Todos luchamos con nuestra fe. Se nos bombardea con información de todas las direcciones y desde muchas fuentes. Con toda esta información que gira alrededor de la web y que es accesible desde nuestros dispositivos móviles, lo que escojamos leer y ver determina la forma en como reaccionamos en tiempos difíciles y si nos volveremos a ese alguien que conoce a más gente que la red social más grande existente, nuestro Padre Celestial.

Somos la generación “A la carta”. Nosotros escogemos lo que queremos “comer” y cómo queremos “comerlo”, y luego lo compartimos con el mundo. Cualquier persona en el mundo puede hablar con nosotros y aceptarnos por medio de los “me gusta” en nuestros post. La mensajería instantánea a veces se siente como la aceptación instantánea.

Estas respuestas rápidas pueden crear una falsa expectativa que aplicamos a nuestro Padre Celestial. Esperamos que las respuestas a nuestras oraciones sean directas y rápidas. Las respuestas de Dios no siempre son instantáneas. Requiere trabajo duro, determinación y paciencia de nuestro lado mientras esperamos a que Dios nos responda a Su tiempo.

Muchos se frustran con la espera. El Presidente Dieter F. Uchtdorf nos recuerda que “la impaciencia… es síntoma de egoísmo. Es una característica de los absortos en sí mismos. Es el resultado de una afección demasiado común conocida como el Síndrome de “creerse el centro del universo”, el cual lleva a las personas a creer que el mundo gira en torno a ellas”.

Las cosas más importantes en la vida toman más tiempo que menos. Al igual que la espera de que cargue un programa favorito en una aplicación, puede ser que se sienten frustrados, pero una vez que se ha cargado por completo, podemos llegar a disfrutar de la película.

Hay un lugar en el que podemos encontrar respuestas sin tener que esperar y que es completamente investigable, las Escrituras. Las palabras en las Escrituras proporcionan una constante en el mundo siempre cambiante. Las Escrituras son el lugar donde podemos encontrar la fe y la creencia de que nos mantenga fuertes.

Además de la lectura de las Escrituras, cuando desee encontrar y fortalecer su testimonio, pruebe lo siguiente:

  • Orar por la mañana y la noche
  • Asistir al templo con regularidad
  • Pagar el diezmo
  • Ver saludables e inspiradores videos
  • Escuchar buena música
  • Asistir semanalmente a la iglesia (y dejar de lado su teléfono durante la reunión sacramental)
  • Salir fuera a un lugar privado sólo para pensar
  • Hacer algo que te hace sentir bien, como jugar al baloncesto o hacer alguna manualidad.

En un paisaje incierto, sabemos algo que siempre va a permanecer constante y eso es la presencia de Dios y el amor de nuestro Padre Celestial. Él nos oye independientemente del número de seguidores que tengamos. Cuando necesites una respuesta de una fuente de confianza, dirígete a Él. Padre Celestial es la fuente de verdad y de luz en nuestras vidas. Él nos ama, y Él siempre nos escuchará y nos responderá.

Fuente: milennialmorms.com