Lo que llevó a un adolescente inactivo que no quería el Evangelio en su vida a convertirse en un misionero

misionero

La historia y testimonio de un joven miembro que encontró su deseo de servir como misionero después de haber pasado muchos años alejado de la Iglesia. 

Hace sólo unos meses, servir en una misión era lo último que pasaba por la mente de Derek. De hecho, el evangelio, en general, no era una prioridad para Derek. Salir con sus amigos, planificar su traslado a la universidad, esas eran las cosas que habían ocupado la mayor parte de su tiempo.

“Nunca planeé ir a la misión o meterme de lleno al evangelio en lo absoluto”, compartió Derek en un episodio de This Is the Gospel.

servir en una misión

Esta dosis de choque cultural del evangelio después de pasar de un adolescente inactivo a un misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días acercaría a Derek al Salvador y lo ayudaría a tener un testimonio más profundo del evangelio restaurado.

Habiendo crecido en una comunidad con una gran población de Santos de los Últimos Días, Derek conocía el evangelio pero no estaba completamente comprometido con él. Asistía a la Iglesia todos los domingos con su familia “porque era lo que tenía que hacer”.

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Una visita inesperada

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Cuando Derek tenía 7 años, su padre tuvo un accidente mientras trabajaba. Esa lesión cambió la vida de la familia de Derek de muchas maneras, incluida la limitación de la movilidad de la familia. Poco a poco, la familia de Derek dejó de hacer algunas de las cosas que solía hacer, y una de esas cosas era asistir a la Iglesia.

Cuando Derek se graduó de la escuela secundaria, su familia estaba inactiva. 

“La vida se puso algo neutra, por así decirlo, nada estaba pasando. Siempre me preguntaba, ‘¿Qué estoy haciendo realmente con mi vida?’”

Durante este tiempo, Derek estaba en casa cuando escuchó un golpe en su puerta. Era un hombre vestido con traje y corbata, un indicio claro de que podría darse lugar a una conversación sobre la reactivación de su familia.

Pero ese no fue el caso. A cambio, este hombre se presentó como el compañero de ministración de Derek.

“Le dije: ‘Creo que no le estoy entendiendo, porque yo no voy a la iglesia’”, expresó Derek. “Él me dijo: ‘Está bien. No tienes que ir a la Iglesia para ser mi compañero. Me gustaría hacer algunas visitas contigo, si estás de acuerdo.’”

Al principio, Derek no estaba interesado, pero el hermano dejó su número de teléfono y dijo que se mantendría en contacto con él.

Un mensaje a la vez

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Un par de semanas después, Derek recibió un mensaje de texto de su compañero de ministración, preguntándole si estaría interesado en visitar a una familia. Derek, nuevamente, dijo que no estaba interesado.

Durante el próximo mes o dos, el compañero de Derek ocasionalmente le enviaba mensajes de texto, preguntándole si quería visitar a una familia ese día. Entonces, una noche, Derek recibió un mensaje de texto de su compañero preguntándole si quería comer algo.

“Normalmente salía con mis amigos, pero tenía hambre. Siempre tengo hambre, así que le dije: ‘Está bien, está bien. Hagamos esto’”, recordó Derek.

Derek compartió que esa cena fue la primera vez que alguien se tomó el tiempo para hablar con él y conocerlo, en lugar de tratar de hacer que vaya al próximo evento o actividad de la Iglesia.

Al mes siguiente, Derek recibió otro mensaje de texto de su compañero preguntándole si quería visitar a una familia del barrio.

“Tuve que decir ‘Sí’’’, dijo Derek. “Realmente me gustaba su compañía y él había sido muy amable conmigo. Le dije: ‘¿Sabes qué? ¿Por qué no? Tengo una noche libre. Voy a intentarlo.’”

Con el paso del tiempo, Derek aceptó más y más invitaciones para visitar a sus familias asignadas y comenzó a disfrutar de las enseñanzas.

¿De qué lado estás?

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Una noche, cuando su compañero de ministración estaba dejando a Derek en su casa, los dos comenzaron a hablar sobre lo que Derek estaba haciendo con su vida.

“Le dije: ‘No tengo idea; esa es una buena pregunta”, expresó Derek. “Él me dijo: ‘Deberías ir a una misión.’”

En ese momento, Derek tenía todas las razones para no servir una misión. Tenía un trabajo, tenía novia y planeaba ir a la universidad; le contó todo esto a su compañero. Después de escuchar a Derek, su compañero le dijo las palabras que comenzaron a ampliar la perspectiva espiritual de Derek.

“Él dijo: ‘La universidad es una gran, gran cosa, y creo que deberías seguir con eso’”, compartió Derek. “Y luego dijo: ‘Pero realmente siento que te iría muy bien en la misión. Puedes tocar los corazones de las personas de una manera diferente a cualquier otra persona y si vas, habrá alguien que te necesitará.’”

Dios

Eso tomó a Derek por sorpresa, de hecho, el saber que alguien podría necesitarlo agregó un nuevo significado a la idea de servir en una misión. Sin estar seguro de lo que debía hacer, Derek recordó a su madre. 

Aunque su familia ya no estaba activa en la Iglesia, su madre oraba todas las noches sin falta. Derek lo sabía porque en muchas ocasiones había entrado en su habitación sólo para encontrarla de rodillas, orando.

