Soluciones para la depresión espiritual

pensamiento crítico y la fe

Últimamente, he estado en una depresión espiritual. Día tras día, no me han llegado sentimientos espirituales. Algunas de mis últimas visitas al templo han sido agradables, pero no más. Cuando leo las escrituras, ningún consuelo espiritual produce lágrimas de alegría.

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¿Qué puedo hacer con este tiempo de “desierto estéril espiritual”? Las ideas anteriores ofrecen posibles respuestas. Mis sentimientos son inconstantes y pueden cambiar con el clima, mi nivel de bienestar físico y los altibajos de la vida cotidiana. Ciertos días, podría sentir que mis esfuerzos espirituales son infructuosos o que el Señor simplemente, no me está escuchando, pero los sentimientos no son hechos. Sí, el Espíritu Santo frecuentemente se comunica a través de mis sentimientos. Pero, ¡también lo puede hacer el adversario! Darle credibilidad a la voz del adversario, podría provocar sentimientos de desánimo, baja autoestima, rencor o depresión.

A pesar de todo, siempre tengo presente que la fe en Cristo es más una decisión que un sentimiento y que la fe es la única decisión que tiene sentido. Algunos días, tomo decisiones a favor de la fe porque simplemente no puedo soportar la miseria como alternativa. Independientemente de mi motivación, estoy aprendiendo que puedo decidir a favor de la fe en Cristo sin importar cómo me sienta. Si bien mis sentimientos podrían verse bastante afectados por enfermedad, fatiga y pensamientos negativos, eso no sucederá con mi brújula personal. SÉ que Jesús es el Cristo incluso cuando no lo SIENTA, y lo SÉ porque tengo el testimonio de innumerables personas, una gran cantidad de testimonios espirituales que he recibido por mí misma, y toda una vida de pruebas al intentar experimentar la palabra (véase Alma 32). Este último es un ejemplo del tipo de acción que surge de la decisión de sembrar las semillas de las cuales pueda crecer una fe firme en Cristo. La fe es una palabra de acción, no solo un sentimiento. Además, una acción justa es esencial incluso cuando no sienta ganas de llevarla a cabo. Tomar una decisión y actuar con fe a menudo produce el sentimiento que estamos buscando.

HACER debe venir antes de SABER

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Recuerdo a un personaje de la serie de Gerald Lund “La Obra y La Gloria” llamado Will, que durante meses luchó por obtener su propio testimonio de la veracidad de la iglesia y el Libro de Mormón, pero no sintió nada. Finalmente, un día se topó con una escritura que contenía las palabras: “El que quiera hacer la voluntad de él conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mí mismo” (Juan 7: 17). Will reflexionó sobre la secuencia de las palabras: “Haz… y entonces, sabrás…” Al final, reconoció que deseaba SABER antes de esforzarse para HACERLO. Sin embargo, frecuentemente, al HACER viene el SABER. Cuando Will decidió ser obediente, continuar y HACER, el sentimiento de un testimonio seguro surgió poco después.

Al seguir el ejemplo de Alma de HACER una prueba con la palabra siempre es la mejor manera de saber si la palabra es verdadera. Tengo que plantar la semilla de fe en Cristo. Después, nutrirla antes de que la semilla se hinche y crezca. Debo decidir y luego, hacer el esfuerzo de sembrar la semilla. De otro modo, mi tierra es estéril y no pasa nada.

A veces, el hacer es simplemente afirmar en el momento en que mi mente me dice que es verdad y actuar al respecto, independientemente de mis sentimientos actuales o la falta de los mismos. Puedo actuar (hacer mi parte) sabiendo que el Señor siempre hará su parte. Por ejemplo, cuando decido dar testimonio de la veracidad del evangelio, en el momento en que llevo a cabo esa acción, el Espíritu Santo aumenta mis sentimientos de testimonio y me fortalezco.

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Corrie Ten Boom aprendió este principio de una manera conmovedora. Ella y su familia danesa fueron recluidas en un campo de concentración Nazi por ayudar a los judíos. Más adelante, Carrie se convirtió en una predicadora itinerante. Después de una reunión, donde habló sobre el poder del perdón por medio de Cristo, un antiguo guardia que trato cruelmente a ella y a su hermana, se le acercó, extendió su mano y dijo:

“Sé que Dios me ha perdonado por las cosas crueles que hice en ese campo, pero también me gustaría escucharlo de tus labios. Fraulein, ¿me perdonarás?” Corrie sabía que debía perdonarlo, pero dijo, “Todavía me quedé allí con la frialdad apretando mi corazón. Pero, el perdón no es una emoción, el perdón es un acto de voluntad, y la voluntad puede funcionar sin importar la temperatura del corazón. “¡Jesús, ayúdame!” oré en silencio. “Puedo hacer el esfuerzo. Puedo hacerlo. Tú provees el sentimiento.” Y, así, rígida y mecánicamente, le di la mano. Mientras lo hacía, algo increíble sucedió. La corriente comenzó en mi hombro, parecía inundar todo mi ser, produciendo lágrimas en mis ojos. “Te perdono, hermano,” lloré. “Con todo mi corazón.” Durante un largo momento, nos dimos la mano. Nunca había conocido el amor de Dios tan intensamente como lo hice entonces.” (Clippings from My Notebook, p. 92)

La fe, como el perdón, no es simplemente una emoción, sino que a menudo nos exige la decisión de actuar antes de que fluyan las bendiciones.

