Cuando el pasar tiempo con tu cónyuge puede convertirse en algo malo

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Creo firmemente que muchas parejas casadas hoy en día se meten en situaciones peligrosas sin darse cuenta. Son como trampas, por así decirlo, que pueden ser perjudiciales para el matrimonio. Esto puede darse por la ignorancia, la apatía o la inocencia, o cualquier combinación de las tres. Una de esas trampas es la falsa idea de la “unión”.

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Demasiada unión

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La ironía de la unión es que es una doble trampa. Un lado de la trampa es tener muy poca unión, una falta de unión o de identidad de pareja.

El otro lado de la trampa, igualmente devastador, es que podemos estar demasiado cerca, demasiado unidos en nuestro matrimonio.

Demasiada unión puede ser destructiva. A veces, un esposo y una esposa se vuelven como dos puercoespines en una jaula pequeña; ambos necesitan más espacio y lugar para poder vivir.

Sobre este tema, el Elder Hugh W. Pinnock, miembro del Primer Quórum de los Setenta, advirtió a las parejas de los Santos de los Últimos Días que no se sofoquen mutuamente con excesivas restricciones. El observó:

“Una esposa amorosa de muchos años compartió conmigo uno de los secretos de su hermoso matrimonio. Ella me dijo: “Es mi deber mantener un ambiente en nuestra casa en el que mi esposo pueda alcanzar su potencial máximo. Y, como usted sabe, él es un padre, obispo y hombre de negocios ocupado, pero me ayuda a alcanzar mi potencial.”

Los matrimonios más satisfactorios parecen ser aquellos en los que el esposo y la esposa entregan su amor al cuidado del Salvador.

Están interesados ​​el uno en el otro y, sin embargo, dejan espacios para crecer y madurar, asumir nuevos desafíos y perseguir nuevos intereses. Por supuesto, esta libertad no es una libertad para coquetear con otra persona. Los celos son una forma sutil de esclavitud y es una de las pasiones humanas más asfixiantes.

Los esposos y las esposas que temen perder el amor de una pareja debilitan su relación al aferrarse demasiado. Un marido que piensa para sí mismo: “No la perderé de vista”, en realidad está expresando un miedo que podría alejarla.

Los esposos y las esposas deben darse espacio mutuo para el crecimiento y la expresión personal. Cuando ambos cónyuges pueden desarrollar sus talentos e intereses, es menos probable que el matrimonio sufra aburrimiento y limitaciones.” (Pinnock, p. 35.)

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Muy a menudo las esposas son las que tienen poca identidad aparte del esposo, la casa y los hijos. Si llevan sus hogares como modelos de estaciones de servicio, pueden agotarse o perder su sentido de identidad si no se cuida de ellas de la misma manera en que ellas cuidan de su familia. Las esposas y las madres deben realizar actividades adicionales que desean.

Un fin de semana, no hace mucho, fue muy interesante para mí y para muchos otros esposos y padres en nuestro vecindario. La razón fue que las mujeres de nuestro barrio se fueron a pasar una noche en un cañón en el campamento Edenbrook.

Mientras ellas estaban fuera, nosotros los esposos tuvimos que asumir todas las responsabilidades del hogar y cuidar a los niños. Cuando las mujeres se fueron, todas las tiendas de comida en el área probablemente vendieron todas las pizzas congeladas y refrescos que tenían.

Creo que es apropiado que las mujeres se tomen un de tiempo juntas, pero tengo una amigo que no está de acuerdo.

Él y yo estábamos hablando sobre el viaje que hicieron nuestras esposas, y durante nuestra conversación le conté en tono irónico mi situación y la fiesta de pizza de dos días que mis hijos habían planeado. Le expliqué un poco más sobre la excursión y le dije que Susan estaba muy emocionada por ir.

Mi amigo se quedó callado por unos momentos y luego preguntó: “¿Pero qué significa realmente cuando las esposas y las madres quieren ‘escapar’?”

“Nada”, le contesté. “Para mí es un grupo de mujeres que se van de viaje”. No vi ningún simbolismo oculto con aquella salida.

Luego expresó su preocupación por toda la atención actual que atraía al individuo, la necesidad de ‘escapar’, por así decirlo, de la familia y los amigos, incluso de los hijos y los cónyuges.

Como evidencia, él citó algunos comerciales de cerveza contemporáneos en la televisión. Varios representan a un grupo de hombres a altas horas de la noche en la playa o en las montañas, sentados alrededor de la fogata, juntos, y bebiendo cerveza. Entonces el anunciador dice: “No hay nada mejor que esto.”