Queriendo darle una oportunidad a la oración y a su poder, Derek le pidió a Dios que lo guiara al leer en el Libro de Mormón para encontrar la respuesta a si debía servir en una misión o no.

“Dije ‘Amén’’, y abrí [el Libro de Mormón] y leí esa parte, no sabía mucho sobre el Libro de Mormón, pero sabía que estaba hablando de los nefitas y los lamanitas y que ellos estaba en guerra y la impresión que sentí fue: ‘¿De qué lado estás? ¿Estás del lado del Señor o estás del lado de Satanás?’ Me impactó muchísimo.”

“Sabes lo suficiente”

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Después de esa experiencia, Derek sintió la impresión de orar una vez más, pensado que si el Señor le había dado esa impresión, Él le daría otras más.

Y mientras oraba, Derek dijo que estaba seguro de que tenía que hacer algo con su vida, y que ese algo era servir una misión.

Cuando los padres de Derek descubrieron que su hijo estaba planeando ir a una misión, al principio se mostraron un poco escépticos, sin embargo ambos aceptaron la decisión de Derek y lo apoyaron.

La siguiente persona a la que Derek quiso contarle fue a su compañero de ministración. Durante un almuerzo, Derek le dio la noticia.

“Recuerdo que dejó de comer”, contó Derek. “Creo que él dejó caer el tenedor, en verdad lo dejó caer. Me dijo: ‘Me estás mintiendo. Me estás bromeando. Esto no puede ser verdad’. Yo le dije: ‘Sí, es verdad’. Nos pusimos a llorar juntos porque era algo que él sabía que yo necesitaba y que otras personas necesitaban. Sabía que yo también lo necesitaba.”

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Después de decirle a su obispo que estaba listo para servir en una misión, Derek comenzó a pasar por el proceso de preparación, incluidas las clases de preparación misional.

A pesar de que comenzó a tomar las clases a mediados de año, Derek sentía que estaba aprendiendo más sobre el Evangelio. Pero al mismo tiempo, Derek estaba preocupado de no saber lo suficiente como para enseñarle a otras personas sobre el evangelio.

En una reunión con su obispo, Derek expresó su preocupación. El obispo le recomendó a Derek leer el discurso “Sabes lo suficiente” del Elder Neil L. Andersen. Derek lo hizo y se sintió seguro de que él, un miembro recientemente reactivado, podía enseñar con poder y conocimiento mientras se esforzaba por aprender más sobre el Evangelio.

Deseos deservir

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En el CCM Derek aprendió algo durante una clase de práctica con su compañero que lo tomó completamente desprevenido.

“Recuerdo que estábamos a punto de enseñar la primera lección, que habla sobre la Restauración de la Iglesia”, compartió Derek. 

“Recuerdo haberlo leído y haber dicho: ‘Sí puedo con esto, todo estará bien’. La restauración, José Smith, La primera visión, sabía todo eso. Entonces dije mi parte y luego mi compañero prosiguió con la lección. Comenzó a hablar sobre el Libro de Mormón y cómo el Libro de Mormón era el registro de los pueblos antiguos de América sobre Jesucristo. Lo miré y pensé: ‘Espera, ¿qué?’”

Anteriormente, Derek no tenía idea de que el Libro de Mormón era un relato antiguo sobre las personas que vivieron en las Américas. Y el hecho de que no supiera algo tan fundamental sobre la clave de su religión dejó su confianza un poco débil.

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Más tarde hubo un devocional donde cada misionero parecía cantar “Juventud de Israel” con tanto fervor y poder “era como si hubieran sabido eso desde que eran pequeños”, dijo Derek.

Derek se sentó en silencio mirando a estos misioneros. “Supe en ese momento que definitivamente era algo en lo que tenía que trabajar”, dijo Derek.

Y Derek lo hizo. Durante su misión, leyó el Libro de Mormón por completo, de principio a fin y sintió por sí mismo que era verdadero. A lo largo de su misión, Derek también guardó una cita del discurso del Elder Andersen para ayudarlo a recordar que estaba haciendo lo correcto:

“Hace casi cuarenta años, al meditar en los desafíos de servir en una misión, me sentí muy inepto y sin preparación. Recuerdo que al orar decía: “Padre Celestial, ¿cómo puedo servir en una misión si tengo tan poco conocimiento?”. Creía en la Iglesia, pero sentía que mi conocimiento espiritual era muy limitado. 

Al orar, tuve este sentimiento: “No lo sabes todo, ¡pero sabes lo suficiente!”. Ese consuelo me brindó el valor de dar el siguiente paso para ir a la misión.” (Elder Andersen, “Sabes lo suficiente”)

Derek dijo que su misión le enseñó mucho sobre sí mismo. Entendió que lo que importaba era su voluntad para hacer lo que sentía que le habían pedido que hiciera y tener la fe para seguir adelante.

“Aunque no sabía toda las lecciones ni tenía todo el conocimiento del evangelio o todas las canciones memorizadas ni nada de eso, mi deseo de servir al Señor y mi deseo de ser un discípulo de Jesucristo era suficiente, y estoy muy agradecido por eso.”

Este artículo fue escrito originalmente por Lds Living Staff y fue publicado originalmente por ldsliving.com bajo el título “What Led an Inactive Teenager Who Didn’t Want the Gospel in His Life to Become a Missionary

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