Una perspectiva diferente sobre la teoría de la evolución orgánica

teoria de la evolucion

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días publicó un ensayo sobre la Evolución Orgánica en 2022.

Estos no son ensayos extensos, como los de Temas del Evangelio. 

En lugar de eso, están destinados a ser un resumen histórico y conceptual conciso que sirve como antecedente para los tomos de la serie “Santos”, y no una exploración extensa y autónoma sobre un tema en particular.

Puedes incluso encontrarlos como referencias en las notas al pie en la versión virtual de “Santos”. 

Aclaración

ciencia fe

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días publicó un ensayo sobre la Evolución Orgánica en 2022. Imagen: Canva

Varias personas me lo han preguntado, pero no, yo no escribí el ensayo, pero sí brindé comentarios al respecto.

El Departamento de Historia de la Iglesia frecuentemente solicita a académicos y expertos externos que revisen y comenten sobre los trabajos en proceso, y de esta manera se me consultó.

“Es solo una historia de declaraciones pasadas; no dice nada nuevo”

manos en oración

Me gustaría proporcionar algunas notas y comentarios sobre dicho breve ensayo introductorio. Imagen: Canva

Esa es una manera de verlo, pero no estoy de acuerdo. Como mencioné anteriormente, el género de este texto, resúmenes breves de antecedentes, no genera en mí la expectativa de información nueva o completa.

Además, todo lo que se ha escrito en el ámbito histórico implica elecciones conscientes sobre el énfasis del tema, qué incluir y qué dejar fuera. 

Aunque el manual del Instituto del Antiguo Testamento de 1980 no es una “historia”, sin duda intentaba utilizar la historia para retratar cierta posición de la Iglesia, y convenientemente dejó fuera muchas cosas.

En contraste, este ensayo es bastante equilibrado, aunque breve, en cómo reconoce la diversidad de opiniones entre los líderes de la Iglesia y los contextos científicos e históricos, provenientes de fuentes altamente confiables. Nuevamente, en contraste con el Manual de 1980, que citaba de manera aprobatoria a Velikovsky y al creacionismo adventista del séptimo día.

hombre con una Biblia

¿Podría haber ido más lejos o entrar en más detalle? Por supuesto. Imagen: Canva

Por lo tanto, ese enfoque en sí mismo es algo nuevo y significativo. ¿Podría haber ido más lejos o entrar en más detalle? Por supuesto.

También sugiero que para aquellos que no están familiarizados con la literatura histórica sobre este tema, y hay mucha, esto SÍ presentará algo nuevo.

También soy consciente de las muchas limitaciones del autor o autores, quienes deben dirigirse a una audiencia nueva sobre un tema histórico, científico, religioso complejo, cumplir con un bajo recuento de palabras, superar el escrutinio académico y obtener la aprobación de la Correlación y Apostólica.

Ahora bien, me gustaría proporcionar algunas notas y comentarios sobre dicho breve ensayo introductorio.

1. “La moderna ciencia de la evolución se remonta al trabajo de Charles Darwin y Gregor Mendel a mediados del siglo XIX”

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La moderna ciencia de la evolución se remonta al trabajo de Charles Darwin. Imagen: Shutterstock

La “síntesis moderna«, que comenzó a surgir a finales de la década de 1930 o a principios de la década de 1940, combina eficazmente el mecanismo de selección natural de Darwin con las ideas de Mendel sobre el parentesco y las características heredadas (Dolnick, “The Seeds of Life: From Aristotle to da Vinci, from Sharks’ Teeth to Frogs’ Pants, the Long and Strange Quest to Discover Where Babies Come From”).

Por otro lado, la idea de que los animales se desarrollan o se convierten en otros animales, que los animales aparecen de alguna manera que no sea mediante la intervención divina, se remonta mucho antes de Darwin.

Su abuelo Erasmus Darwin escribió poesía evolutiva, el científico francés Lamarck propuso mecanismos evolutivos a principios del siglo XIX, y algunos teólogos católicos en el siglo XIII pensaron que Adán y Eva pasaron por el proceso evolutivo (Rebecca Stott, “Darwin’s Ghosts: The Secret History of Evolution”).

Darwin no inventó la idea de la evolución, pero argumentó sólidamente en favor de su realidad y propuso un mecanismo para su funcionamiento.

