Una sencilla tradición que puede cambiar la Navidad de tu familia para siempre

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En un episodio del podcast This Is the Gospel, Matt, un Santo de los Últimos Días compartió lo que cambió de manera definitiva la forma en que él y su familia celebran la Navidad.

Después de darse cuenta de que ni él ni sus hijos recordaban cuáles fueron con exactitud los regalos de la Navidad pasada, Matt decide crear una tradición simple que cambiaría la celebración de Navidad de su familia para siempre

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Imagen: Canva

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No recuerdo exactamente en qué año fue ni cómo empezó. Fue hace mucho, mis hijos eran adolescentes. Sin embargo, lo que sí recuerdo era que estábamos llegando a ese punto en el que todo se había vuelto una carrera.

A medida que los hijos crecen, uno tiende a querer mejorar cada año e intentar asegurarse de que estén emocionados por la celebración y no tanto por los regalos porque las cosas que necesitan cada vez son más caras.

Ese año, en un esfuerzo por tratar de conseguir los regalos perfectos, le preguntamos a los niños qué habían recibido el año anterior…

Ellos ni siquiera lo recordaban.

Me quedé sentado, en medio de una batalla mental, mi intención era conseguir todos los regalos que podía pero me topé con la realidad de que ellos ni recordaban lo que les habíamos dado el año anterior. 

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Pensé: “Bueno, entonces, ¿cuál es el punto? ¿Por qué estamos haciendo esto?”

Yo mismo había intentado recordar los regalos que compramos, pero nada se me vino a la mente.

Y la verdad es que uno realmente no recuerda esas cosas, uno recuerda las experiencias. Entonces pensé que tal vez eso era algo que debíamos cambiar.

No soy una persona muy empática, intento comprender los sentimientos de las personas, pero no se me da bien eso. Especialmente cuando se trata de expresar algún tipo de sentimiento.

Mi esposa es muy buena para señalarme lo que necesito mejorar y lo ha hecho antes. Una vez ella me dijo: “No es necesario que me des un regalo, solo deseo que me escribas una carta, quiero saber cómo te sientes”.

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Así que con esto de trasfondo, en medio de esa Navidad y el ajetreo y sin recordar los regalos pasados, pensé que tal vez esto era algo bueno. Pensé que sería bueno poder enviarnos cartas compartiendo lo que sentimos el uno por el otro.

No hubo quejas por parte de los niños y no les quitamos los regalos que ya habíamos comprado; es más, todo fue muy divertido.

Aquella Navidad fue especial. El enfoque estaba en las palabras que nuestra familia escribió.

Me gustaría decir que me preparé todo el año y que tomé notas y que escribí en mi diario todas las cosas maravillosas que sentía, pero no fue así.

Tenía el tiempo que restaba a la fecha de Navidad, con eso en mente pensé:

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– ¿Cuáles son algunas de las cosas que tal vez hayan sucedido este año de las que puedo hablar en esa carta?

– ¿Cuáles son algunas de las cosas que puedo decir que sean significativas y que tal vez no dije este año? 

– ¿Qué es lo que amo y aprecio de mi familia?

Cuando comencé a pensar en mi familia, aquel enfoque comercial y un tanto superficial de la Navidad se alejó de mí y se centró en ellos. 

Empecé a sentir, quizá un poco, de ese verdadero significado de la Navidad, que es el regalo que nuestro Salvador nos dio. Aquello me permitió ser mas consciente por esforzarme en darles más de mí mismo.

Fuente: ldsliving.com

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