Cómo hacer frente a la incertidumbre con Fe

tomar decisiones

Como jóvenes adultos, es fácil preocuparse por el futuro. Desde nuestras opciones de educación y carrera hasta nuestras decisiones sobre citas, matrimonio y misiones, estamos tomando decisiones cruciales que afectarán el resto de nuestras vidas. Con tanto en juego, “consulta al Señor en todos tus hechos” (Alma 37:37). Analizamos las cosas y usamos los recursos disponibles, incluyendo escrituras, oración, padres, mentores de confianza y líderes del sacerdocio, y bendiciones patriarcales.

Pero, ¿qué hacemos cuando no hay una respuesta clara y el cielo parece permanecer en silencio?

Cuando no estamos seguros, es fácil dejar que el miedo nos paralice. A veces incluso elegimos no tomar una decisión porque creemos que vamos a fallar.

No tengas miedo de la incertidumbre. Aquí hay tres cosas que puedes hacer cuando no sabes qué más hacer: Educa tus deseos, avanza con fe y “gloríate en el misterio” de tu futuro.

1. Educa tus deseos

Cuando no estamos seguros de qué hacer, a veces el problema no está en nuestra mente; está en nuestro corazón.

Nuestros deseos son más importantes de lo que nos damos cuenta. Se nos enseña no solo que Dios “concede a los hombres según lo que deseen” en esta vida (Alma 29: 4), sino también que nos juzgará “según el deseo de [nuestros] corazones” en la siguiente (DyC 137: 9). Eso es mucho en juego.

Hay muchas cosas que compiten por nuestros deseos. Es posible que no sepamos lo que queremos, o podemos tener miedo de desear lo incorrecto. A veces puede que ni siquiera queramos lo correcto porque tenemos miedo de lo que pueda requerir de nosotros.

Entender nuestros deseos es un paso importante para cambiarlos o educarlos. Ser conscientes de nosotros mismos en cuanto a los deseos que nos influyen, nos pone en una posición de controlarlos, y no al revés.

Este proceso puede incluir la vocalización de nuestros deseos, escribirlos y evaluarlos honestamente contrastándolos con las escrituras y las palabras de los profetas vivientes.

Cuando comenzamos a definir y refinar los deseos de nuestros corazones, damos razón al Padre Celestial para confiar en que “no [pediremos] lo que sea contrario a su voluntad” (Helamán 10: 5).

Hacerlo también aumenta nuestra confianza en ir ante el Padre Celestial y pedir “[recibir] …según nuestros deseos” (Éter 3: 2), ya que sabemos que estamos tratando de alinearlos con Su voluntad.

Las respuestas tienen más probabilidades de venir cuando estamos dispuestos a someter nuestros deseos a los suyos.

Nuestros deseos determinan nuestra intención y recibir orientación depende en gran medida de si tenemos la intención de seguirla (véase Moroni 10: 4-5).

El Padre Celestial puede usar los deseos de nuestros corazones para guiarnos. Lo que deseamos es realmente importante. Nos importa a nosotros, y le importa a Él.

Si nuestros deseos son correctos, no solo somos más propensos a recibir orientación, sino que es menos probable que la necesitemos en todas las cosas, porque lo que queremos es lo que Él quiere, y podemos avanzar con fe.

2. Avanza con fe

Cuando se encuentran en incertidumbre, algunos se niegan a tomar una decisión hasta que reciban una clara dirección del Señor. Aunque hay mérito en este enfoque, también hay peligro. Como aconsejó el élder Dallin H. Oaks del Cuórum de los Doce Apóstoles: “El deseo de ser guiado por el Señor es una fortaleza, pero necesita ser acompañado por un entendimiento de que nuestro Padre Celestial deja muchas decisiones a nuestra elección personal… Las personas que tratan de transferir toda decisión al Señor y abogan por la revelación en cada elección pronto encontrarán circunstancias en las que orarán por guía y no la recibirán”.

Dios nunca nos quitará nuestro albedrío. Nos recuerda:

“No conviene que yo mande en todas las cosas…”

“De cierto digo que los hombres deben estar anhelosamente consagrados a una causa buena, y hacer muchas cosas de su propia voluntad y efectuar mucha justicia;

“porque el poder está en ellos, y en esto vienen a ser sus propios agentes…” (DyC 58: 26-28).

¿Lo captaste? El poder está en nosotros. Este poder, albedrío, nos permite tener esperanza, soñar y actuar como agentes libres. Por supuesto debemos asegurarnos de que estemos guardando los mandamientos y buscando la voluntad de nuestro Padre Celestial. Pero también necesitamos ser agentes de elección. Necesitamos actuar por nosotros mismos y hacer “muchas cosas” por nuestra propia voluntad. Dios no quiere que seamos “compelidos” en todas las cosas (versículo 26), incluso las cosas grandes. ¿Cómo creceríamos?