2. “Las personas de fe se enfrentaban a las implicaciones de la evolución orgánica en relación con el origen humano, la creación de la Tierra y el significado de las Escrituras”

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Las personas de fe se enfrentaban a las implicaciones de la evolución orgánica. Imagen: Canva

Lo que podría sorprender a muchos es que muy pocos cristianos objetaron de la manera que uno podría esperar basándose en los anti-evolucionistas de hoy en día. 

Los argumentos de que la Biblia requería o enseñaba la creencia en una Tierra joven, un diluvio global y ninguna muerte antes de hace 6000 años eran bastante escasos en el siglo XIX y a principios del siglo XX. Estos argumentos solo comenzaron a dominar tales conversaciones a partir de la década de 1950, y despegaron después del año 1961.

La mayoría de las objeciones cristianas a la evolución eran filosóficas o teológicas. Es decir, si los humanos evolucionaron, entonces ¿éramos simplemente animales y no fuimos creados “a imagen de Dios”? ¿qué significaba esto para la moralidad? ¿acaso el universo estaba gobernado por el azar y no por Dios?

3. “Los teólogos estaban divididos en cuanto a si los descubrimientos de los científicos atestiguaban el poder creativo de Dios o negaban Su papel en la Creación”

Varios teólogos cristianos mantenían una posición neutral o favorable a la evolución, como en “Darwin’s Forgotten Defenders” y “Process and Providence: The Evolution Question at Princeton, 1845-1929«. 

Incluso aquellos cristianos que escribieron la serie “The Fundamentals”, de donde se acuñó el término fundamentalista en 1920, no hicieron de la evolución un tema importante (Biologos).

4. “Los líderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en ese momento no adoptaron una postura oficial sobre la teoría de la evolución, pero tomaron medidas para aclarar las enseñanzas de la Iglesia relacionadas con los orígenes humanos”

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Los discursos de la conferencia general se pronunciaban espontáneamente. Imagen: Canva

Hace 120 años, los líderes de la Iglesia trabajaban de manera diferente y en un entorno diferente. No existía la Correlación y había pocos esfuerzos por estandarizar o sistematizar las declaraciones públicas de los apóstoles.

Los discursos de la conferencia general se pronunciaban espontáneamente, no se escribían cuidadosamente ni se revisaban con anticipación. Por lo tanto, se pueden encontrar diversas declaraciones de líderes de la Iglesia sobre varios aspectos del tema en cuestión. 

Muchas de ellas son un tanto escépticas y negativas, y estas son muy conocidas, así como hay otras que se realizaron con mayor cuidado y prudencia.

5. “En 1909, el presidente Joseph F. Smith y sus consejeros de la Primera Presidencia publicaron una declaración oficial titulada ‘El origen del hombre’”.

Aunque se puede leer fácilmente como tal, los intentos de elevar la declaración de 1909 a una afirmación doctrinal clara en contra de la evolución no tienen mucho sentido a la luz de otros eventos y acciones de los líderes de la Iglesia en ese momento y en los años siguientes.

6. “Al año siguiente, el presidente Smith instó a los líderes de la Iglesia a no emprender “la tarea de decir cuánto de la evolución es verdadero o cuánto es falso””

Joseph F. Smith

Joseph F. Smith por A. Salzbrenner

Un número de líderes de la Iglesia no obedecieron esta directiva y continuaron dando discursos individuales en contra de lo que percibían erróneamente como una amenaza existencial para el cristianismo.

En privado, el presidente Joseph F. Smith hablaba muy bien de Darwin, pero con escepticismo sobre sus “teorías” y lo que sus estudiantes habían hecho con ellas. También aconsejó a su hijo que no tuviera nada que ver con la teoría de la evolución.

7. “En 1925, un maestro de ciencias de secundaria llamado John Scopes fue juzgado en el sur de Estados Unidos por enseñar la evolución humana contraviniendo una ley del estado de Tennessee que prohibía la promoción de “cualquier teoría que niegue la historia de la creación divina del hombre tal como se enseña en la Biblia””

Es posible que John Scopes ni siquiera haya sido profesor de ciencias; sin embargo, estaba dispuesto a ser un caso de prueba. Mas adelante, Scopes se matriculó a la Universidad de Chicago para estudiar geología. 

