Cuando era más joven, las malas palabras en las novelas eran absolutamente aborrecibles. A menudo, tomaba un bolígrafo negro y garabateaba  las malas palabras hasta que ya no fueran visibles. Sin embargo, descubrí que cuando volvía a leer esos libros, mis ojos se centraban en esas palabras garabateadas y mi mente recordaba instantáneamente las palabras que originalmente tenía la intención de ocultar.

Entonces, ¿cuál era el punto? Finalmente, las mismas palabras que me había propuesto ocultar se convirtieron en palabras que no pude eliminar de mi mente.

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Las malas palabras están en todos lados

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Cuando escogí especializarme en inglés en la Universidad de Brigham Young, Idaho, tomé ciertas clases que requerían que leyéramos novelas u otras obras literarias que contuvieran malas palabras. Recuerdo una novela en particular que contenía al menos una mala palabra, o varías, en. Cada. Página.

Sin embargo, descubrí que podía centrarme más en las lecciones profundas que aprendía de la novela que en las malas palabras que se utilizaban. ¿Eso hace que esté bien que los escritores usen malas palabras?

¿Se puede justificar el mal?

Orson Scott Card, el autor de “El Juego de Ender”, y un antiguo miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, una vez dio un discurso titulado, “El Problema del Mal en la Ficción.”

En este discurso, Card expresa la realidad del mal en nuestro mundo (específicamente en la ficción). Distingue tres tipos de literatura:

  1. La literatura que representa el mal
  2. La literatura que defiende el mal
  3. La literatura que lleva a cabo el mal

Toda la ficción representa el mal, pero la sola representación del mal no es incorrecto. Y, debido a que toda ficción expresa inevitablemente las convicciones morales del escritor y porque cada escritor tendrá convicciones morales diferentes, cierta ficción está obligada a abogar por cosas que al menos algunos lectores piensan que son malas. Sin embargo, incluso, esa defensa está protegida.

Es solo cuando la ficción representa realmente el mal en sí que se vuelve peligrosa, y el gobierno de una sociedad libre puede comenzar a considerar limitarla.

En otras palabras, las personas son libres de representar y defender el mal, todo lo que quieran. Es solo cuando se hace el mal en nuestras vidas que se convierte en una amenaza.

Card menciona que con demasiada frecuencia nos vemos atrapados en la idea de “si tan solo.”

Si tan solo no se hubieran impartido clases de educación sexual en la escuela, mi hija no estaría embarazada. Si tan solo se hubieran impartido clases de educación sexual en la escuela, mi hija no estaría embarazada.

Si tan solo se pudieran prohibir las novelas que muestren violencia, nuestros terribles problemas de delincuencia se resolverían.

Si tan solo no hubiera malas palabras en las novelas, mi hijo no diría malas palabras, ¿verdad? Sin embargo, no basamos nuestras vidas en una predicción del futuro que puede o no suceder.

No sabemos qué hubiera sucedido si tan solo hubiéramos hecho algo diferente.

Solo conoceremos los deseos de nuestro corazón y cuál fue nuestro objetivo cuando actuemos. Según lo mencionado seremos juzgados por lo que hayamos deseado e intentado hacer. La intención y el acto, pero no la larga serie de consecuencias que se extienden infinitamente desde ese acto. No somos tan implacables como los griegos.  Nosotros, los Santos de los Últimos Días, no creemos que Dios castigaría a Edipo por los pecados que nunca quiso cometer. “Si tan solo” no tiene ningún significado para nosotros.

Vivimos en un día y tiempo en el que leerás sobre el mal. Verás el mal. Escucharás malas palabras. Orson Scott Card declaró en el mismo discurso, “nadie es tan bueno como para no ser tocado por el mal.”

La pregunta es si escogeremos o no permitir entrar a ese mal.

La decisión es tuya

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Una vez tuve un profesor que dijo, “mi fundamento no es tan inestable como para ser sacudido por leer una mala palabra.”

Esa fue su opinión. Tal vez, pienses diferente.

El punto es conocerte a ti mismo. Aprende a cómo discernir lo que es aceptable para ti. Aprende lo que es y no perjudicial para tu espíritu. Debemos conocer nuestros propios límites. Permíteme dejarlo muy claro, NO te estoy diciendo que está bien que digas malas palabras y NO te estoy diciendo que las malas palabras no serán perjudiciales para ciertas personas.

Sin embargo, ¿existe una respuesta correcta o incorrecta cuando se trata de las malas palabras en la literatura? No. ¿Te voy a decir que si una novela contiene más de tres malas palabras es incorrecta? No. Debes ser capaz de seguir al Espíritu y saber lo que está bien y no en tu propia vida. Además, debes comprender que la revelación personal es para ti y solo para ti. No juzgues a nadie más por creer algo diferente.

Artículo originalmente escrito por Brittany Borchet y publicado en thirdhour.org con el título “Is Swearing in Literature Okay?