6 consejos para llevar a cabo la Sacramental en tu casa

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Con las nuevas medidas que la Iglesia ha tomado como prevención ante la propagación del coronavirus COVID-19, muchos Santos de los Últimos Días se están preparando para realizar la Sacramental en sus hogares.

A pesar de la cancelación temporal de las reuniones sacramentales, seguimos siendo testigos de Jesucristo en todo tiempo, en todas las cosas y en todo lugar (Mosíah 18:9). Y participar de la reuniones dominicales nos da la oportunidad de centrar nuestros pensamientos en el Salvador. 

Pero, ¿qué pasa ahora que no podemos congregarnos como Iglesia?

Los líderes de la Iglesia han hecho énfasis en el aprendizaje del Evangelio centrado en el hogar y apoyado por la Iglesia, por lo que no debemos temer, ya se nos ha preparado para este tipo de circunstancias. ¡Sí podemos!

Ya sea que vivas solo o con tu familia, aquí te compartiremos algunos consejos que te ayudarán a recordar el significado del día de reposo, recordar al Salvador y, de ser posible, disfrutar de la Santa Cena. 

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1. Piensa en Jesucristo y en Su expiación

El centro del día de reposo es nuestro Salvador. Recordamos Su sacrificio y amor por cada uno de nosotros. Una de las cosas que más nos recuerdan la importancia de este día santo es Su expiación.

Pensar en lo que tuvo que pasar para que pudiéramos empezar de nuevo me llena de gratitud y humildad. El poder sanador del Salvador es universal. Todos están invitados a participar de él.

“El Salvador efectuó la Expiación, la cual proporciona la manera de quedar limpios. Jesucristo es el Cristo resucitado.

Lo adoramos y lo reconocemos por el dolor que sufrió por nosotros colectivamente y por el dolor que padeció por cada uno de nosotros individualmente… Jesucristo es la fuente de esa esperanza.-Dieter F. Uchtdorf

2. Da gracias por las bendiciones que has recibido

Siempre habrá bendiciones que contar, cosas por las que podamos estar agradecidos aún en los momentos más oscuros de nuestras vidas. El Padre Celestial está presto para ayudarte, confía en Él.

“Cuando somos agradecidos a Dios en nuestras circunstancias, podemos sentir una serena paz en medio de la tribulación; en la angustia, podemos elevar nuestro corazón en alabanza; en el dolor, podemos regocijarnos en la expiación de Cristo.” –Dieter F. Uchtdorf

3. Recuerda el propósito de la Santa Cena

Santa Cena

El acontecimiento principal de la reunión sacramental se da en la Santa Cena. En ella, recordamos las promesas que hemos hecho con nuestro Padre Celestial y nuestro Salvador. La Santa Cena es un tiempo para celebrar, para regocijarnos y renovar todos nuestros convenios.

Si bien no todos tienen un sacerdocio en nuestro hogar, puedes visitar, de ser posible, a alguien que sí lo tenga, y compartir con ellos la Santa Cena.

Si tu posees el sacerdocio o tienes a un poseedor del sacerdocio en tu hogar, invita a quienes no tienen esa oportunidad para que puedan renovar sus convenios al participar de este sacramento.

Si no tienes ninguna de estas opciones, está bien. El Señor ve tu corazón y tus intenciones, Él sabe cómo te sientes. Él ve todos tus sacrificios, todo lo que estás pasando y que nadie más ve, Él está contigo.

“La Santa Cena significa acudir constantemente al ejemplo y las enseñanzas del Salvador para guiar nuestros pensamientos, decisiones y actos. -Cheryl A. Esplin

4. Canta Himnos

himnos SUD

Los himnos son hermosos recordatorios de las maravillosas bendiciones y milagros del Padre Celestial hacia Sus hijos junto con el amor del Salvador. Presta atención a la letra de los himnos, que puedes cantar con tu familia o personalmente. 

El recordar las palabras de los himnos sacramentales durante este día puede ayudarte a sentir paz y aumentar tu gratitud por las bendiciones que recibes a diario.

“Los himnos nos pueden beneficiar de forma individual porque nos dan ánimo, valor y el empuje para que actuemos correctamente; nos llenan el alma de pensamientos celestiales y nos dan paz espiritual.” -La Primera Presidencia

5. Escribe y comparte tu testimonio

Ya sea que estés compartiendo con alguien más este día o te encuentres solo por el momento, como una forma de recordar tu testimonio y enfocarte en la importancia del día de reposo puedes escribir y, de ser posible, compartir tu testimonio.

A lo largo de la semana puedes releer lo que has escrito. Esfuérzate por ver en qué áreas necesitas mejorar. Haz tu mejor esfuerzo por lograrlo día a día, un paso a la vez. 

“Benditos sois, porque el testimonio que habéis dado se ha escrito en el cielo para que lo vean los ángeles; y ellos se regocijan a causa de vosotros, y vuestros pecados os son perdonados.” -DyC 62: 3

6. Aún hay oportunidades para ministrar

En muchos países se nos ha pedido que podamos mantenernos en nuestros hogares, pero gracias a la tecnología tenemos la oportunidad de conectarnos con quienes se encuentran lejos de nosotros. 

Podemos utilizar la tecnología que tenemos para compartir mensajes de esperanza e inspiración, para saber cómo se encuentran nuestros hermanos y hermanas, para sostenernos, levantarnos y elevarnos. 

“Por lo general, nuestro amor se manifiesta en nuestras interacciones cotidianas mutuas. La más importante será la capacidad que tengamos para reconocer la necesidad de una persona y luego hacer algo al respecto… El amor es la esencia misma del evangelio.” -Thomas S. Monson

Esperamos que esto pueda ayudarte y fortalecerte. Recuerda seguir las medidas de higiene necesarias para cuidarte y a los demás. Sé juicioso en tus actos y haz de tu día de reposo una delicia. 

Y tú, ¿Qué consejos compartirías para hacer de la sacramental en tu hogar algo inolvidable? 

| Vida S.U.D
Publicado por: Sabina Mujica Estrada
Graduada de Turismo, Hotelería y Gastronomía, apasionada por los libros y los idiomas, profesional armando rompecabezas.
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