“El Internet es una fuente única de información y opiniones: extensa y sin garantías. A veces me he encontrado atrapado en el laberinto de información en internet hasta el punto que golpea un poco mi testimonio.”

Élder Kevin W. Pearson

Hace años, con el fin de encontrar temas sobre los cuales pudiera escribir, creé una alerta de Google para noticias relacionadas de la Iglesia. Desde que recibo una dosis diaria de la cobertura mediática de la Iglesia, parte de ella es positiva (“muy poco” es probablemente más preciso) y el resto es una cantidad descontrolada de artículos quejándose de la política, la doctrina, el liderazgo, los supuestos escándalos y la cultura de la Iglesia. 

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Al leer detenidamente los titulares o profundizar en artículos que pensé que podrían dar lugar a una discusión, he llegado a comprender por qué algunas personas enfrentan desafíos con su testimonio como resultado del tiempo prolongado en Internet. A veces me he encontrado atrapado en el laberinto de información en internet hasta el punto que golpea un poco mi testimonio.

3 peligros en internet

El Internet es una fuente única de información y opiniones: extensa y sin garantías. Es un foro notablemente democrático, al que los pensadores académicos, personas comunes y corrientes y los críticos de todos los días tienen la misma oportunidad de contribuir. Como tal, puede afectar a la opinión pública en varios temas, no sólo en cuestiones de fe. Pero cuando se trata de la Iglesia, se presentan algunos desafíos muy reales.

1. Puede amplificar problemas menores y magnificar inconformidades

mujer

En años pasados, si alguien estaba enojado con su obispo, era algo que se trataba a nivel local con poca atención o audiencia. Pero cuando ese problema se convierte en un blog, se transforma en “el obispo Lopez me llamó chismoso” a “los obispos mormones son personas que insultan”. 

Una queja, aun si fuera verdadera e incluso seria, se amplía y generaliza en una acusación general para con todos los líderes de la iglesia. Comenzamos a creer que esas excepciones son lo regular, porque esas excepciones lo son porque todos hablan de ello.

2. ‘Corrobora’ las teorías conspirativas

Érase una vez que cuando el tío Juan tenía una loca teoría conspirativa, lo único que hacía er murmurar en voz baja o tal vez imprimir panfletos que la gente luego botaría. Ahora que el tío Juan tiene Facebook, tiene una audiencia ilimitada para sus puntos de vista, y las posibilidades de que encuentre una persona similar aumentan sustancialmente.

Una vez que se crea la percepción de que muchas personas están hablando de algo, ese tema, ya sea una acusación o una teoría conspirativa, se viste con cierto grado de legitimidad, bajo la falsa filosofía que en donde hay humo, hay fuego. Lo siguiente que sabes es que mucha gente cree que los Santos de los Últimos Días están sacrificando pollos vivos en el templo. 

El Internet es el Gran Habilitador cuando se trata de historias increíbles.

3. Multiplica la desinformación

flechas direcciones

Casi sin falta, si tomo un libro de historia que habla sobre la Iglesia, encontraré al menos un error evidente. Por lo general, más. Estos están en publicaciones académicas que supuestamente se someten a una rigurosa edición y verificación de hechos.

Imagínate, entonces, la confiabilidad de la información en Internet, donde los hechos pueden hacerse de la nada, las citas falsas pueden ser atribuidas a cualquiera y los lectores llegan al agotamiento mental al final de un meme de 10 palabras. 

La verificación de los hechos es mucho más difícil que aceptar declaraciones por su valor aparente, y el resultado puede ser que las personas sientan inseguridad de su testimonio debido a una información incorrecta o incompleta.

4. Saca a nuestros miembros excéntricos de su escondite

hombre

Sabemos que los tenemos. Hay un par de ellos en cada barrio: las personas que levantan la mano en la Escuela Dominical y todos los demás escanean la sala de inmediato para ver si hay algún investigador presente que esté a punto de quedar traumado para siempre.

Los buenos maestros logran desarrollar un punto ciego para estas personas, pero no hay forma de detenerlos en Internet. Ellos van a las redes para publicar sobre la oposición de la Iglesia ante el control de la natalidad, la prohibición de la sopa en la Palabra de Sabiduría, o su experiencia reveladora más reciente en la que vieron a su familiar fallecido heredar un trono en el reino celestial.

El Internet no hace ninguna distinción entre las opiniones radicales (o locura absoluta) y las creencias principales. Los buscadores logran extraer opiniones extremas e inconsistentes de los agujeros oscuros en los que deberían estar propiamente enterrados.

5. Reduce la civilidad de la conversación

Es axiomático (en toda mi experiencia personal) que cuanto más distante es la conversación, menos probable es que se observen las etiquetas sociales. Dicho de manera simple, lo que susurraríamos en presencia de una persona lo gritamos alegremente por Internet.

Nos metemos en discusiones con completos extraños. Nos metemos en diatribas. Trazamos límites y desafiamos a cualquiera que pase por encima de ellos. Escuchamos a las personas que están de acuerdo con nosotros y castigamos a quienes no lo hacen con nombres feos y severas advertencias. Disparamos primero y raras veces hacemos preguntas.

Por lo que he visto en Internet, muchos de nosotros en la Iglesia nos comportamos mal en los foros en línea, a menudo reforzando los prejuicios existentes contra nosotros. Algunos de nosotros simplemente no llevamos bien con otros.

El uso correcto del Internet puede ser una gran herramienta para adquirir información y expandir nuestras mentes. Pero eso requiere más esfuerzo del que muchos de nosotros estamos dispuestos a invertir en el proceso. Debido a eso, sólo obtenemos una comprensión superficial de los problemas que pueden afectar nuestra fe, y podemos encontrarnos en una crisis de fe creada por nuestra propia pereza.

Necesitamos poner más esfuerzo en aprender por estudio y fe, en lugar de por memes virales o fuentes cuestionables. Nuestros testimonios dependen de ello.

Este artículo fue escrito originalmente por Rob Ghio y fue publicado originalmente por thirdhour.org bajo el título “5 Ways the Internet Can SHRED Your Testimony