El libro «Summer for the Gods: The Scopes Trial and America’s Continuing Debate over Science and Religion» de Larson es excelente y ganó un Premio Pulitzer. El autor sabía que quería escribir sobre el juicio de Scopes cuando era estudiante de posgrado, así que interrumpió su doctorado en historia de la ciencia (bajo Ronald Numbers) para obtener un título en derecho de Harvard.

Si solo conoces el juicio de Scopes por la película de 1960 “La herencia del viento”, entonces tienes una visión distorsionada de  las cosas. Según los autores de la obra de teatro de 1955, “Wind” (“Viento”) la trama se trataba en realidad del “Temor rojo” que surgió en la década de 1950). 

Varios historiadores han examinado la manera en que “Wind” distorsionó la comprensión de William Jennings Bryan, el juicio y el fundamentalismo. Por ejemplo, Larson, “The Scopes Trial in History and Legend” basándose en el libro “When Science and Christianity Meet” de Ronald Numbers y David C. Lindberg.

8. La Primera Presidencia publicó una versión resumida de “El origen del hombre” en 1925”

bebe sonriendo

La declaración de la Primera Presidencia de 1925 debería entenderse como una que reemplaza a la declaración de 1909. Imagen: Canva

Publicaré un artículo sobre las declaraciones de la Primera Presidencia de 1909 y 1925 que entra en gran detalle sobre esto. 

Cuando el élder Orson Whitney presentó su boceto de la declaración de 1909, los líderes de la Iglesia eliminaron su lenguaje anti-evolucionista más fuerte, como: “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sostiene que la doctrina de la invariabilidad de las especies está en oposición a la evolución que ignora dicha doctrina”.

En la declaración de 1925 emitida al mundo como la “Mormon position on evolution” (“La posición mormona sobre la evolución”), los líderes de la Iglesia eliminaron casi un 70% del texto escrito en 1909. 

Si la esencia de la posición de la Iglesia que se expresó en la declaración de 1909 era “la evolución es falsa”, como han afirmado algunas autoridades generales y varios laicos, la declaración de la Primera Presidencia de 1925, 16 años después, no logró reiterar esa supuesta posición cuando el público nacional fuertemente anti-evolucionista quiso conocer la posición de la Iglesia sobre la evolución.

El élder Whitney, y otros como Joseph Fielding Smith que sentían lo mismo, siguieron siendo parte del Cuórum, y su lenguaje fuerte se encontraba a disposición; sin embargo, en su lugar, los líderes de la Iglesia nuevamente eliminaron la redacción anti-evolucionista en lugar de centrarla y amplificarla, aquello es históricamente significativo.

La declaración de 1925 no se presentó como una reiteración de la declaración de 1909 ni como una republicación, sino como una nueva declaración, con nuevas firmas de la Primera Presidencia. El público estadounidense en general no sabía nada sobre la declaración de 1909, solo que se publicó en 1925.

Por lo tanto, la declaración de la Primera Presidencia de 1925 debería entenderse como una que reemplaza a la declaración de 1909 en términos de fecha y relevancia para la evolución biológica.

9. «Los cristianos “modernistas” aceptaban el descubrimiento y el razonamiento científico y estaban abiertos a muchos criterios de interpretación bíblica. Los cristianos que se oponían al modernismo, a menudo etiquetados como “fundamentalistas”, consideraban blasfema la idea de que la humanidad evolucionara a partir de otras especies»

Collar con una Cruz frente a un amanecer

Los cristianos “modernistas” aceptaban el descubrimiento y el razonamiento científico. Imagen: Canva

Encuentro fascinante la controversia que existía entre modernistas y fundamentalistas, particularmente porque en realidad no se trataba de lo que uno podría pensar. En esencia, los modernistas analizaron a Darwin y la ciencia, la erudición bíblica alemana sobre la autoría de Génesis y los Evangelios, y los descubrimientos arqueológicos textuales que mostraban que la Biblia era, de hecho, bastante similar a las culturas circundantes.

Los modernistas decidieron que el núcleo necesario e indispensable del cristianismo era el evangelio social, es decir, hacer el bien a los demás. Cosas como la divinidad de Jesús, la resurrección, el nacimiento virginal, etc., simplemente no eran importantes.