Si queremos llegar a ser como nuestros Padres Celestiales, entonces debemos aprender a actuar en lugar de que se actúe pasivamente sobre nosotros (véase 2 Nefi 2:26). Cuando nos enfrentamos a la incertidumbre, podemos optar por avanzar y actuar en la fe. El élder Richard G. Scott (1928 – 2015) del Cuórum de los Doce Apóstoles prometió: “Cuando vives con rectitud y actúas con confianza, Dios no te dejará avanzar demasiado sin una advertencia si has tomado la decisión equivocada).

3.”Gloríate en el misterio”

Cuando estaba escogiendo dónde iría a la escuela de posgrado, me enfrenté a muchas opciones maravillosas. Mientras sopesaba las opciones en mi mente y oraba por dirección, tenía la abrumadora sensación de que esta decisión dependía de mí; el Señor ratificaría cualquier decisión que tomara.

En vez de reconfortarme, esta respuesta me aterrorizó. Yo estaba nerviosa de tomar la decisión equivocada. No confiaba en mí misma.

Fui a un mentor de confianza para pedir ayuda. Mientras hablábamos, exponía todos los factores: pros, contras, miedos, esperanzas, etc. Había pensado (y me había preocupado) mucho acerca de esto, mi mentor podría contarles…

Cuando terminé de hablar, me miró directamente a los ojos. “Mira, Megan”, dijo. “Tienes dos grandes opciones aquí. No creo que puedas echar a perder esta elección. Puede parecer trivial, pero en última instancia se reduce a que “el corazón quiere, lo que el corazón quiere”.

Entonces, ¿qué es lo que quieres?”

La franqueza de la pregunta abrió mi entendimiento. Finalmente vi lo que el Padre Celestial estaba tratando de decirme en este proceso de toma de decisiones:

Había ido ante Él con humildad en los pasos que conducían a esta elección, Él me había dirigido en mis deseos, y ahora confiaba en mí lo suficiente como para elegir el siguiente paso de este camino.

Podría escoger lo que me pareciera mejor, y Él estaría conmigo. La elección fue mía, y eso fue liberador.

Mientras hablábamos más sobre lo que quería, mi mentor me dio un último consejo: “Sé que estas opciones pueden ser agonizantes”, dijo. “Yo mismo he pasado por esto. Pero antes de tomar cualquier decisión, solo toma una hora o dos en salir, caminar y gloriarte en el misterio que de tu futuro”.

Este concepto se ha quedado en mí a través de los años y me ha ayudado cuando he tenido que tomar otras decisiones. Porque aunque tomar tales decisiones puede ser agonizante, es la verdadera libertad.

En vez de angustiarnos acerca de tomar una decisión equivocada, podemos tener esperanza, confiar en que no se supone que debamos saberlo todo en este momento, y gloriarnos en las promesas que Dios nos ha hecho personalmente:

“De cierto, de cierto os digo, sois niños pequeños, y todavía no habéis entendido cuán grandes bendiciones el Padre tiene en sus propias manos y ha preparado para vosotros;”

“y no podéis sobrellevar ahora todas las cosas; no obstante, sed de buen ánimo, porque yo os guiaré. De vosotros son el reino y sus bendiciones, y las riquezas de la eternidad son vuestras” (DyC 78: 17-18).

Aumenta tu oportunidad de crecer

Confía en el Señor. Vive para tener Su Espíritu, y déjalo guiar y guiarte. Pero cuando la incertidumbre ataque -y lo hará- consuélate en el hecho de que el Señor confía en ti y te está dando la oportunidad de aprender, crecer y ser más como Él.

Uno de los principios más importantes del Evangelio restaurado es que no somos esclavos de las circunstancias. Somos libres de elegir, con todas las responsabilidades gloriosas que vienen con ese conocimiento y poder.

Examina tus deseos, reemplaza el temor por la fe y gloríate en el misterio de tu futuro. El futuro puede ser incierto, pero podemos estar seguros de que nuestros esfuerzos para enfrentarlo con fe serán para nuestro “provecho e instrucción” (2 Nefi 2:14).

 

Este artículo fue escrito originalmente por Megan Armknecht  y fue publicado en Lds.org, con el título How to Face Uncertainty with Faith Español © 2017

| Para meditar
Publicado por: Patricia Ortiz R. de Verano
Miembro de la Iglesia, sirvió en la misión Colombia Bogotá Sur. Es esposa, mamá y educadora en idiomas extranjeros (Inglés, Francés, Italiano), con Certificaciones Internacionales en Inglés, Diplomado en Traducción . Con experiencia en Marketing. Aficionada a la escritura, música, pintura, y a todo lo relacionado con el arte y el aprendizaje.
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