La visión de la eternidades: Una conversación entre Jesús y José Smith

José Smith

La instrucción personal de Cristo hacia José y la Iglesia alcanzó un punto culminante en una granja en Ohio el 16 de febrero de 1832.

La visión registrada como Doctrina y Convenios 76 es tan significativa y superlativa que el Señor, José Smith y otros se refirieron a ella como “la visión” (DyC 76: 28).

Dada a José Smith y Sidney Rigdon en Hiram, Ohio, esta visión es posiblemente la más completa de todas las visiones que tuvo José. La guía amplia y prolongada del Salvador les aseguró a José y Sidney que el Padre y Su Hijo, Jesucristo, crearon y gobernaron el universo.

Esta instrucción detalla el origen y el destino de toda la humanidad. Durante esta visión, Cristo revela la doctrina más fundamental de la Iglesia: el plan de salvación.

La presencia del Padre y del Hijo al comienzo de la visión significó para José y los Santos que esta era la verdadera doctrina. Fue una desviación significativa de las doctrinas religiosas de la época y, para quienes la aceptaron, cambió su concepto de los cielos.

José Smith destacó la importancia del destino eterno del hombre y su necesidad de estudiar dicha doctrina. Él explicó:

“Todos los hombres saben que tienen que morir. Y es importante que entendamos las razones y causas del porqué estamos expuestos a las vicisitudes de la vida y de la muerte, y cuál es el designio y propósito de Dios en que vengamos al mundo, suframos aquí y luego dejemos de este lugar. 

¿Qué objeto tiene que alcancemos la existencia, para entonces morir y perecer y no estar más aquí? No es sino razonable suponer que Dios nos revelaría algo relacionado con el asunto, y es un tema que deberíamos estudiar más que cualquier otro. 

Deberíamos estudiarlo de día y de noche, porque el mundo nada sabe respecto de su verdadera condición y relación [con Dios]”. –Historia de la Iglesia

La visión de las Eternidades

La visión bien podría verse como un recorrido completo de las eternidades. José Smith dijo que esta visión incluía tres cosas: “lo que era, lo que ahora es, y lo que será”. Con frecuencia se hace referencia a esta revelación como una visión de los tres grados de gloria, pero abarca mucho más que eso. 

La visión comenzó con eventos clave en la preexistencia, como el concilio, la Creación y la rebelión y expulsión de Satanás. Esta visión concluyó cuando el Salvador les reveló los tres grados de gloria.

¿Quién guió a José y Sidney en aquella visión?

jesus milagros

Fue el Salvador mismo quien guió a José y Sidney en su recorrido celestial. Ellos testificaron de “Jesucristo. . . a quién [vieron] y con quién conversa[ron] en la visión celestial” (DyC 76: 14). 

Conversar significa tener un diálogo bidireccional. Un informe detallado de la visión revela que al menos quince versículos hacen referencia a que José y Sidney escucharon al Salvador hablarles durante la visión. 

¿De qué manera les enseñó el Salvador a José y a Sidney?

la creacion vidas pasadas

Durante la visión, el Salvador instruyó a José y a Sidney mostrándoles primero escenas de los mundos eternos y luego les habló sobre esos mundos.

Los dos hombres confirmaron esta interpretación cuando escribieron: 

“Pero grandes y maravillosas son las obras del Señor y los misterios de su reino que él nos enseñó, los cuales sobrepujan a toda comprensión en gloria, en poder y en dominio”. –DyC 76: 114

Philo Dibble, uno de los primeros conversos de Ohio, estaba presente en la habitación. Él nos brinda el punto de vista de un observador de la visión:

José decía a intervalos: “¿Qué es lo que veo?” y luego relataba lo que había visto o lo que estaba mirando. Entonces, Sidney respondía: “Yo veo lo mismo”.

Si Sidney hacía la pregunta “¿qué es lo que veo?” y repetía lo que había visto o estaba viendo, José respondía: “Yo veo lo mismo”.

Este tipo de conversación se repitió a intervalos cortos hasta el final de la visión.

Mientras les mostraba las eternidades, el Salvador continuó interpretando lo que estaban viendo, tal y como se demuestra en los versículos que se encuentran en Doctrina y Convenios.

Aparentemente este método no fue suficiente para que ellos entendieran completamente lo que el Señor quería transmitirles. Por lo tanto, el Salvador hizo algo que solo Él podía hacer. El Señor abrió los ojos de su entendimiento (DyC 76: 12).

Este sentido adicional de comprensión era familiar para José. Él ya lo conocía y confiaba en ello. Él identificó este sentido de otra manera en el Templo de Kirtland cuando Cristo se le apareció en 1836. Él dijo: 

“El velo fue retirado de nuestras mentes, y los ojos de nuestro entendimiento fueron abiertos”. – DyC 110:1

El élder Neal A. Maxwell caracterizó el esplendor que José y Sidney pudieron haber observado con estas palabras: 

“Cuando observamos el universo, no vemos un caos inexplicable ni una agitación cósmica…. Es como observar un recital de ballet cósmico, divinamente coreografiado: ¡Espectacular, cautivante y tranquilizadora!”