Los fundamentalistas contrarrestaron argumentando que esos aspectos del cristianismo eran, de hecho, los fundamentos para el evangelio. También defendieron opiniones tradicionales sobre la autoría bíblica y otros temas, pero no hablaron mucho sobre el diluvio, la edad de la Tierra o la evolución. 

Los fundamentalistas de la década de 1910 se convirtieron en (más o menos) los evangélicos de hoy en día, mientras que los “fundamentalistas” de hoy en día no tienen realmente un grupo análogo grande en el año 1910.

No es sorpresa que los líderes de la Iglesia se identificaran en gran medida con los fundamentalistas; el presidente Grant llegó incluso a declarar en una conferencia general: “Me regocijo en que seamos fundamentalistas”. Sobre este tema, puedes ver la charla que di en la Conferencia FAIR de 2021, “Through a Glass, Less Darkly: The Twentieth Century History of Genesis and Evolution”. Texto y diapositivas, y audio (El texto se ha editado ligeramente debido a que prefiero hablar de manera improvisada a partir de notas y diapositivas).

10. Los Santos de los Últimos Días y sus líderes se encontraban a ambos lados de esta controversia

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Los líderes de la Iglesia no tenían las mismas opiniones. Imagen: Canva

Esto es decir poco y no voy a entrar en detalles, pero es útil e importante que las personas entiendan que los líderes de la Iglesia no tenían las mismas opiniones.

La Iglesia no era monolítica en cuanto a la interpretación de las Escrituras, la ciencia o la evolución; solo aquellos que han recibido historias selectivas y sesgadas pueden llegar a esa conclusión.

11. “James E. Talmage y John A. Widtsoe, dos científicos profesionales que llegaron a ser Apóstoles, consideraban que el descubrimiento de la verdad por parte de la ciencia era una prueba de que Dios utilizaba las leyes naturales para gobernar el universo”. 

Por si alguien lo interpreta de otra manera, ni Talmage ni Widtsoe eran inequívocamente partidarios de la evolución darwiniana. La evolución requiere 1. largos períodos de tiempo y 2. la existencia de la muerte. Tanto Talmage como Widtsoe argumentaron enérgicamente a favor de la realidad de esas dos cosas.

En cuanto a la evolución en sí, Talmage expresó diversas opiniones a lo largo de su vida, algunas vagamente favorables y otras escépticas. Widtsoe no estaba en contra de la evolución per se, pero no pensaba que la ciencia aún lo hubiera demostrado en el caso del cuerpo humano.

Otro aspecto importante de esto es que varios líderes de la Iglesia consideraban que la ciencia era un medio legítimo para descubrir la verdad sobre la edad de la Tierra, el origen humano, etc. La contraparte de esto es que no creían que las Escrituras significaran lo que afirmaba Joseph Fielding Smith.

12. “Mientras tanto, el apóstol y futuro presidente de la Iglesia Joseph Fielding Smith creía que el relato bíblico de la Creación no permitía los largos períodos de tiempo necesarios para que las especies se multiplicaran por medio de la evolución»

Joseph Fielding Smith. Imagen: La Iglesia de Jesucristo

Con muy raras excepciones, Smith mantuvo una posición firme en público y en privado de que la Tierra era joven, y criticó a cualquiera que pensara lo contrario, incluyendo a líderes de la Iglesia de mayor antigüedad.

Las suposiciones de Smith sobre la naturaleza de la revelación, los profetas, las Escrituras y la interpretación iban en desacuerdo con la de sus colegas apostólicos; sin embargo, esas suposiciones lo llevaron a predicar con fuerza que las Escrituras requerían una Tierra joven. 

Creer lo contrario era rechazar a Dios, la revelación, los profetas, las Escrituras y el templo, y subordinar la revelación puramente divina a la razón humana caída (Tengo muchos mensajes en este blog sobre estos aspectos).

Smith buscó apoyo entre los Adventistas del Séptimo Día y los creacionistas, y lo encontró. Intercambió cartas con el padre del creacionismo moderno, el adventista George McCready Price, y publicitó sus libros desde al menos 1926 hasta la década de 1960. Asimismo, los citó en público y en privado.