Decidir a favor de la fe

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En diversos entornos del evangelio, decidimos esforzarnos para la acción. Luego, Dios provee el poder y los sentimientos positivos. “La fe sin obras es muerta” (Santiago 2:20). La fe en Cristo verdaderamente precede el milagro y por eso, la fe debe ser frecuentemente evidenciada por las decisiones que preceden a los sentimientos maravillosos. Puedo escoger la fe. Puedo decidir conscientemente a favor de la fe independientemente de mis sentimientos o las circunstancias. Si sigo esa decisión con acciones fieles, inevitablemente surgirá el sentimiento de fe, tarde o temprano.

Ser paciente con el proceso

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Así que hoy decido actuar positivamente y escoger la fe, aunque no siento nada espiritual en este momento. Confío en que la dulce seguridad que sentí en el pasado finalmente vuelva a aparecer.

Reconozco que puede que no suceda pronto. Leí sobre “la noche oscura del alma” de la Madre Teresa que duró años. En una carta a su líder espiritual escribe: “Cuanto más lo quiero, menos me quieren. Deseo amarlo como Él no ha sido amado, y todavía existe esa separación, ese terrible vacío, ese sentimiento de ausencia de Dios.” (The Love that Made Mother Teresa de David Scott). Lo que más me impresionó de su historia fue que a pesar de que se sintió abandonada por Dios, continuó actuando según la guía que Dios le había dado previamente. A pesar de todo, nunca vaciló ni se rindió. Al vivir un pequeño acto de amor a la vez a pesar de su propio sufrimiento espiritual, dio un hermoso ejemplo para todos nosotros.

Sin saberlo, estaba siguiendo el consejo de un profeta de Dios. El Presidente Ezra Taft Benson, en su discurso “Do Not Despair” (No se desesperen) enumeró doce maneras de vencer los designios de desesperación, desaliento, depresión y desanimo del diablo. Según lo último, resistencia, dijo: “Existen ocasiones en las que sencillamente se debe soportar en rectitud y perseverar hasta que nos deje el espíritu deprimente del diablo … El seguir adelante en los esfuerzos nobles, incluso cuando nos rodeen las nubes de la depresión, hará que con el tiempo salgamos victoriosos a la luz del sol.” (Ensign, 02 de octubre de 1986).

Conclusión

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Entonces, ¿Qué soluciones encontré para la depresión espiritual? Recordar que los sentimientos no son hechos y que puedo continuar HACIENDO lo que creo incluso cuando no lo SIENTA. Puedo decidir a favor de la fe y ser paciente durante el proceso. Puedo revisar las doce sugerencias del Presidente Benson: arrepentimiento, oración, servicio, obras, salud, lectura, bendiciones, ayuno, amigos, música, resistencia y metas. Puedo decidir trabajar en algunas de estas y recordar que todos son peldaños importantes que me pueden ayudar a salir de la depresión espiritual.

Si bien, ahora, no siento mucha seguridad o luz del sol, afirmo que el testimonio en mi cabeza también tiene valor. Decido soportar. Todos tenemos el libre albedrío de decidir seguir adelante y confiar en Dios pase lo que pase. Después de todo, podemos apoyarnos en los testimonios de personas honorables y confiables. Además, podemos recordar nuestras propias experiencias, del pasado, para fomentar la fe. Podemos decidir diariamente seguir creyendo, seguir teniendo fe en Cristo, seguir sembrando las semillas y nutrirlas y experimentar con la palabra. Simplemente escribiéndolo, simplemente diciéndolo es una acción de fe y me siento mejor por dentro. Las nuevas semillas de fe ya se están hinchando y creciendo. Ya tengo pruebas de lo que no puedo ver. Podemos decidir seguir adelante con los esfuerzos incluso cuando las nubes oculten la luz del sol porque sabemos con certeza que el sol todavía está ahí y que finalmente, ¡brillará nuevamente sobre nosotros!

 Artículo originalmente escrito por Darla Isackson y publicado en ldsmag.com con el título “Solutions for Spiritual Slumps.”

| Para meditar
Publicado por: Nicole Córdova Loayza
Traductora de español, inglés y portugués. Me encantan los idiomas y conocer sobre diferentes culturas. También me gusta el arte y amo la naturaleza.
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