Duelo (sustantivo) Dolor profundo, especialmente el causado por la muerte de alguien.

El duelo es un sentimiento poderoso. Puede derribarnos y hacernos sentir que nos estamos sofocando. Sin embargo, con el tiempo, descubrí que también puede impulsarnos. 

Si bien, por un tiempo, el dolor que conlleva el duelo puede traer depresión y desesperación, descubrí que al final, nos hace mejores.

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El presidente Thomas S. Monson dijo:

“Sabemos que habrá ocasiones en que sentiremos un pesar desgarrador, que sufriremos y que seremos probados al máximo; no obstante, esas dificultades nos permiten cambiar para mejorar, reconstruir nuestra vida a la manera en que nuestro Padre Celestial nos enseña y llegar a ser diferentes de lo que éramos; mejor de lo que éramos, más comprensivos, más compasivos, con testimonios más fuertes de los que antes teníamos.”

Quería aprender más sobre el poder del duelo. ¿Cómo puede moldear nuestros testimonios? ¿Cómo puede acercarnos a Dios? Decidí entrevistar a algunas mujeres increíbles en mi vida y escuchar sus pensamientos sobre el tema.

¿Cuál fue tu testimonio?

La mayoría de las personas que entrevisté dijeron que antes de perder a su ser querido, tenían un testimonio muy simple. Mi prima lo llamó un tipo de testimonio “inocente”.

Antes de la experiencia que le cambió la vida al perder a un ser querido, muchas de ellas nunca tuvieron una razón para dudar del Evangelio.

Una amiga mía, cercana a mi familia, siempre supo que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la Iglesia restaurada de Cristo. “No hay otro lugar donde preferiría estar”, dijo.

La mayoría de las entrevistadas dijeron que sabían que el Salvador los amaba, pero que nunca tuvieron que apoyarse en Su expiación hasta después de enfrentarse al dolor del duelo.

¿Cómo está tu testimonio ahora?

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Mi cuñada me dijo que después de perder a su madre, se sintió muy motivada a fortalecer su testimonio. No sucedió rápidamente. Ella sabía que para sentir la paz que anhelaba, tenía que esforzarse para obtenerla. ¡Creo que es una perspectiva increíble de ver las cosas!

Mi presidente de misión me dijo que hay dos formas de reaccionar ante un desafío. Puedes volverte hacia Dios o alejarte de Él. Afortunadamente, las personas con las que hablé eligieron volverse hacia nuestro Padre Celestial. Las impulsó a convertirse en las personas que son hoy.

Me gustó la forma en que lo dijo mi prima. Ella dijo que no tenía idea de cuánto estaba cambiando y creciendo en medio de sus desafíos. No fue hasta años después que miró hacia atrás que se dio cuenta de que era una mejor persona. 

Cuando nos enfrentamos al dolor que viene del duelo, puede ser casi imposible enfocarnos en lo positivo. Aprecié su consejo de ser pacientes y saber que hay una luz al final del túnel.

¿El dolor algún día se irá?

Todas las mujeres con las que hablé dijeron que la ira y la tristeza aún está presente. No lidian con ello a diario, pero el dolor nunca desaparece. Por el contrario, se vuelven mejor al lidiar sus emociones y utilizan ese dolor para ayudar a los demás.

“Satanás se esfuerza mucho por recordarme todo lo que he perdido”, dijo mi amiga. 

Si estás pasando por la etapa de duelo, recuerda que los sentimientos de negatividad no provienen de Dios. Satanás hará todo lo posible para derribarte, pero tienes al Salvador de tu lado. 

Esta misma amiga me dijo que usa su dolor para motivarse. Se esforzará por vivir de una manera que le permita poder estar con su ser querido para siempre.

¿Cómo encuentras alegría y paz en medio del dolor?

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Recibí muchas respuestas diferentes a esta pregunta. Algunas dijeron que la oración era la mejor manera de encontrar paz en medio del lamento.

Otras dijeron que fue el compartir y hablar con alguien que entiende su problema lo que las ayudó. Una dijo escribir un diario y otra persona mencionó la meditación. No creo que haya una respuesta única para esta pregunta.

Algo constante que observé en mis entrevistas fue la importancia del servicio. Cuando estás abrumado por el dolor, es importante permitir que otros te presten servicio. Acepta ayuda y permítete sentirte débil. 

Cuando estés listo, encuentra formas de cambiar tu perspectiva. Nuestros desafíos internos pueden sanarse si seguimos el ejemplo de Cristo y amamos a nuestro prójimo.

Jesús lloró

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Juan 11:35 dice: “lloró Jesús”. Mi prima me dijo que esta escritura “encierra todo el propósito de nuestro tiempo en la tierra”. Vinimos aquí para enfrentar pruebas, sentir pesar y tener la capacidad de llorar con los demás.

Ella dijo: “¡Jesús, lloró! Él no dijo: “Voy a resucitarlo, tranquilícense”, o “Todo esto es parte de mi plan, solo tienen que tener fe”. Él sintió su pena. El mundo, especialmente hoy en día, podría compartir más de eso”.

Está bien llorar por los que hemos perdido. Se nos alienta a llorar con las personas que sabemos que están de duelo. Jesucristo dio el ejemplo perfecto y nos enseñó que el duelo es algo normal. ¿No es eso hermoso?

Pensamientos finales

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Le envió mi aprecio a cualquiera que pueda pasando por este sufrimiento. Sé que el plan del Padre Celestial para nosotros nos permitirá estar con nuestros seres queridos por la eternidad.

Jesucristo sabe exactamente cómo te sientes y, gracias a Él, nunca tendremos que estar solos.

Me sentí tan fortalecida después de entrevistar a estas increíbles mujeres. Aprendí que el dolor es complicado, impredecible y enriquecedor. El dolor nos enseña que la vida es preciosa y sagrada.

Experimentar la pérdida de un ser querido nos ayuda a acercarnos a nuestro Salvador y nos permite confiar en Su sacrificio expiatorio. El dolor trae poder.

Este artículo fue escrito originalmente por Brooklyn Gittins y fue publicado originalmente por thirdhour.org bajo el título “Grief: Messy, Unpredictable, and Empowering