente de la condición de miembro de tu cónyuge, tus hijos prosperarán al escuchar lo que tú aprecias sobre su papá o mamá.

Enfócate en las cosas que tienen en común

Si bien ya no tienen algunas de las cosas más importantes en común, mucho bien puede venir de centrarse en lo que todavía se puede compartir, tales como el amor por sus hijos o el deseo de hacer una contribución positiva en el mundo. Una hermana dijo que aunque su esposo ya no se reúne a la familia para estudiar el Libro de Mormón, él se reunirá para estudiar el Nuevo Testamento. Otra hermana explica que ella y su esposo comparten una pasión por las montañas, por lo que les encanta pasar tiempo manejando por ellas. Si tú haces una lista de todas las cosas que todavía pueden compartir y hacer juntos y empiezan a hacerlas, harás muchos recuerdos positivos que los bendecirán a los dos.

Deja que tu vida sea tu testimonio

En algunos matrimonios cuando un cónyuge deja la Iglesia, el otro cónyuge creyente puede seguir compartiendo abiertamente su testimonio y creencias. Pero en otros, tal intercambio ya no es posible. Sea cual sea tu situación, el testimonio más poderoso que puedes compartir es a través de tus acciones, o al vivir lo que tú crees. En tu día a día, trata de hablar con amabilidad, ejercer la compasión con tu cónyuge e hijos, y continuar sirviendo a otras personas en tu hogar, la iglesia y la comunidad. En tu esfuerzo por hacer esto, no sientas que tienes que ser perfecto para dar un buen ejemplo. Después de todo, uno de los principios más importantes del Evangelio es el arrepentimiento. Todos cometemos errores. Permítete los tuyos. El Señor es consciente de tus esfuerzos. Él los llevará y multiplicará por tu bien y por el bien de tus seres queridos, incluyendo a tu cónyuge.

Acepta las lecciones y el crecimiento

Mientras que algunos de nosotros exclamamos: “Que vengan los desafíos, ¡estoy listo para las lecciones y el crecimiento!” podemos ganar mucho más si aceptamos las lecciones y el crecimiento cuando los desafíos son inevitables. Mientras hablaba con personas que pasan por eso, ellas compartían que algunos de los beneficios que han notado a través de sus desafíos son: aumentaron la paciencia hacia su cónyuge y otros, tienen más compasión y ternura por aquellos que están luchando, saben que hay gozo incluso, a pesar de las pruebas, y tienen mayor conciencia de que no puedes tomar tu testimonio por sentado. Rachel, madre de tres hijos, dice que un video de una entrevista que vio con la esposa del presidente James E. Faust, hace algunos años, le ha ayudado a aceptar las lecciones y oportunidades del crecimiento. Cuando su hija le pregunta por qué siempre trabajó muy duro, la hermana Faust responde: “Yo voy a ir al cielo por las obras de tu padre”. “Eso siempre se quedó conmigo”, dijo Rachel, “y ahora es particularmente apropiado” Al aceptar los dones que provienen de los tiempos difíciles, tienes la mejor oportunidad de tener acceso a la luz y el poder que necesitas para continuar hacia delante.

Equilibra la realidad con esperanza

Muchos de los que han experimentado la pérdida de la fe de un cónyuge dicen que ellos nunca hubieran imaginado que su cónyuge dejara la Iglesia y que ha sido una de las pruebas más difíciles que podían imaginar. Algunos hablan de lo fácil que puede ser sucumbirse al dolor abrumador y a la desesperación y lo difícil que a veces es pensar en el futuro, dado que ya no incluye un concepto compartido del matrimonio eterno y la progresión.

En su angustia, hablan de sentimientos de desesperanza, al pensar asistir a la iglesia y al templo solos, junto con los próximos años de lucha por criar a sus hijos en el Evangelio cuando su cónyuge no quiere saber nada de este. Sin embargo, estas mismas personas tratan de equilibrar, las a veces duras, realidades con esperanza.

Una hermana dijo: “Esto no ha terminado hasta que se acaba. Dios puede hacer milagros maravillosos”.Y mientras ella quiere estos milagros, ella no pasa todos los días esperando que su esposo vuelva. “Tal vez la mayor esperanza en tales circunstancias”, sugiere, “es la esperanza de que el Señor de alguna manera va hacer las cosas estén bien”. Uno de los mejores regalos que puedes darte a ti mismo es estar abierto a las posibilidades en esta vida y para la siguiente.

Escoge el amor

Amargura y otros sentimientos negativos pueden asentar rápidamente cuando un cónyuge abandona la fe. Sin embargo, hay una más potente opción para elegir amarlos consciente y activamente. Una hermana dijo que cuando ella se dejó el impulso de juzgar, ella se sentía libre para amar más plenamente. Reflexionar sobre la pregunta “¿Cómo el Salvador ve o se siente acerca de mi cónyuge? ¿Qué querrá que haga con él o ella hoy?” No te irá mal con las respuestas que recibas.

Y aunque el amor de corazón no viene fácilmente, considera este poderoso consejo del libro de Mormón: “Por esto, mis amados hermanos míos, pedid al Padre con toda la energía de vuestros corazones, que seáis llenos de este amor que él ha otorgado a todos los que son discípulos verdaderos de su Hijo Jesucristo “(Moroni 7:48). ¿Qué puede hacer para amar a tu cónyuge con más plenitud? ¿Qué tal perdonarlos? El perdón y el aumento de amor no vienen tan fácil, sin embargo, con serio esfuerzo, oración, vendrán. Y cuando ese amor y perdón vengan, aligerará tu carga enormemente a medida que continúes navegando en tu matrimonio y la fe.

Debra Sansing Woods is the author of Mothering with Spiritual Power: Book of Mormon Inspirations for Raising a Righteous Family, 

 

 

 

 

 

 

| Fortaleciendo a las Familias
Publicado por: Chelsea West
Es de Alpine Utah y estudia traducción española en Brigham Young University. Ella es practicante en More Good Foundation y sirvió una misión en Asunción, Paraguay.
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