Cuando la gente me habla de la iglesia mormona, casi de inmediato quieren hablar de la supuesta cosas “locas” que creen los mormones. ¿Cuántas esposas tienes?

¿Usas ropa interior mágica? ¿Piensas que vas a recibir tu propio planeta?

(Para que sepan: sólo tengo una esposa, pero May de “Agents of Shield” me toca lai puerta, podría eso podría cambiar; mi ropa interior es sagrada… mis calcetines son mágicos; y apenas puedo cubrir pagar mi hipoteca, así que por lo pronto no veo que pueda solventar un “planeta”).

 

Lo que realmente hace que el mormonismo se destaque de otras religiones son algunas de nuestras doctrinas fundamentales, no de las cosas que los críticos de la Iglesia les gusta hablar. Entonces, ¿en qué cosas locas creen los mormones? ¿en qué creemos?

Lo que creen los mormones

  1. Creemos que lo que tú crees importa

A la doctrina no le está yendo bien últimamente. La naturaleza de Dios, nuestro propósito en la vida, y lo que sucede después de la muerte se han vuelto tan rebuscado dentro de la gran parte del cristianismo que ha hecho que el Símbolo niceno se vea como un ejemplo de escritura clara. La “espiritualidad” es buena, mientras que la “religión” es mala. Tú crees lo que quieres creer, y si la iglesia encaja con esas nociones, aún mejor.

Los mormones realmente creen, que las creencias importan. Creemos que Dios tiene un plan y un propósito para nosotros y un deseo de que lo entendemos y seremos capaces de seguirlo. Está bastante claro en la Biblia que nuestro Padre Celestial y Su Hijo Jesucristo se preocupaba por lo que creíamos y querían ayudarnos a que los conociéramos. Los mormones creen que la verdad,las cosas como realmente son, se puede encontrar y seguir. Insistimos, como el agente Mulder que “la verdad está ahí fuera”.

  1. Los mormones también creen que lo que haces es importante

Cuando Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos”, ellos lo tomaron en serio. Creemos que Dios nos da la libertad de tomar decisiones, junto con las instrucciones acerca de cómo se debe utilizar esa libertad. Moisés bajó de la montaña con mandamientos, no con sugerencias. Creemos que si se siguen los mandamientos de Dios, tu vida aquí en la tierra será más feliz, y tu condición después de esta vida será mejor. Los mormones no creen vas hacer lo que quieres y Dios le va a dar un sello de aprobación. Creemos en la gracia de Cristo, pero no creemos que se trata de una excusa para permitir que todos hagan lo que quieran. Existen limitaciones y los límites que Dios ha establecido para nosotros para asegurar nuestra felicidad y enriquecer nuestras vidas, y Él espera que nosotros prestemos atención.

 

  1. Hablando de Dios, los mormones creen que Él es un atento Padre en el Cielo

No quiero denigrar la fe de nadie. Es probablemente porque no crecí en un ambiente que observa las nociones tradicionales de credo de la Trinidad que me suena algo así como una descripción de la Fuerza. La descripción es un poco borrosa para mí. Brillante difusa, pero aún difusa. Para los mormones, José Smith vio a Dios. Era el mismo rostro a quien Moisés habló, como un amigo. El rostro de un Padre Celestial amoroso, que no es sólo un personaje físico, sino un Dios personal. Él invierte en nosotros como sus hijos.  A pesar de que la gloria de Dios es incomprensible para nosotros, su naturaleza como un personaje santo, al menos, le hace accesible. Tener una relación con un Padre perfecto es, para mí, infinitamente más atractivo que una relación con un universo impersonal que abarca vaga idea de la bondad. El universo es muy grande. Un padre puede tomar mi mano.

  1. Nosotros también creemos que Dios nos ama lo suficiente para estar involucrado en nuestras vidas

Los mormones son criticados constantemente por supuestamente no tomar en serio la Biblia. Pero cuando se trata de nuestra relación con Dios, los mormones siguen literalmente la Biblia. En la Biblia, Dios estaba activamente involucrado en las vidas de sus hijos. Siempre tenía un líder designado que habló en su nombre en asuntos de importancia inmediata a las personas. En el Antiguo Testamento, eran los profetas. En el Nuevo Testamento, eran apóstoles. Pero en la Biblia, Dios tenía cosas que decir y una forma establecida de decirlo.

 

Después los apóstoles fueron exterminados, la tapa trasera se puso en la Biblia, y Dios se mudó a un apartamento en Tampa, donde se esconde, nunca llama, nunca escribe. Al menos eso es lo que parte de la cristiandad moderna, más o menos, sugiere. Las ideas de que Dios responde a las oraciones directa y personalmente, que tiene un portavoz asignado en la Tierra, de que se preocupa lo suficiente por sus hijos y los guía por un mundo muy confuso. Esa idea es una locura. Si hablas con Dios, la gente te pondrá en un pedestal. Si Él habla contigo, ellos te llamaran loco.

 

Los mormones son lo suficientemente locos para creer que Dios no ha cambiado ni siquiera en su método de hacer las cosas ahora que sus hijos tienen máquinas voladoras y desodorante. Amós nos dice que Dios no va a hacer “nada” al menos que revele sus secretos a “sus siervos, los profetas”. Ya que los profetas no se pueden encontrar hay que suponer que Dios no está haciendo nada, y eso no encaja bien con lo que aprendemos de Él en la Biblia. Los mormones no aceptan eso. Creemos en la revelación, en los profetas modernos, en una iglesia dirigida por Dios no en el sentido de prometerle lealtad, sino en el sentido de escuchar y seguir su voz.

 

Claro que los mormones tienen peculiaridades. Nuestra música es lenta y pesada. Nuestras recepciones para las bodas son cortas, sin brillo, y con mucho ponche. Celebramos el Día de Pioneros y no sabemos que podemos comprar en Starbucks. Pero nuestra excentricidad se encuentra en nuestra creencia en un Dios personal y amoroso, en una fe que importa, y en un discipulado que exige una vida con propósito.

 

Es la locura de Abraham, Isaac y Jacob. De Isaías y Jeremías. De Jesús, Pedro y Pablo. Si estamos locos, al menos tenemos una buena compañía.

 

Artículo escrito por Rob Ghio por lds.net. Traducido por David Tamas