Cómo la Sociedad de Socorro realizaba bendiciones de salud sin poseer el sacerdocio

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Durante más de cien años, a principios de la restauración, las mujeres Santos de los Últimos Días brindaron bendiciones sanadoras de fe mediante el don del Espíritu (véase DyC 46: 19-20).

Poco después de que se organizara la Sociedad de Socorro de Nauvoo, José Smith dijo: 

“Respecto a la imposición de manos femenina, no es pecado para nadie que lo haga si tiene fe. Si las hermanas tienen fe para sanar a los enfermos, entonces que todos enmudezcan y permitamos que todo continue… [y esto] es según la revelación”.

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José Smith enseñó que el don de sanar era una señal que seguiría a “todo aquel que cree, sea hombre o mujer”.

Con la aprobación e incluso el aliento de los líderes de la Iglesia, durante el resto del sigloXIX, las mujeres de la Iglesia realizaron varios rituales de sanación en virtud de su fe en Jesús, el lavamiento, la unción y el sellamiento de unciones al administrar bendiciones.

Muchas mujeres recibieron bendiciones del sacerdocio con la promesa de que tendrían el don de sanar.

“He visto muchas demostraciones del poder y la bendición de Dios por medio de las bendiciones de salud de las hermanas”, testificó Elizabeth Ann Smith Whitney, quien según su propio relato, fue bendecida por José Smith para ejercer ese don.

Jane Elizabeth Manning James

La participación de las mujeres en las bendiciones de salud fue disminuyendo gradualmente a principios del siglo XX, cuando los líderes de la Iglesia enseñaron que era preferible seguir la directiva que se encuentra en el Nuevo Testamento de “llamar a los élderes” (Santiago 5:14) para realizar estas bendiciones.

Para la década de 1930 y 1940, la imposición de manos por parte de las mujeres para sanar a los enfermos se convirtió en una práctica poco común entre las mujeres Santos de los Últimos Días.

En 1926, el presidente Heber J. Grant dijo:

“[La Primera Presidencia] no alienta que se llame a las hermanas para bendecir a los enfermos, siendo que las Escrituras nos dicen que se ha de llamar a los élderes, que poseen el sacerdocio de Dios y tienen el poder y la autoridad para bendecir a los enfermos en el nombre de Jesucristo”.

En la actualidad, el Manual General de la Iglesia nos dice que “solamente los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden bendecir a los enfermos o afligidos”.

Ahora bien, no estoy defendiendo ninguna posición en particular sobre las mujeres y el sacerdocio o la imposición de manos con esta imagen. Esta es una pintura que nos recuerda la historia de la Iglesia de Jesucristo.

Lo que deseo resaltar es lo que las mujeres pueden hacer cuando se unen en amor y fe para consolarse, cuidarse, fortalecerse, sanarse y ministrarse unas a otras mediante el poder de Dios que está disponible para ellas mediante sus convenios y el Espíritu Santo.

Lo que celebro de esta pintura son mujeres que conocen su potencial divino y cómo invocar los poderes de los cielos para ayudar a lograr la obra de salvación. De eso se trata la Sociedad de Socorro, así fue en ese entonces y ahora. Espero que puedas ver esto y mucho más en esta pintura.

sociedad de socorro

En el centro de la pintura podemos ver las manos entrelazadas en el medio.

Me encanta ese detalle: manos en ademán de oración, manos que brindan apoyo, manos que brindan fortaleza y que simbolizan la unidad y el cuidado que las primeras mujeres Santos de los Últimos Días experimentaron en su ministerio como miembros de la Sociedad de Socorro.

Otro elemento visual importante de esta pintura es la frazada. Las frazadas son a menudo un símbolo del trabajo y la unidad de las mujeres, la idea del edredón en sí —diferentes telas, tonos y formas cosidas en un todo de manera cohesiva— es un símbolo importante que tipifica el lado femenino de la Iglesia Restaurada de Cristo reunida para hacer Su santa obra.

Al igual que las bendiciones de salud en ese tiempo, José Smith dijo que sus instrucciones a la Sociedad de Socorro tenían la intención de preparar a la mujer para “poseer los privilegios, las bendiciones y los dones del sacerdocio”. Eso se lograría por medio de las ordenanzas del templo.

Templo - oraciones

Esas nuevas ordenanzas enseñaron la naturaleza de Dios, el propósito de la vida, el significado de la vida eterna y la naturaleza de la relación del género humano con la divinidad. Ellas colocaron a los hombres y las mujeres en una relación de convenio con Dios.

Las enseñanzas de José Smith acerca de las ordenanzas del templo proporcionan un mayor contexto para las enseñanzas relacionadas con el sacerdocio que dio a la Sociedad de Socorro.

José habló de establecer un “reino de sacerdotes”, dicho “reino de sacerdotes” iba a estar compuesto por hombres y mujeres que habían hecho convenios en el templo.

En algunos aspectos, la relación que existe entre las mujeres Santos de los Últimos Días y el sacerdocio ha permanecido notablemente constante desde la época de José Smith. 

Tal como sucedía en los primeros días de la Iglesia, los hombres son ordenados a los oficios del sacerdocio, mientras que se invita, tanto a mujeres como a hombres, a experimentar el poder y las bendiciones del sacerdocio en sus vidas.

Los ensayos de la Iglesia de Jesucristo sobre el tema comparten lo siguiente:

Estas revelaciones y ordenanzas dieron una nueva comprensión de la relación de interdependencia que existe entre hombres y mujeres.

Tal como lo expresó el obispo Newel K. Whitney poco después de recibir su investidura: “Sin la mujer, no se pueden restaurar todas las cosas en la tierra. Se necesitan tanto hombres como mujeres para restaurar el sacerdocio.

Mary Isabella Horne, miembro de la Sociedad de Socorro de Nauvoo, expresó más tarde su gozo de ser “colaboradoras con nuestros hermanos en la edificación del Reino de Dios”.

“En todas las ordenanzas que se reciben en la Casa del Señor, tanto por los vivos como por los muertos”, dijo, “la mujer está al lado del hombre, mostrando que el varón no es sin la mujer ni la mujer es sin el varón en el Señor””.

La autoridad del sacerdocio que ejercen las mujeres Santos de los Últimos Días en el templo y en otros lugares, en gran medida sigue siendo desconocida para las personas que no son miembros de la Iglesia y, a veces, sus miembros la malinterpretan o la pasan por alto. 

Con frecuencia, los Santos de los Últimos Días y otras personas equiparan erróneamente el sacerdocio con el oficio religioso y con los hombres que lo poseen, lo cual ensombrece el concepto más amplio de los Santos de los Últimos Días sobre el sacerdocio.

Hoy en día, las mujeres Santos de los Últimos Días dirigen tres organizaciones dentro de la Iglesia: la Sociedad de Socorro, las Mujeres Jóvenes y la Primaria. 

Predican y oran en congregaciones, ocupan numerosos puestos de liderazgo y de servicio, participan en consejos del sacerdocio a nivel local y general y sirven en misiones formales de proselitismo por todo el mundo. 

De esta y otras maneras, las mujeres ejercen la autoridad del sacerdocio aun cuando no hayan sido ordenadas a ningún oficio del sacerdocio.

Fuente: Deseret Book

| Historia de la Iglesia

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