13. “El presidente de la Iglesia, Heber J. Grant y sus consejeros en la Primera Presidencia instaron a los líderes a no tomar partido en la cuestión… en 1931”

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Heber J. Grant. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Hay mucho contexto histórico en esto, que efectivamente se perdió hasta el punto que para la década de 1970 se desconoció

En abril de 1930, Joseph Fielding Smith pronunció el discurso titulado “La fe conduce a la plenitud de la verdad y la rectitud”

Hizo varias afirmaciones con las que algunos otros líderes de la Iglesia no se sentían cómodos, las cuales comenzaron a adquirir un estatus cuasi ortodoxo después de la década de 1950. En pocas palabras, interpretó las Escrituras como una fuente de hechos científicos infalibles sobre historia, geología y biología.

Muchos miembros y líderes de la Iglesia ahora las dan por sentadas como una doctrina establecida que desde hace mucho tiempo se enseña “claramente” en las Escrituras porque se han incorporado a materiales de la Iglesia como el manual del Instituto del Antiguo Testamento, el diccionario bíblico, los títulos de los capítulos, etc.

En este último caso, como señaló Philip Barlow: 

“Por lo tanto, en lo que respecta a la comprensión de las Escrituras, y a pesar de la diversidad que existe en todos los niveles de su membresía, la… Iglesia ha elegido de manera no oficial, pero efectiva presentar un cierto tipo de fundamentalismo como normativo”.

Por otro lado, el manuscrito de B. H. Roberts, “La Verdad, el Camino, la Vida”, patrocinado por la Iglesia, se revisó y rechazó. Roberts se negó a eliminar los aspectos ofensivos, que incluían afirmaciones sobre “preadamitas”. 

Joseph Fielding Smith, en particular, tuvo problemas con el manuscrito de Roberts. Ambos tenían personalidades dogmáticas y fuertes sentimientos sobre el tema.

Los problemas centrales, pero no reconocidos entre Smith y Roberts se basaban en la naturaleza de la ciencia, la naturaleza de las Escrituras y cómo interpretarlas. Tanto Roberts como Smith presentaron argumentos escritos extensos al Cuórum de los Doce, que luego se defería a la Primera Presidencia, que luego emitió la siguiente solicitud:

“Dejaran la investigación científica a la geología, la biología, la arqueología y la antropología, ninguna de las cuales tienen que ver con la salvación de las almas de la humanidad, mientras magnificamos nuestro llamamiento en el ámbito de la Iglesia”.

Aquella fue parte de una directiva más larga de parte de la Primera Presidencia, la cual se distribuyó en privado a los líderes de la Iglesia.

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Según Talmage y Widtsoe, la Primera Presidencia dictaminó que la Iglesia no tenía una posición doctrinal ni sobre la existencia de preadamitas ni sobre la muerte antes de la Caída.

Varios Apóstoles sintieron (y habían sentido, desde 1909) que como la Iglesia no tenía una postura doctrinal, se necesitaba una declaración pública para contrarrestar el discurso y el folleto de abril de 1930 de Smith. 

Talmage escribió “La Tierra y el Hombre” y la compartió con el público con la aprobación del presidente Grant (esto mas adelante se cuestionó, sin embargo, existen las entradas de su diario), y se distribuyó como un folleto.

El debate científico no se detuvo y continuó en la guerra mediática de 1934 en los periódicos:

  • James B. Allen, «The Story of The Truth, the Way, the Life,» BYU Studies
  • Richard Sherlock, «‘We Can See No Advantage to a Continuation of the Discussion’: The Roberts/Smith/Talmage Affair,» Dialogue
  • Jeffery Keller, «Discussion Continued: The Sequel to the Roberts/Smith/Talmage Affair,» Dialogue
  • Duane Jeffery, «Seers, Savants, and Evolution: The Uncomfortable Interface,» Dialogue (Este fue uno de los primeros trabajos en “redescubrir” la historia de los Santos de los Últimos Días en relación con este tema)

Muchos de estos artículos se han reimpreso (editados) en el libro de Oberg y Sessions, “The Search for Harmony: Essays on Science and Mormonism”.

14. “Con el paso del tiempo, fieles Santos de los Últimos Días continuaron sosteniendo diversos puntos de vista en torno al tema de la evolución”

Neal A. Maxwell y Stephen L. Richards estaban ambos abiertos a la teoría de la evolución o al menos la veían como compatible con las Escrituras.