¿Cuál fue el alcance de su recorrido por los cielos?

primera visión

La visión contenía muchas visiones, no solo una. En estas visiones vieron a Dios el Padre y Su Hijo Jesucristo y posiblemente la creación y el concilio preterrenal en Kólob. 

El entendimiento de José y Sidney se amplió mucho más allá de los reinos de este mundo cuando ellos “y vimos a los santos ángeles y a los que son santificados delante de su trono, adorando a Dios y al Cordero” (DyC 76: 21). 

Cristo les explicó que Él fue el Creador y el Salvador de este y todos los demás mundos. Les mostró la expulsión de Lucifer, a los hijos de perdición, el reino celestial, el reino terrestre y, finalmente, el reino telestial. 

Los versículos 91–112 de Doctrina y Convenios 76 representan un resumen y una comparación de los tres reinos de gloria.

¿Cuánto de la visión podría enseñarle José a los miembros de la Iglesia?

Cuando José y Sidney terminaron de registrar la visión, escribieron: 

“Nos mandó no escribir mientras estábamos aún en el Espíritu, y no es lícito que el hombre los declare”- DyC 76: 115

A partir de esto, parece que la visión, similar al Libro de Mormón, contenía una porción sellada que no sería revelada en ese momento. José Smith registró:

“Podría explicar cien veces más [cosas] de lo que he hecho en cuanto a las glorias de los reinos que se me manifestaron en la visión, si se me permitiera hacerlo y si la gente estuviera preparada para recibirlo. El Señor… [transmite] luz e inteligencia y el conocimiento de Sus caminos, según puedan escucharlo”.

Por J. Kirk Richards

Aparentemente, el Señor no permitió que José Smith enseñara toda la doctrina que recibió. La visión podría compararse a un pozo profundo de agua viva que contiene conocimiento y verdades de las cuales José con gusto les habría dado de beber a los Santos si se le hubiera permitido. 

A medida que los Santos se preparaban para recibir conocimientos y verdades adicionales, José sacaba agua viva del pozo profundo y los instruía.

¿Cuán preparados estaban los Santos para recibir la visión?

mundo de los espíritus

La visión fue una prueba significativa para los miembros de la Iglesia. Requería una reestructuración completa de sus creencias cristianas sobre la vida después de la muerte, incluida la doctrina del cielo y el infierno.

Muchos miembros no estaban preparados para la prueba que brindaba esta nueva doctrina y revelación. Joseph Holbrook, un fiel santo de Kirtland, fue llamado a una misión en el este de los Estados Unidos.

Él registró un incidente en el que los Santos de Genesee, Nueva York, se negaron a aceptar la visión. Él escribió:

“Nos congregamos con los hermanos de la Iglesia de Genesee, realizamos una reunión de oración y descubrimos que algunos de los hermanos tenían un espíritu impropio. Incluso el élder presidente nos prohibió creer en la visión de José Smith y Sidney Rigdon”. -Joseph Holbrook, Autobiografía

Brigham Young

Algunos líderes de la Iglesia de fuerte testimonio también lucharon por aceptar plenamente la nueva doctrina. Brigham Young fue uno de esos líderes. Brigham fue quizás el seguidor y amigo más comprensivo de José durante toda la vida del Profeta.

A pesar de la lealtad de Brigham a Joseph, su reacción fue, en el mejor de los casos, decepcionante. Él declaró públicamente,

 “Cuando la Visión llegó por primera vez a mí. . . ¡No la rechacé! … A pesar de que mis antiguas creencias eran diferentes… era todo lo contrario y opuesto a mi educación previa. Respondí: espera un momento… No pude entenderlo”.– Journal of Discourses, 6: 280–81

El testimonio de José y Sidney

Sidney Rigdon

El testimonio que José y Sidney dieron de Cristo es poderosamente simple pero magnífico. Ciertamente se encuentra entre los testimonios más fuertes que jamás se hayan dado de Él en cualquier época. Ellos testificaron:

“Y ahora, después de los muchos testimonios que se han dado de él, este es el testimonio, el último de todos, que nosotros damos de él: ¡Que vive!

Porque lo vimos, sí, a la diestra de Dios; y oímos la voz testificar que él es el Unigénito del Padre; que por él, por medio de él y de él los mundos son y fueron creados, y sus habitantes son engendrados hijos e hijas para Dios”.– DyC 76: 22-24

José Smith

José Smith reiteró la fuente de esta visión afirmando que “vino de Dios”.  Al final de su vida, José agregó: 

“Yo… en verdad había visto las Eternidades… en una visión de Dios… Vino a mí directamente por el espíritu” – Times and Seasons 4 (Febrero de 1843)

Ningún testimonio de Cristo podría ser más claro y conciso que el que dieron José y Sidney: “¡Que vive!”.

¿Cómo lo sabían con certeza? Porque ellos “lo vieron” y “escucharon” la voz que daba testimonio de que Él es el Unigénito del Padre.

Fuente: Meridian Magazine

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