Tales anuncios, sugirió mi amigo, son antifamiliares y socavan la importancia de la vida familiar. Las experiencias significativas, continuó, se deben tener con los miembros de la familia, no “lejos” con otras personas.

Obviamente, mi amigo no estaba de acuerdo con que las mujeres de nuestro vecindario fueran de campamento durante la noche.

Regresé a casa y compartí los pensamientos de mi amigo con Susan. Ella dijo que era una buena filosofía, pero que no era demasiado práctica, indicando que aún así necesitaba uno o dos días de descanso. Y tiene razón, necesitan tiempo para ellas. 

Susan y sus amigas disfrutaron su experiencia, todos los hombres estábamos contentos cuando ellas regresaron.

Las parejas también necesitan darse un tiempo

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Tuve una conversación hace poco con un joven esposo que me llamó a altas horas de la noche y me sacó de la cama. Quería hablar, así que bostezando acepté escucharlo. El reciente esposo estaba molesto porque su esposa de siete meses se iba a casa a visitar a sus padres durante dos semanas.

“¿Cómo puede soportar estar lejos de mí tanto tiempo?” me preguntó. Cuanto más hablaba, más entendía el por qué. Su esposa necesitaba un poco de tiempo lejos del matrimonio. Estaban demasiado unidos y sus vidas demasiado interconectadas, el cual es un problema común para los recién casados.

Traté de convencer al joven de que pocos días de distancia no eran necesariamente perjudiciales y, de hecho, podrían contribuir a un matrimonio mejor. Todos, incluso las parejas de esposos, necesitan un poco de tiempo.

La idea de pasar tiempo lejos de los seres queridos no es nueva. La antigua familia hebrea entendió el concepto tal como se expresa en Eclesiastés 3:1-8, donde se afirma que hay una tiempo y un momento para cada propósito: “tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse de abrazar”.

El Dr. M. Scott Peck, en su libro The Road Less Traveled, tiene un capítulo completo titulado “El amor es la separación”. El escribió:

“El amante sincero siempre percibe al amado como alguien que tiene una identidad totalmente separada. Además, el amante sincero siempre respeta e incluso fomenta esta separación y la individualidad única del amado.

Sin embargo, no percibir y respetar esta separación es extremadamente común, y es la causa de muchas enfermedades mentales y sufrimientos innecesarios…

Me he dado cuenta de que es la separación de las parejas [casadas] lo que enriquece la unión. Los grandes matrimonios no pueden ser edificados por individuos que están aterrorizados por una soledad básica… El amor sincero no sólo respeta la individualidad del otro sino que en realidad busca cultivarla.” (Peck, pp. 161, 166, 168.)

Reconociendo la trampa de la unión


La trampa de la unión es bastante simple. Tienes muy poca o demasiada identidad y vinculación como pareja casada, y emocionalmente estás demasiado cerca o demasiado lejos el uno del otro. Sin embargo, a veces es difícil lograr un equilibrio.

¿Cómo sabes en dónde te encuentras? El preguntarse el uno a otro cómo se sienten conrespecto a este tema puede ayudar. Reconoce también que no sólo cada matrimonio es diferente, sino que cada pareja cambia a medida que experimentan las diferentes etapas de la vida.

En algún momento de tu vida puedes desear más unión, y en otros momentos, menos identidad y unión con tu pareja. Comunicarse preguntando qué necesita y siente la otra persona es una buena forma de averiguarlo.

Edificar cosas de valor eterno requiere tiempo y esfuerzo, ya sea que estemos hablando de templos o matrimonios. Si van a soportar el paso del tiempo, deben edificarse sobre una base sólida, y su edificación requerirá habilidad, tiempo, esfuerzo, conocimiento y paciencia.

Puede ser que después de algunos años de matrimonio, podamos enfrentar tiempos difíciles y sentirnos tentados a rendirnos. Pero al igual que los pioneros de los Santos de los Últimos Días y el Templo de Salt Lake, es posible que podamos empezar de nuevo trabajando juntos en nuestro matrimonio.

Debemos recordar que las cosas de valor usualmente toman mucho tiempo en construirse, y las cosas de valor eterno pueden demorar aún más.

Este artículo fue escrito originalmente por Brent A. Barlow y es una adaptación del Libro “Twelve Traps in Today’s Marriage and How to Avoid Them” y fue publicado originalmente por Ldsliving.com bajo el título “When Spending Time with Your Spouse Can Become a Bad Thing

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