15. “Joseph Fielding Smith, en sus influyentes escritos, mantenía la fiabilidad de las Escrituras como guía de la cronología de la Creación”

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El enfoque de Joseph Fielding Smith en las Escrituras llegó a predominar en las opiniones comunes de los Santos de los Últimos Días. Imagen: Canva

En mi tesis argumento que el enfoque de Joseph Fielding Smith en las Escrituras llegó a predominar en las opiniones comunes de los Santos de los Últimos Días y los materiales publicados por la Iglesia después de 1954.

16. “Henry Eyring, un prominente científico y miembro de la Mesa Directiva General de la Escuela Dominical, acogió con beneplácito la evidencia del cambio evolutivo y reiteró las enseñanzas de Brigham Young, quien enseñó que el Evangelio abarcaba toda la verdad, científica o de otro tipo”

He escrito mucho sobre Eyring en este blog. Primero se formó como geólogo antes de estudiar química. Aunque no promovió la evolución, esa era su perspectiva, sin embargo, defendió con firmeza que la Tierra era antigua.

Cuando el élder Widtsoe falleció en 1953, se propuso a Eyring como su reemplazo. Aquello fue en privado, por supuesto, no obstante, el jefe de Eyring en Utah University le envió una carta felicitándolo por su nuevo llamamiento.

Siempre había habido un científico en el Cuórum para brindar ese tipo de asesoramiento y nadie encajaba en ese papel mejor que Eyring. Sin embargo, se llamó a Adam S. Bennion, un hombre de negocios que estaba a favor de la evolución, y se unió al Cuórum de los Doce en 1953.

16. En 1965, el Presidente de la Iglesia, David O. McKay, trabajó con Bertrand F. Harrison, profesor de botánica de la Universidad Brigham Young, para fomentar un mayor entendimiento entre los santos con puntos de vista diferentes sobre la evolución

David O. McKay. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El artículo que Harrison escribió y que McKay leyó y aprobó formaba parte de una serie de artículos sobre la ciencia y la fe, escritos por científicos. Fue idea de Lorin F. Wheelwright, que estaba a cargo de las revistas de la Iglesia, pero Henry Eyring también estuvo involucrado. 

Escribió un artículo sobre la edad de la Tierra y también participó de otras maneras, como parte de la presidencia de la Escuela Dominical.

Aunque en general fue bien recibido, a quienes sostenían una Tierra joven y el creacionismo no les gustó, y se preguntaron cómo los creyentes Santos de los Últimos Días podían publicar algo así.

Joseph Fielding Smith expresó su opinión al editor en jefe del “Juvenile Instructor”:

“Con cierta sorpresa abrí las páginas de la edición de julio [1965] de “The Juvenile Instructor” y leí el artículo de Bertrand F. Harrison titulado: “The Relatedness of Living Things”. Luego, con mayor sorpresa, abrí las páginas de la edición de [julio de 1965] de ‘Improvement Era’, y leí el artículo “The Gospel and the Age of the Earth”, de Henry Eyring. Luego, en mi asombro, me pregunté si estas dos valiosas revistas, publicadas para el fortalecimiento de la JUVENTUD de la Iglesia, se habían entregado a los evolucionistas”.

17. A finales del siglo XX, las escuelas patrocinadas por la Iglesia ampliaron su oferta educativa en materia de ciencias

La evolución, o al menos componentes evolutivos como una Tierra antigua y la muerte, se enseñaron en BYU desde al menos 1903 hasta 1911 y luego a partir de la década de 1920. 

Los cursos que se dedicaron a la biología evolutiva comenzaron alrededor de 1971, con la aprobación repetida tanto de Joseph Fielding Smith como de Harold B. Lee.

El año 1911 vio lo que se ha llamado la “crisis de la evolución” en BYU; algunas personas lo ven como prueba de una postura oficial contra la evolución.

Sin embargo, dados otros eventos que estaban sucediendo, no estoy convencido de que esto fuera únicamente sobre tomar una postura doctrinal rígida contra la evolución, sino más bien una constelación de ideas y personalidades en conflicto (Bergera, “1911 Evolution Controversy at Brigham Young University”).  

Thomas Simpson lo describe como la “controversia de la evolución y la crítica superior” en “American Universities and the Birth of Modern Mormonism, 1867-1940”.

