El incendio forestal que incineró en gran medida Paradise, California, ofreció un duro recordatorio de que los obispos Santos de los Últimos Días pastorean frecuentemente a los demás, incluso mientras soportan sus propias pruebas.

El obispo del Barrio Paradise 1, Robert Harrison, y el obispo del Barrio Paradise 2, Troy Mattson, han pasado los últimos días controlando el bienestar de sus miembros, ofreciendo apoyo espiritual y coordinando esfuerzos de asistencia con los líderes del sacerdocio y la Sociedad de Socorro.

Ambos obispos perdieron sus propios hogares ante las llamas y se encuentran entre las miles de personas desplazadas por uno de los incendios forestales más destructivos en la historia de California.

“El domingo nos confirmaron  que nuestro hogar se destruyó por completo,” dijo el obispo Mattson, esposo y padre de cuatro hijos, entre las edades de 10 y 15 años.

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Un centro de reuniones de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se quema durante el incendio forestal en Paradise, California, el jueves 8 de noviembre de 2018. Foto: Scott Strazzante.

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Por otro lado, el obispo Harrison se enteró de que había perdido sus dos casas en el área de Paradise poco después de huir por seguridad el 08 de noviembre, cuando el incendio se extendió por toda la comunidad del norte de California. Sin embargo, incluso, mientras ministran a los que están  a su cargo, el obispo Harrison y el obispo Mattson dijeron que también están siendo ministrados por los miembros de la Estaca Chico, California, y más.

“Es increíble cómo los miembros se unen y se apoyan unos a otros,” le contó el obispo Harrison a Church News.

Para muchos de los miembros del área de Paradise, el apoyo espiritual y temporal que están recibiendo ahora representa una parte considerable de todo lo que poseen.

El incendio arrasó con la ciudad de 27 000 habitantes y prácticamente borró a la ciudad del mapa con llamas tan intensas que derritieron el metal de los autos, informó Associated Press.

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Las llamas consumen un auto y un edificio en Paradise, California, el jueves 8 de noviembre de 2018. Foto: Noah Berger.

Se ha confirmado que al menos 29 personas murieron, lo que equivale al incendio más letal en la historia de California. Las autoridades de seguridad pública están reportando a casi 230 personas como “desaparecidas.”

El lunes, el obispo Mattson reconoció que la comunicación sigue siendo un desafío. Figuran 750 miembros en la lista del Barrio Paradise 2. El obispo ha enviado encuestas masivas para recopilar información sobre el estado de cada familia. La mayoría ha respondido, pero algunos no.

Hasta el lunes, 12 de noviembre, su estado era incierto. El obispo dijo que se alegra cada vez que se entera de que un miembro con el que no pudo comunicarse está vivo y bien.

Todos los miembros del Barrio Paradise 1 están completos, dijo el obispo Harrison.

Por otro lado, los miembros desplazados han encontrado refugio con familiares, amigos o miembros de la Estaca Chico y las estacas vecinas. Una cantidad alarmante de miembros de Paradise ahora se encuentra sin hogar.

“95% de los miembros de nuestro barrio perdieron sus hogares,” dijo el obispo Harrison, que se está quedando con sus familiares.

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La mayoría de las familias miembros no han podido regresar al área de sus hogares carbonizados. Las carreteras que dirigen a Paradise se bloquearon para mantener a las personas seguras y desalentar a los posibles saqueadores.

Se informaron algunas buenas noticias. El daño en uno de los centros de reuniones de Paradise, el denominado edificio Billy Road, se limitó a los árboles afuera de la estructura, dijo el obispo Harrison. El fuego destruyó el segundo centro de reuniones de Paradise.

El domingo ofreció a los miembros de los dos barrios de Paradise unas horas de descanso de sus impactantes desafíos. Los dos barrios realizaron los servicios de adoración en el Centro de la Estaca Chico en una reunión sacramental combinada. Escucharon mensajes de esperanza, entonaron himnos y participaron de la Santa Cena. Disfrutaron de una comida juntos en el salón cultural.

Los terapeutas proporcionados por la Iglesia también estuvieron dispuestos a ofrecer apoyo práctico y emocional a los miembros de todas las edades. Después de los servicios religiosos, los niños y los jóvenes participaron, por separado, en sesiones organizadas por terapeutas profesionales.

Mientras tanto, se dividió a los adultos en dos grupos: aquellos que perdieron sus hogares y aquellos que no perdieron sus hogares. Las familias cuyos hogares se salvaron, se reunieron en la sala de consejo de la estaca. Las familias que perdieron sus hogares, se reunieron en el espacioso salón cultural.

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Los miembros de los Barrios Paradise 1 y Paradise 2 reuniéndose el 11 de noviembre de 2018 para los servicios de adoración del día de reposo y la asistencia posterior al desastre en el Centro de la Estaca Chico, California. Foto cortesía de Josh Cook.

“Eso te brinda cierto sentido de proporción,” dijo el obispo Harrison.

Los miembros de Paradise dejaron la reunión del domingo recordando que no enfrentarán solos las próximas semanas y meses. “Fue maravilloso reunirnos y pasar tiempo juntos,” dijo el obispo Mattson. “Todos se retiraron con ropa, comida, artículos de aseo y ropa de cama.”

Los dos obispos saben que pastorear no tiene una fecha de vencimiento. A los miembros de Paradise les esperan días difíciles. Se les pide a todos que se cuiden unos a otros en el camino.

“Podrían pasar años para que nuestra ciudad vuelva a estar en buenas condiciones y limpia,” dijo el obispo Harrison.

Artículo originalmente escrito por Church News y compartido por ldsliving.com con el título “95 Percent of Our Ward Members Lost Their Homes:” an Update on Church Members in Paradise, CA.”