Cuando ya estás cansado y sientes que no puedes hacer ni una cosa más

cuando ya estas cansada

Si alguna vez has pensado “¡ya no puedo hacer una cosa más!” ó “¿Cómo espera Dios que yo haga eso?” entonces de seguro sabes como me he estado sintiendo en los últimos meses. Y si te has sentido así recientemente, espero que te pueda servir un poco leer sobre mi experiencia.

En el mes de febrero, mientras estaba sentada en mi oficina en el Centro de Caridad SUD, mi teléfono sonó. La persona al otro lado del teléfono me preguntó si podía reunirme con el Presidente Eyring a la 1:00 pm. En mi cabeza tuve una respuesta amable, pero mi boca dijo: “¿hoy?”.

Durante todo mi tiempo trabajando como la directora del Centro de Caridad SUD, no había interactuado mucho con la Primera Presidencia. Ni siquiera sabía cuál era la oficina del Presidente Eyring. Cuando llegué a su oficina, el presidente fue muy amable y me preguntó sobre mi familia y mis antecedentes. Finalmente se sentó y abrió una carpeta y me extendió el llamamiento como la Primera Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro. Estaba muy feliz porque me encanta la Sociedad de Socorro, pero a la vez estaba triste porque no me gustaba tener que dejar lo que estaba haciendo en el Centro de Caridad SUD y todos los esfuerzos humanitarios de la iglesia alrededor del mundo. Pero luego, él dijo: “este es su llamamiento de la iglesia, pero también nos gustaría que continuara su trabajo como directora de la división humanitaria”.

Creo que después de eso, él habló por varios minutos más, pero realmente no sé lo que dijo, porque después de que escuché lo que él había dicho, mi mente explotó. Mi cerebro dejó de funcionar. Por mi mente pasaba la frase “¿Cómo voy a hacer todo eso?”.

Al mismo tiempo pregunté: ¿Quién es la nueva presidenta? Cuando él me dijo que era Jean Bingham, una tranquilidad inmensa cayó sobre mí. Yo sabía que Jean Bingham había estado sirviendo en la Presidencia General de la Primaria. En el verano del 2016, pregunté a las presidencias de las mujeres que sí podían asignar a alguien para que me acompañara a Uganda a visitar un campamento de refugiados. Ocho meses antes, habían seleccionado a Jean Bingham. Ella y yo íbamos a ir a ese viaje planeado en 48 horas. Si el Señor sabía ocho meses antes que Jean Bingham y Sharon Eubank iban a viajar juntas y ser llamadas a servir en la Sociedad de Socorro al mismo tiempo, no podía ser una equivocación. Ese hecho me brindó valentía y tranquilidad.

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Sharon Eubank y Jean Bingham en Uganda. Cortesía de Mormon Newsroom.

Pero dentro de mí todavía tenía un poco de pánico. Tenía tres grandes problemas. El primero era que yo pensaba que si el Presidente Eyring me conocía realmente no me habría llamado para esta posición. Y que Jean Bingham al pasar varios días conmigo en Uganda, podía descubrir todas las cosas sobre mí que no tenían que ver con la Sociedad de Socorro.

El segundo problema era que yo no podía imaginarme cómo iba a hacer mi trabajo y cuidar de mi familia y magnificar este llamamiento y no sofocar una parte de mi propio espíritu. Yo sabía que no tenía la capacidad de hacer todas esas cosas que se me requerían en esas cuatro áreas, y sentí como si las propias semillas de mi destrucción se hubieran sembrado. O que por lo menos, íba a hacer todas esas cosas pésimamente y la probabilidad era grande de que podría fallar en más de una de esas áreas.

Y el tercer problema era que ya estaba muy cansada.

Un día estaba limpiando un cajón en mi habitación y encontré una pequeña nota escrita en la parte de atrás de un recibo de diezmos de septiembre del 2011. Cuando traté de recordar de dónde había venido esta nota, recordé vagamente que yo había estado en una reunión de la Sociedad de Socorro con la hermana Julie Beck.

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La gente viene para ser elevada

Mientras leía el pedazo de papel que tenía en mi mano, sentí que ese papel estaba allí en la parte superior de mi cajón por una razón. El papel dice, según lo que puedo divisar:

“Cuando estés con otras personas, recuerda que cada una de ellas tiene problemas. Trata de elevarlas a un plano más alto. Las personas vienen para ser elevadas. Edifica. Brinda consuelo del Espíritu. No traigas más programas o responsabilidades. Las personas necesitan ser elevadas”.

“Recuerda mantener tu propio reino intacto. Esa es tu principal mayordomía, madre y padre, hermanos y hermanas, hijos, esposo, amigos. Estos roles son eternos y se te dieron primero”.

“Cuando ya no puedas dar más, cuando sientas que ya has ido más allá de tu capacidad de dar, entonces permanece tranquilo. Invoca al Espíritu Santo y a los ángeles para que vengan a ti. Permanece tranquilo y déjate recargar por ellos.”

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Supe que ésta fue la respuesta a mis tres problemas. No tuve que citar el manual de instrucciones de la iglesia o memorizar las presidentas de la Sociedad de Socorro desde Emma Smith hasta Linda Burton y vestir cada dia con perlas y hacer que mi voz suene reverente. Mi trabajo en la Sociedad de Socorro era simplemente elevar y edificar a otros.

Mi familia, “mi reino”, seguía siendo mi mayordomía más importante. Tenía que asegurarme que no se derrumbara por el camino mientras yo me dedicaba a ser la Consejera General de la Sociedad de Socorro.

Y finalmente, y quizás lo más importante, es que si me encontraba muy cansada y no podía encontrar una manera para balancear mi llamamiento, mi familia, mi trabajo y a mí misma, podía llamar al Espíritu Santo y a los ángeles para que me ayudaran. El Señor me abriría un camino o me mostraría qué no hacer.

Y el Señor hizo precisamente eso. He encontrado respuestas a todos esos tres problemas. Y tú puedes hacerlo también. Esa pequeña fórmula escrita en la parte de atrás de un sobre de diezmos fue revelación para mí y me trajo el alivio que necesitaba en formas nuevas y frescas.

Dios no se olvidó de mí en mis problemas, y a medida que tu oras para encontrar respuestas a los tuyos él tampoco te olvidará.

 

Este artículo fue escrito originalmente por Sharon Eubank, Primera Consejera General de la Sociedad de Socorro y publicado en lds.org con el título: “When You’re Already Tired and Can’t Do One More Thing”

| Inspiración
Publicado por: Harin Scott
Esposa, madre y maestra. Con experiencia en la enseñanza del idioma inglés a adultos refugiados e inmigrantes. Trabaja como especialista de traducción para More Good Foundation. Disfruta de pasar tiempo en familia y escribir poesía.
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