Basándose en la historia oficial de BYU, sin embargo, Thomas M. Martin, Duane E. Jeffery y Randy L. Bennett afirman que los problemas en la facultad eran “un asunto de conflictos de personalidades y actitudes de confrontación tal vez tanto como conflictos sobre la doctrina básica de la Iglesia” (Martin, Jeffery y Bennett, “Christ Is Scientist of This Earth: President Joseph F. Smith’s Attitudes and Policies Towards Science”).

18. “En 1992, la Primera Presidencia y el consejo de administración de la Universidad Brigham Young aprobaron un paquete de material de lectura”

Brigham Young University

Había dos apóstoles supervisando desde el punto de vista doctrinal. Fuente: BYU

El paquete surgió directamente del proceso de escribir y editar múltiples artículos relacionados con la ciencia para la “Enciclopedia del Mormonismo”.

Había dos apóstoles supervisando desde el punto de vista doctrinal y todos los artículos finalmente fueron revisados por ellos. Actualmente está completamente en línea a través de BYU. 

Puedes revisar los artículos sobre “la evolución”, (que pasaron por docenas de ediciones, reediciones y autores, hasta un final sorprendente) “el origen del hombre” (que no tuvo los mismos problemas) “la ciencia y la religión”, “la creación, relatos de la creación”.

19. “El paquete también incluía una entrada de la publicación de 1992, La Enciclopedia del Mormonismo”, producida con la aprobación de los líderes de la Iglesia, que explicaba que “las Escrituras explican el por qué fue creado el hombre, pero no explican el cómo””.

Lo que muy pocas personas saben es que el artículo sobre “la evolución” fue escrito por el presidente Hinckley, quien era consejero en ese momento. 

Como detallaré en mi próximo artículo de BYU Studies, como parte de un número especial dedicado a la evolución, Hinckley tuvo experiencias familiares y educativas que lo abrieron a la evolución, aunque nunca hizo ningún comentario público detallado al respecto.

20. En 2016, la revista para la juventud de la Iglesia publicó artículos sobre la búsqueda de la verdad científica

Hay un artículo sobre la evolución y otro sobre los dinosaurios. Imagen: Canva

Hay un artículo sobre la evolución y otro sobre los dinosaurios. Ambos parecen implicar una aceptación del consenso científico, sin proporcionar una reconciliación explícita. Lo que destaca de ambos artículos es una idea con la que quiero concluir, por lo que terminaré aquí mis comentarios.

Si Dios está detrás tanto de las Escrituras como del descubrimiento y progreso científico, y Joseph Fielding Smith predicó repetidamente que así era, entonces lo que tenemos es algo similar a la confusa conversión de Pablo en el camino a Damasco.

Pablo había perseguido a los cristianos basándose en su convicción bíblica de que el Mesías no podía ser crucificado, lo que era una marca de la maldición y el desagrado de Dios. Y sin embargo, ahí estaba Jesús glorificado y resucitado frente a él en el camino, declarándose a Sí mismo como el Hijo de Dios y el Mesías crucificado y ahora resucitado.

Es crucial observar que Jesús no le explicó a Pablo cómo reconciliar estas cosas. Pablo quedó “a sí mismo” para resolverlo. Sin duda, experimentó una buena dosis de incómoda disonancia cognitiva hasta que lo logró, pero le tomó un tiempo.

Ninguno de estos artículos recientes sobre dinosaurios y evolución explica cómo conciliar las cosas, pero tampoco disminuyen las verdades (aparentemente) contradictorias que creemos tener: la Tierra es muy antigua, la muerte ha estado presente durante mucho tiempo y la evidencia de la evolución es bastante sólida.

Ya sea a través de medios divinos o humanos pero inspirados, como la ciencia, Dios nos brinda nueva información, pero rara vez nos dice cómo entenderla, cómo conciliarla con lo que creíamos que sabíamos.

Ser capaz de trabajar de manera productiva y vivir con esa ambigüedad, contradicción o disonancia cognitiva es una habilidad espiritual importante, relacionada con la humildad intelectual y la fe resiliente.

Son tiempos interesantes y me siento emocionado por este ensayo y espero que ayude a las personas que puedan estar teniendo algún tipo de dificultad con este tema.

| Para meditar
Publicado por: Ben Spackman
Historiador de religión, ciencia e interpretación bíblica. Sus estudios incluyen lenguas semíticas, estudios bíblicos, historia de la ciencia e historia del cristianismo, principalmente de la reforma y la América moderna.
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