¿Estás soltero y siempre buscas buenos consejos sobre relaciones, ya sea en Internet o en excelentes libros sobre ese tema? Siempre te preguntas “¿cómo hago que mi relación progrese?”¿Te preguntas qué hacer para tener una cita con la persona que te gusta? ¿Alguna vez has intentado encontrar las respuestas en el Libro de Mormón?

Sí, leíste bien. Hay algunos buenos consejos sobre relaciones y citas en el Libro de Mormón.

Recientemente, mientras leía Alma 32, el relato sobre la semilla de la fe, me di cuenta de que los consejos y principios en él pueden aplicarse en tus relaciones si cambias la palabra “semilla” (o lo relacionado con ella) por “relación”.

A continuación, mencionaré las respuestas a 5 preguntas comunes sobre relaciones según se explica en Alma 32.

1. ¿Cómo sé que estoy saliendo con la persona correcta?

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“Compararemos, pues, la [relación] con una semilla. Ahora bien, si dais lugar para que sea sembrada una [relación] en vuestro corazón, he aquí, si es una [relación] verdadera, o [relación] buena, y no la echáis fuera por vuestra [pereza, ocupaciones, temor al compromiso, por ser muy selectivo], he aquí, empezará a hincharse en vuestro pecho”. (Alma 32:28)

¡Debemos intentarlo! ¡No debemos cerrar nuestro corazón a la posibilidad de amar!

Puedes sentir mariposas en el estómago o también tener un sentimiento prolongado de paz de que esa es la persona correcta. Ese sentimiento puede crecer con esfuerzo.

semillas

Jonn D. Claybaugh dijo:

Algunas personas esperan que el Señor les haga una revelación muy clara sobre su compañero eterno. Sin embargo, lo que suele suceder es que bajamos nuestras defensas, nos comunicamos con un posible cónyuge y experimentamos impresiones espirituales sutiles y constantes sobre la relación.

La inspiración solo puede llegar cuando seamos sinceros con nosotros mismos, con nuestros posibles compañeros y el Señor. (“Dating: A Time to Become Best Friends”, Ensign, abril de 1994)

2. Una vez que encuentre una buena relación, ¿Qué debo hacer después?

“Y he aquí, a medida que [la relación] empiece a crecer, diréis: Nutrámosla con gran cuidado para que eche raíz, crezca y nos produzca fruto”.

Sé que, al menos en parte, la razón por la que no me comprometí hasta los 29 años fue porque descuidé los buenos frutos que podía dar, reemplazándolos con diversión, otras chicas y temor al compromiso.

¿Cuántos de nosotros hemos visto resultados terribles de fantásticas relaciones que descuidamos?

Spencer W. Kimball dijo:

“Un matrimonio exitoso depende en gran medida de la preparación que tengamos para enfocarnos en él… Uno no puede recoger la fruta madura, rica y deliciosa de un árbol que nunca fue plantado, nutrido ni podado”. (The Miracle of Forgiveness, Salt Lake City: Bookcraft, 1969, p. 242)

3. Si mi relación fracasa, ¿es mi culpa?

Divorcio

“Mas si desatendéis [la relación], y sois negligentes en nutrirla, he aquí, no echará raíz; y cuando el calor del sol llegue y la abrase, se secará porque [la relación] no tiene raíz, y la arrancaréis y la echaréis fuera”.

“Y esto no es porque la [relación] no haya sido buena […]; sino porque vuestro terreno es estéril”. (Alma 32: 38 – 39)

Sabemos que habrá pruebas y que el Señor no permitirá que seamos tentados más de lo que podamos resistir (1 Corintios 10:13). Sin embargo, también puede suceder lo contrario, que nuestras tentaciones sean más fuertes de lo que podemos resistir.

Debemos recordar que no podemos echarle la culpa a la relación. Asimismo, debemos recordar que quienes somos afecta el crecimiento de nuestra relación.

¿Esperamos que la otra persona en la relación nos ayude a superar cada prueba?

Debemos trabajar para mejorarnos a nosotros mismos, no solo depender de la otra persona, para que podamos superar las pruebas en equipo.

4. ¿Cómo sé que la semilla se ha convertido en “amor verdadero”?

“Empezaréis a decir dentro de vosotros: Debe ser que esta es una [relación] buena […] porque empieza a ensanchar mi alma; sí, empieza a iluminar mi entendimiento; sí, empieza a ser deliciosa para mí”. (Alma 32: 28)

Hubo un profeta que nos ayudó a entender esta misma pregunta. David O. McKay dijo:

“¿Cómo sé si estoy realmente enamorado?” Esa es una pregunta muy importante.

En presencia de la joven a quien verdaderamente amen, no sentirán la necesidad de suplicar; estando en su presencia no intentarán aprovecharse de ella; en su presencia sentirán el deseo de ser todo lo que un [gran hombre] puede llegar a ser, porque ella les inspirará ese ideal.

Y les pido a ustedes, jovencitas, que tengan para ustedes la misma guía. ¿Qué les inspira él…?

Cuando un muchacho las acompaña a casa después de una reunión o de un baile, y demuestra la tendencia a usarlas para su conveniencia o como medio de satisfacer sus deseos, pueden estar seguras de que no lo hace motivado por el amor. (“Capítulo 14: Cómo prepararse para el matrimonio y la familia eternos”, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: David O. Mckay)

¿Se empieza a ensanchar tu alma? ¿Se empieza a iluminar tu entendimiento? ¿Tienes los sentimientos más puros cuando estás con esa persona? Si tu respuesta es “sí” a todas esas preguntas, es probable que hayas empezado a experimentar el “amor verdadero”.

5. ¿Todo este esfuerzo vale la pena?

“Pero si nutrís [la relación] mientras empiece a crecer, mediante vuestra fe, con gran diligencia y con paciencia […] he aquí que con el tiempo recogeréis su fruto, el cual es sumamente precioso, y el cual es más dulce que todo lo dulce”. (Alma 32: 41 – 42)

El milagro más hermoso es el milagro del amor que veo a mi alrededor todos los días.

Estoy agradecido de ver un amor verdadero y duradero. El tipo de amor donde el final no es solo “dulce”, sino que también es eterno porque…

“Si un hombre se casa con una mujer por mi palabra… por el nuevo y sempiterno convenio… heredaréis tronos, reinos, principados, potestades y dominios, toda altura y toda profundidad… y los ángeles y los dioses que están allí les dejarán pasar a su exaltación y gloria en todas las cosas, según lo que haya sido sellado sobre su cabeza, y esta gloria será una plenitud y continuación de las simientes [de las relaciones] por siempre jamás”. (DyC 132: 19)

Que todos encontremos, nutramos y hagamos echar raíz a las relaciones que nos rodean, ya sea con esa persona especial, amigos, cónyuges o hijos. Si buscamos que esta verdad sea plantada en nuestros corazones, todos descubriremos que tenemos espacio para crecer.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Zack Oates y fue publicado en LDS Living con el título “5 Crucial Relationship Questions You Didn’t Realize Were Answered in Alma 32”.